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Las mejores lecturas de 2025

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Retomo el blog con las mejores lecturas del año que acaba. Es siempre muy difícil y, claro, depende mucho de lo que ha leído uno. No he llevado la cuenta, pero más de 100 títulos han caído seguro. Y ha habido de todo. Mucho abandono, muchos ni fu ni fa. Muchos "demasiado ruido para esto". Todo eso me lo salto. Y me quedo con los libros que realmente me han marcado y he tenido días en mi cabeza. Libros importantes para mí, que no tienen que serlo para los demás.  1. Olga Tokarczuk, Refugio , Museo del Prado. Es un relato largo. Pero me vale como libro. Como uno de los mejores de este año. Un cuento sobre un futuro terrible y una esperanza a través del arte. De los cuatro volúmenes que lleva esta iniciativa del Museo del Prado ( Escribir el Prado ), es, sin duda, el mejor. Mejor que Coetzee, que Aridjis, y mucho mejor que el de John Banville (el más flojito). Refugio me ha parecido una obra de arte. Una novelita en off que parece una hermana pequeña de Las tempestálidas , de Go...

Las mejores lecturas de 2024

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Esto no es una lista de lo mejor del año. Porque para hacerla tendría que haberlo leído todo. Y soy consciente de mis límites y gustos como lector. A pesar de leer muchísimo (soy un vicioso del asunto), no me llega para dar cuenta de muchísimas cosas. No me he puesto a contar, pero creo que la cosa sobrepasa los cien libros. A un ritmo de dos o tres por semana salen entre 120 y 140. No llevo un registro. De todos modos, aunque lo llevara, este texto lo escribiría de memoria. Sobre todo porque me gusta pensar, al acabar el año, en los libros que más poso me han dejado, los que he seguido habitando un tiempo después de su lectura. Si me pidieran uno solo, por encima de todos los demás, creo que tendría que quedarme con  Madre de corazón atómico , de Agustín Fernández Mallo (Seix Barral). Es el libro perfecto. El que más me ha marcado de todos los que ha escrito. Hasta el momento, mi preferido de su bibliografía era  Limbo  (Alfaguara) —tengo clavada en la memoria la histor...

Atragantado 2

 Pues sí, sigo atragantado. Lo he vuelto a intentar, pero no hay manera. Tal vez sea ya que he decidido dejarlo —el texto, digo, el que se me atragantaba— y que, una vez que uno toma la decisión, ya es imposible entonces remontar. Acabo de volver a mirarlo y se me hace más fácil ahora montar una novela entera que acabar ese artículo. Así que ya está la decisión tomada: un mes de trabajo a la mierda. Y también lecturas y desvelos. Pero, bueno, debe saber uno también cuándo parar. Y que a veces hay caminos que no llegan a ningún lugar.  Quién sabe, quizá en el futuro se pueda retomar. Ahora mismo, sin embargo, el mero hecho de haberla borrado de mis tareas por venir, me ha liberado. No me veo capaz. Es como si hubiera perdido toda la destreza para hacerlo. Tendría que frenar el mundo para poder meterme ahí con fuerzas. Y quizá ni así. Todo texto tiene su tiempo, su impulso. Este sé que no lo voy a poder saltar. Así que lo mejor es dejar de intentarlo y chocarme contra la pared....

Textos que se atragantan

Hay textos que se atragantan. Estos días estoy con uno que llevo en la garganta ya varios años. De hecho, es la segunda vez que me planteo desistir. Me ha servido como conferencia ya en dos ocasiones, pero no logro darle un formato académico. Es un texto sobre cómo en ciertas novelas de la crisis algunos personajes emplean el arte (o la creatividad) como resistencia a la creatividad. Lo esbocé en 2017 para un encuentro sobre literatura y precariedad. Di la conferencia. Gustó. Pero luego me retiré en última instancia del libro en el que tenía que aparecer ( Narrativas precarias , coordinado por Christian Claesson). Fue una pena, porque ya estaba casi, pero no tenía el tiempo para hacerlo.  El año pasado, en el encuentro Ficciones sobre arte , volví a rescatar el texto para la conferencia. Lo tenía ya esbozado. Incluí alguna referencia más y me prometí convertirlo, ahora sí, en un artículo académico. Pero el tiempo ha pasado y, de nuevo, se ha atragantado. Llega el deadline y yo solo...

Arena en los ojos

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Ayer viajé a Valencia para participar en una conversación con el historiador del arte Luis Vives-Ferrándiz. "En los aledaños de la imagen", se titulaba el evento. Y formaba parte de los Coloquios de Cultura Visual Contemporánea que organiza cada año la Fundación Mainel. Hablamos de imágenes que importan, de inteligencia artificial, de saturación visual, de arte político, de fotografía de guerra... de todo un poco. Aquí dejo el link al vídeo, por si alguien lo quiere ver:  En los aledaños de la imagen .  Creo que salió bien la cosa y que el público la disfrutó. Pero no es exactamente esto lo que quería contar aquí, sino algo que, aunque tenga que ver con la imagen, tiene mucho más que ver con la realidad.  Era la primera que viajaba a Valencia desde la tragedia de la DANA. Y ayer, precisamente, se cumplía un mes de la catástrofe. Durante todo el viaje en coche, tenía el corazón encogido. Sabía lo que me iba a encontrar por el camino, en la autovía de entrada a la ciudad. C...

El piano del vecino

Mi vecino se ha comprado un piano. Lo toca a todas horas. También a la hora de la siesta. Lo toca bien, pero de modo insistente. Su piso es el segundo; el mío, el cuarto. Pero por alguna extraña razón parece que está tocando en mi dormitorio. Lo que me más me inquieta de todo es el repertorio. Se lo digo a mi mujer: ¡no comprendo el repertorio! ¡Eso no es repertorio clásico! A veces, de rebote, se puede escuchar algo de Bach, pero por lo general hay mucho Queen. Más de la cuenta. Lleva ya dos semanas con Bohemian Rhapsody en bucle. A veces me arranco a cantar a voz en grito, a ver si algo le llega y se da por aludido. El otro día casi saco el micrófono.  Mama, ooh, didm't mean to make you cry... No me entendáis mal, no soy el grinch, también tengo en casa un Clavinova. Y me pongo los putos auriculares cuando toco, sobre todo si es a deshoras. No sé si lo suyo es un piano digital o de los de toda la vida, aunque intuyo que es digital, porque a veces se oye más flojo que otras. Enton...

Morir en un sueño

Esta noche he soñado que moría. No es la primera que me sucede, pero siempre que sueño algo así me despierto justo en el momento de la muerte. Morir en un sueño es una forma de despertar. Es como si lo que muriese fuese en realidad el mismo sueño, la historia extraña en la que uno ha vivido. Esta noche, sin embargo, me he muerto y he permanecido en el sueño. Todo se quedaba en negro. Una oscuridad y un silencio infinitos, como una especie de limbo del que no sabía cómo salir. No recuerdo qué ha sucedido después, pero me he despertado con una angustia terrible. Y aún llevo dentro algo de esa oscuridad. Ahora, cuando escribo esto, justo después de desayunar —Benjamin decía que los sueños continúan hasta el desayuno—, puedo sentirla todavía. Se ha quedado conmigo. Espero que se vaya disipando conforme avanza el día. 

Ánimo de blog

 Ha pasado tanto tiempo que ya ni recordaba cómo había que entrar aquí. Casi un año de ausencia. Y eso que me había prometido regresar. Pero pasa lo de siempre: el tiempo. El tiempo que falta. El que hace que las promesas nunca logren cumplirse. Pero ahora, mientras comienzo a escribir este post y los dedos se mueven sobre el teclado sin dudar un solo segundo, me reafirmo: tengo que volver aquí. We have to go back, Kate!, que decía mi querido Jack de Perdidos. We have to go back, sin duda alguna. A este espacio donde no hay que medir caracteres, donde no hay presión porque no te lee ni el tato, donde la escritura puede fluir de un modo que casi emula al pensamiento. Escribir como se piensa. Pensar mientras se escribe. Ya lo echaba de menos. Y, sin embargo, he tardado casi un año. Un año en el que han pasado tantas cosas que hacer recuento se me hace muy largo. Cosas de todos los colores. Dos libros nuevos, una acreditación, varias caídas, kilos de más, noches de más... todo de más ...

Mis libros favoritos de 2023

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Llegan estas fechas y es momento de hacer balance. Todos los medios sacan listas de lo mejor del año: las mejores películas, series y, por supuesto, los mejores libros. Unas listas que se hacen siempre en función de los gustos personales y sobre todo a partir de lo que uno ha leído. Así que siempre hay muchas más ausencias que presencias.    Los años en los que tengo libro, me cuesta hacer balance. Sobre todo porque tendría que empezar siempre por el mío. ¿Lo mejor de 2023?  Anoxia , sin duda.  Si no lo creyera así, no lo habría publicado.  Pero fuera de bromas, este año he disfrutado muchísimo leyendo. Ha sido un gran año en lo literario. Y, claro, no he podido evitar confeccionar esta lista (absolutamente subjetiva y contingente) con los mejores libros de 2023. La hice para mi sección de libros del Quédate Conmigo de La 7, el programa presentado por María Pina. Y aquí os la dejo por si a alguien le sirve. Y para quien se quiera saltar el vídeo, también la...

La promesa

Madre mía, casi un año aquí de vacío. Otra vez igual. Dejé el blog con la entrevista de Página 2 y ya no he vuelto por aquí. No tengo remedio. Pero, una vez más, regresa la promesa de seguir. Quizá escribo esto porque acabo de leer El tiempo de la promesa , de Marina Garcés. Un librito lúcido sobre la importancia de la palabra que transforma el tiempo, la necesidad de las promesas y también de conferir sentido a la palabra dada. Aquí estoy faltando constantemente a esa palabra. Faltando porque no la cumplo (prometo seguir y luego nunca lo hago). Y faltando porque no consigo traer la palabra a este espacio. Hoy, una vez más, me voy a comprometer a regresar a este no(ha)lugar con más asiduidad. Y lo voy a hacer antes de que acabe el año. No quiero que este sitio sea un espacio zombi más de los que quedan por la red. Ruinas 2.0. Así que trataré de mantenerlo. De la manera que sea. Esta es la promesa. Justo el día antes de Nochebuena. La palabra del tiempo por venir.

Página 2

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Una de las cosas que más ilusión me han hecho de la recepción de Anoxia  es salir en Página 2. Es un programa del que he sido fiel televidente durante años y, con cada novela que publicaba, siempre decía: ay, cómo me gustaría que la sacaran en Página 2. He tenido que esperar a la cuarta, pero ha merecido la pena. Un programa precioso sobre la novela y sobre Murcia, rodeado de escritores cercanos y amigos. No se puede pedir más.  https://www.rtve.es/play/videos/pagina-dos/miguel-angel-hernandez/6793120/

Anoxia

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En este regreso al blog, imagino que debería comenzar diciendo que terminé una novela hace unos meses y que se ha publicado este 25 de enero: Anoxia , en Anagrama. Lleva dos semanas de vida y de momento me está dando muchas alegrías. La primera y más importante: haberla conseguido terminar. Se me atragantó la cosa después de El dolor de los demás , y no tenía claro que el proyecto fuese a llegar a buen puerto. Me siento orgulloso sobre todo de haberla logrado sacar adelante. Con ninguna novela, ni siquiera con la primera, he tenido tantas dudas y desvelos. Y tampoco con ninguna he estado tantas veces tentado a abandonarla. Lo que quería hacer necesitaba muchísimo trabajo. Y a veces uno desfallece porque no ve el final, y todo naufraga una y otra vez. Pero al final, a fuerza de trabajo –de oficio, diría–, ha salido algo bastante digno. Mucho más de lo que creía que podría salir. Es curioso, mientras uno escribe duda de todo. Cuando termina, sigue dudando. Pero hay un momento –y no sé cl...

Regresando en uno, dos, tres...

 Hace casi un año que no entro aquí. En el último post, de marzo de 2022, decía que, tras un tiempo de silencio y de fatiga, iba a retomar este "No (ha) lugar". Evidentemente no fue así. Ya no lo anuncio más. Porque luego nunca se cumple. Pero, bueno, en este último año han pasado muchísimas cosas. De todo lo que uno se pueda imaginar. Así que no vamos a hacer resumen. Entre otras cosas, porque tampoco sé para quién tendría que resumir nada. Solo sé que esta tarde, después de meses y meses, por fin he tenido un momento de tiempo absolutamente libre. Y en un hotel de Barcelona, recién llegado de una semana en Grenoble y unos días en Ámsterdam, he dicho: mira, me apetece escribir algo en el blog, aunque no tenga nada especial que decir. Y así, simplemente, sin comerlo ni beberlo, recomenzar. Y lo mismo utilizar este blog, que sigue zombi pero sigue, como repositorio también de noticias, entrevistas, reseñas y cosas varias. Aunque sea sobre todo para mí. Luego todo se me pierde,...

Fatiga

 Dos meses y medio sin escribir por aquí. Demasiado. Pero, bueno, nunca es tarde para retomar. Además, aquí escribe uno cuando puede, cuando le apetece, cuando lo necesita. Y ahora puedo, me apetece y lo necesito. O eso pienso. O da igual. Escribo y ya está. Creo que, aparte de mis cuadernos secretos, este es el espacio en el que con más libertad escribo. También en el que lo hago con más rapidez. Sin mirar un segundo hacia atrás a corregir erratas y sin planificar tampoco un segundo lo que me da por escribir.  Son días extraños estos. La locura de la guerra, por supuesto. Disparate incomprensible que acaba tiñéndolo todo de gris. Pero también días extraños en lo personal. La sensación de que todo se repite. De un acabamiento y también de vuelta a comenzar. Supongo que tiene que ver con que he vuelto a pillar el COVID. La segunda vez notificada (aunque por en medio hay más de una sospechosa). La primera fue hace justo ahora dos años, nada más comenzar el estado de alerta y el ...

Mis 10 libros de 2021

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Este año he leído muchos libros buenos. Antes llevaba la cuenta; un pequeño diario de lecturas. Luego lo dejé y me pasé a Goodreads; también lo dejé y subí fotos a Instagram, que funcionó como una especie de memoria. Pero ahora sólo subo algunas cosas y otras se me olvidan, o directamente no las subo para no dar la brasa. Así que solo me queda la memoria del buen sabor de boca que me han dejado algunos libros. Por eso, este año voy a escribir esta lista de memoria, con las cosas que he leído y recuerdo con un gusto especial. Por supuesto, no es una lista de lo mejor del año. Entre otras cosas, porque sale de lo que he leído. Y es cierto que he leído mucho, pero en comparación con lo que se ha publicado, es apenas una cata, algo anecdótico.  Me dejo fuera de la lista los ensayos. La lista entonces sería interminable.  1. Recuerdo haber disfrutado muchísimo con los diarios de Rafael Chirbes (Anagrama). Si me piden el libro del año, puede que diga que es ese. Al menos, para mí. E...

Finalizando cosas

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 Voy utilizando este blog últimamente como lo comencé a hacer en su origen, como una especie de cuaderno de cosas, un no(ha)lugar que recoge todo aquello que no cabe en otro lado. Cuento cosas, pero no todas, no con la obligación de un diario, al menos de los diarios públicos que he escrito y que se publicaban semanalmente. Por ejemplo, no he escrito aquí que he logrado poner fin a un borrador de la nueva novela. Subí la foto a Instagram, las poco más de 60.000 palabras, pero aquí no escribí nada.  Aunque mientras escribes una novela tienes momentos de todo (una montaña rusa de emociones), lo cierto es que estoy contento. Si no con el resultado (eso aún no tengo la distancia para juzgarlo), sí al menos con el hecho de haber conseguido terminarla. No las tenía todas conmigo, la verdad. He dudado mucho y he estado tentado a abandonar en más de una ocasión. Como he dicho ya más de una vez, esta novela me ha resultado especialmente difícil porque tenía que salir de la anterior. Pe...

Membrana: la novela como exposición

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Viene bajo la forma de una novela –al menos, gana un premio de novela y se publica en una colección de narrativa–, pero lo que ha escrito Jorge Carrión es un libro inclasificable –tal vez novela sea, en efecto, el marco más amplio para entenderlo–. Un ensayo-ficción sobre el futuro que vendrá, pero también sobre el futuro que ya está aquí. El tiempo por venir, pero también el que ya ha venido, incluso el que vino hace algún tiempo. Es un libro de historia prospectiva. De historia fáctica, pero también de historia ficción. Es un catálogo de arte. De arte real, pero también de arte imaginado. Un libro de museología-ficción. Un discurso curatorial. El escritor como comisario. El escritor como museólogo. Es la imaginación en estado puro. Es un libro inteligente. Un libro red que en sí mismo cuestiona el libro y, a la vez, lo legitima como forma de transmisión. Un libro múltiple e inagotable.  Desde ya, ocupa un lugar fundamental en mi estantería de "novela/arte", el espacio en el...

Tomar aire

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 Me queda un capítulo para llegar al fin del segundo borrador de la novela (en realidad no es el segundo, es el cuarto, pero lo llamo segundo porque las otras dos versiones apenas fueron esbozos). Vengo sacando tiempo de donde no lo hay para escribir. Momentos robados, madrugones, tardes largas. Voy imprimiendo todo lo que escribo. Acaba un capítulo y lo imprimo. Es la manera de ver ir creciendo poco a poco el manuscrito. De ser consciente de lo que falta pero también de lo que llevo. Hoy, después de imprimir la página 260 y colocarla en la carpeta de anillas en las que voy encuadernando el manuscrito, me he quedado un momento viendo el grosor, las páginas escritas. Sé que es una tontería, pero me he llenado de satisfacción. No sé si esto llegará a buen puerto –si es mejor o peor novela que las anteriores–, pero ahora que emprendo la recta final –al menos la de esta versión– me he dado cuenta de todo el trabajo que hay detrás, del proceso constante, de desvelos y de cómo poco a poc...

El artista como juguetero (notas para una conferencia)

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En septiembre de 2017, tuve la suerte de impartir una pequeña conferencia en la   Escuela de Verano Walter Benjamin  en Portbou.  Ese año el programa de la escuela giraba en torno a Infancia en Berlín hacia 1900 , uno de los textos más fascinantes de Benjamin, y yo planteé una reflexión preliminar sobre una posible relación entre esas memorias de la infancia, el arte y el mundo de los juguetes. Hace unos días, rebuscando en el disco duro, encontré el archivo con las notas para esa conferencia. Hay párrafos elaborados y muchas notas sueltas e intuiciones apresuradas. Me gustaría sacar tiempo algún día para desarrollar esas ideas y escribir algo más elaborado. Pero mientras tanto –tampoco sé si ese día llegará–, y aprovechando que hoy es 26 de septiembre y se cumplen ya 81 años del fallecimiento de Benjamin en Portbou ,  aquí os dejo estas notas apresuradas sobre la infancia, el arte y la nostalgia del paraíso.  Walter Benja...