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Mostrando las entradas etiquetadas como Personal

Abandono

Está el blog abandonado y desolado. Una vez más. Esto es ya una constante. Comienzo y, al poco, freno. Son demasiados frentes abiertos. Pero me resisto a que esto se acabe. Aunque siga funcionando como un zombi. Tendrá momentos de resurreción. Voy a ir poquito a poco subiendo todas las entradas de mi diario de escritura de La Verdad, para que al menos estén aquí recogiditas. Eso sí, dadme tiempo. Ahí, en esas entradas, se ve la locura que llevo entre manos.

Un mitómano inconstante

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Soy un mitómano inconstante.  No colecciono los discos de mis músicos favoritos, no guardo los DVD de las películas que me fascinan ni vuelvo a verlas si no es por casualidad, no tengo todos los libros de mis autores fetiche, no visito todas las exposiciones de los artistas que admiro, ni siquiera me he llegado a interesar demasiado por la vida y milagr os de los actores y actrices que me han cautivado. Soy infiel por naturaleza. Mis pasiones duran poco y rápidamente son sustituidas por otras diferentes. Aunque también es cierto que nunca desaparecen del todo. Se acumulan, conviven y se confunden. Lo que he amado permanece latente para siempre. Y en cada nueva pasión reverbera algo de ese pasado nunca explorado del todo.  Aunque nunca fui demasiado aficionado a los cómics, de pequeño me obsesioné con los superhéroes. Pasaba los días subido a los árboles con una capa hecha de bolsas de plástico intentando volar como  Superman  -mi preferido, sin duda, por encima de...

Cosas de 2014

Se acaba el año y no sabes si quieres que termine. Cinco minutitos más, cinco minutitos, dices. Durante el año no han dejado de suceder cosas. La mayoría han sido buenas. Ahora, de hecho, sólo te acuerdas de esas. Las malas ya las sufriste; los peores momentos han pasado. Miras hacia atrás y te preguntas: ¿y qué he hecho yo en 2014? Algunas cosas. Las piensas durante un momento y decides escribirlas conforme te vienen a la cabeza. No todas, claro. Pero sí algunas. Has escrito una novela. Lees los posts del Presente continuo de fin de año y ves que la noche del 31 de diciembre de 2013 por fin habías encontrado el tono y la estructura de la novela. Aunque ya estuviera allí desde bastantes meses antes, has tardado un año en escribirla y darle la forma definitiva. Así que, en cierto modo, 2014 lo recordarás por ser el año en que escribiste tu segunda novela. Además de eso, en 2014... -Te has apuntado al gimnasio y has vuelto a pasar semanas sin ir. Estas cosas nunca cambian. -Has c...

Esperar la voz y perder la historia

Decir que esto está abandonado es decir poco. Las últimas semanas han sido intensas, en muchos sentidos. Me encerré a preparar una conferencia que tenía en Turku y a intentar que mi inglés fuese un poquito mejor que el de Ana Botella. No sé si lo conseguí. Tampoco me dieron los juegos a mí. Pero creo que al final los finlandeses me entendieron. Estuve cinco días allí. Tres en Turku y dos en Helsinki. Y fue una gran experiencia. He vuelto con ganas. Siempre me pasa lo mismo. Cada vez que voy de congreso regreso con las baterías cargadas y con ganas de hacer cosas. Sin embargo, esta vez las voy a intentar frenar. Ya lo he dicho aquí, quiero ponerme con la narrativa y dejarme un tiempo el ensayo y la crítica de arte. Por eso estoy rechazando la mayoría de las cosas que llegan. Lo siento, de verdad, por aquellos a los que les he dicho que no. Me encantaría seguir escribiendo en catálogos, y continuar con textos de opinión sobre arte, o escribir más artículos sobre arte. Pero en este moment...

Fin de un mundo

Después de estar todo el verano soñando con Apocalipsis zombis, invasiones extraterrestres, ataques terroristas, guerras mundiales y fines del mundo varios, hoy he soñado que se me perdían las bandejas del desayuno y emprendía una búsqueda sin cuartel por las acequias de la huerta intentando encontrarlas. La sensación de angustia era terrible. Mi madre era quien las había perdido. ¿Por qué había sido tan descuidada? ¿Como iba a poder yo ahora seguir desayunando? El fin del mundo estaba cerca. Al menos, el fin de un mundo. Me he despertado sobresaltado y todavía estoy asimilándolo.

Londres

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Una semana en Londres. Esas han sido mis vacaciones. Mis vacaciones de no hacer nada, digo. El resto del tiempo, aunque no tenga clase, sigo sin parar del todo escribiendo textos pendientes cuya fecha de entrega venció hace mucho tiempo. Muy pocas veces me he ido de viaje sin acabar lo que tenía que hacer. Por lo general, los veranos anteriores me angustiaba hasta el último momento. Y cuando entregaba las cosas pendientes y terminaba el trabajo, entonces me planteaba descansar. Este año ha sido diferente. Sabía que no iba a haber manera de terminarlo todo. Así que decidí irme in media res , con las cosas a la mitad. Y ha tenido su gracia. Ahora las retomo con más gana después de la semana de desconexión. Por alguna razón, Londres no me gustaba. No sé por qué, apenas había estado allí antes, pero tenía la sensación de que era una ciudad que me daba grima. Sin embargo, después de esta semana larga de relax, creo que me he enamorado de la ciudad. Casi, casi al nivel de París. Aunque s...

El 36

Cuando comencé mi carrera, había en mi clase un señor que tenía 36 años. Un día vino a estudiar a casa y mi madre lo apodó “el 36”. A partir de entonces esa edad significó para mí una especie de barrera insalvable entre la juventud de mis 18 y una madurez que en aquel momento veía demasiado lejana. Hace unos meses volví a ver a ese hombre y estaba exactamente igual. Llevaba su bicicleta, su maleta de piel y sus pantalones anchos de lino. Andará ya cerca de los cincuenta, pero me pareció el mismo de aquellos días de universidad, como si los años no hubieran pasado por él. Cosas de la vida, hoy, 10 de junio de 2013, soy yo el que comienza a ser “el 36”. Y aún espero que alguien me diga en qué lugar está escondida la palanca que detiene el paso del tiempo.

He muerto y he sentido pena por mí

Esta noche he soñado que he muerto y ahora siento mucha pena por mí. He soñado a veces que mueren los otros, y lloro, y sufro, y me despierto con lágrimas en los ojos  También he soñado que voy a morir, que todo se va a acabar de un momento a otro, pero siempre, antes de que eso suceda, me despierto sobresaltado y con el corazón acelerado. Morir en un sueño es despertarse. Pero esta noche ha sido diferente. Esta noche he sentido morir. Me diagnosticaban una enfermedad extraña y me daban siete minutos de vida. Siete minutos que han durado casi una eternidad. Una vida, prácticamente. Una eternidad en la que poco a poco me he ido haciendo consciente de que todo estaba a punto de finalizar. Me he despedido de los míos. He hecho las paces con Dios. He vuelto a rezar después de muchos años en mi vida. Y me he preparado para morir. En paz, aceptándolo de buen grado. Después, he muerto. He sentido que todo se apagaba, poco a poco, que ya no me podía mover, que ya no podía ver y que ya ...

Abracismo

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Bueno, vamos terminando cosas. Al menos, hemos cerrado el asunto presentaciones. La de Madrid también fue maravillosa. Javier Moreno y Fernando Castro no pudieron estar mejor. En concreto, Fernando hizo una de sus habituales performances llenas de sabiduría. Apenas me dejó hablar, pero casi que lo agradecí. Al fin y al cabo, en estos actos el que menos debe hablar es siempre el escritor, que casi tendría que llegar allí a decir "ola k ase". O, como mucho, cantar en plan Lina Morgan "agradecido y emocionado, solamente puedo decir, gracias por venir". La verdad es que el viernes tampoco es que me diera tiempo a más. Ya lo habían dicho todo. Fernando preparó incluso un power point con imágenes de todo tipo. Fue una conferencia encubierta. Sobre un ensayo encubierto –se podría argumentar–. Pero no faltó el humor. Y eso es siempre lo importante. Y tampoco faltaron los amigos. Eso es aún más importante. Me hizo mucha ilusión encontrarme allí a amigos que hacía años que ...

Momentos de felicidad

Queridos amigos, tengo esto abandonado. La verdad es que la semana ha sido de vértigo. Os cuento algo. Con el colectivo 1er Escalón inauguramos en Madrid el pasado día 6 la exposición Tecnologías de lo sublime , una cosita muy pequeña en la galería Cámara oscura, dentro del evento Jugada a 3 Bandas. Sin tiempo para respirar, llegué el domingo a casa para cambiar las maletas y salir para Barcelona. Allí, por fin, iba a conocer a Herralde y a la gente de Anagrama. No os imagináis la ilusión que me hizo. Rueda de prensa por la mañana y presentación por la tarde. Las dos cosas en La Central. Hablamos de libros, pero sobre todo de arte. Quizá más de arte que de literatura. Es lo que tiene escribir una novela sobre arte, que al final el tema acaba siendo el protagonista de todas las charlas. Iván de la Nuez, el presentador, estuvo muy bien, y debatimos sobre las fronteras del arte social. Aunque lo verdaderamente importante del lunes por la noche fue encontrarme con muchos amigos que hacía t...

Siempre igual

Por los pelos. Siempre igual. Llegas por los pelos. Así no hay manera de disfrutar. Pero no tienes remedio. No importa el tiempo del que dispongas. No importa. Al final siempre acabas llegando tarde. Es tu sino. Tarde, sí, pero llegas. A todos los sitios. Raspado, en plan final agónico de película. Alguna vez te pillará el toro. Lo sabes. Algún día. Porque no puedes dejar las cosas siempre para el último momento. Pero no sabes trabajar de otro modo. Tienes que verle las orejas al lobo para que la maquinaria se ponga en marcha. Mientras tanto andas floreando, divagando, leyendo sin prisa, pero no estás del todo en lo que hay que estar. Y luego, en ese momento de agonía, te sorprendes incluso de ti mismo. Y es entonces cuando te preguntas: ¿por qué esperar a esto? ¿por qué el organismo no da todo lo que tiene sin necesidad de llegar a los extremos? Y no sabes qué responderte. Necesitas la presión para dar lo mejor de ti. Algún día te pasará factura. Algún día no llegarás. Pero, bien pens...

Cinco años

Hoy hace cinco años. Cinco años . Ya. A las ocho de la mañana recibí una llamada y el tiempo se frenó. Tardé tiempo en asumirlo. Tuve incluso que escribir un libro para poder hacerme cargo de lo que significaba perder una madre. Y el libro me ayudó. A partir de ese momento pude ponerle palabras a la tristeza y cercar un poco la melancolía. Ahora pienso que el libro era demasiado pesimista. Concluía con una nada absoluta. Del cuerpo no queda nada, su huella comienza a borrarse de las cosas, al final todo desaparece... Hoy, pasados cinco años, me doy cuenta de que el proceso de desaparición no ha tenido lugar. Todo lo contrario. Lo que comenzó a irse permanece con nosotros. El cuerpo ha desaparecido, sí. Las cosas han dejado de oler a ella, es cierto. En el espejo ya no reverbera la huella de su mirada, lo sé. Y sin embargo, siento cada día que algo permanece y se hace cada vez más fuerte. Sueño con ella muchas semanas, la recuerdo la mayor parte de los días en algún momento. Y eso ya ...

Vampiros

Durante años, he tenido un sueño recurrente: hordas de vampiros me perseguían y siempre acababa escapando de alguna manera o me despertaba justo en el momento en el que me iban a morder. Pero ahora mismo, después de quedarme traspuesto, los vampiros me han dado caza y han logrado morderme. Aunque era un sueño, he sentido la mordedura, el desvanecimiento y la pérdida de consciencia. Y también la resurrección. He vuelto a la vida como vampiro. Y la cosa no estaba tan mal. Lo peor, decían, era que todo era muy gris porque había que huir del sol. Y también lo de la sangre, pero eso parece que se podía arreglar –me daban una pizza calzone donde apenas se notaba nada–. Por fin me he sentido uno de ellos, en paz y sin miedo. Lo único extraño ha sido cuando he preguntado, con toda inocencia, "oye, ¿y de qué vivimos los vampiros? trabajaremos en algo ¿no?". En ese momento, todos se han mirado entre sí con complicidad perversa. Y me he despertado con mucho miedo.

"Miguel Ángel Hernández"

Más de un amigo se ha extrañado por el cambio de nombre en la portada de  Intento de escapada . Has perdido el Navarro y has ganado el Ángel, me han llegado a decir. Alguno incluso me ha insinuado que quizá Miguel Á. Hernández-Navarro y Miguel Ángel Hernández no sean la misma persona. Hace unos meses, Alberto Olmos hablaba de la tendencia reciente en la literatura española a firmar con el nombre propio de verdad, incluso para los Gutiérrez, Sánchez o Pérez. Después de un tiempo en el que los escritores españoles parecían buscar un nombre raro y diferente, un nombre de escritor, parece que de un tiempo a esta parte se ha comenzado a usar lo que uno tiene, aunque no suene demasiado elegante. También Enrique Rubio ha escrito en alguna ocasión –en particular en su novela Tania con i – que alguien con un nombre normal lo tiene difícil para ser escritor. Un Sánchez podrá escribir muy bien, pero de entrada lo tiene jodido ante un... Max Power –como decide llamarse Homer en ...

Ya están aquí

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Ya están aquí. Los ha traído un señor muy amable. Al abrir la caja me temblaban las piernas. Al tener un ejemplar en las manos casi se me saltan las lágrimas. Imagino que algo parecido –bueno, seguro que bastante más y lo mismo me paso en la comparación– es lo que debe de sentir un padre cuando toma a su hijo en brazos por primera vez. Yo no he sido padre, así que no sé exactamente lo que se siente. Pero lo que sí sé es que ver la caja de Anagrama, abrirla, contemplar tu libro ahí, hojearlo y darte cuenta de que todo es verdad, es un momento de felicidad indescriptible. Eso pasó ayer. Por la noche dormí como un bendito. Y esta mañana, lo primero que he hecho al levantarme ha sido volver a asomarme para ver si todo era cierto y no había estado soñando. Y sí, era cierto. Los libros seguían allí, como un tesoro, como un deseo concedido.  Nunca –de verdad, nunca– un libro me había emocionado tanto. Llevo escritos ya unos cuantos, pero tengo la sensación de que esto es lo primero q...

513

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"Podría contar mi vida uniendo casualidades", recuerdo que decía uno de los protagonistas de Los amantes del Círculo Polar, la película de Medem. Desde aquel momento, la casualidad comenzó a llamarme la atención. Luego leí a Paul Auster y a Enrique Vila-Matas, me deleité con su exploración de los azares cotidianos y las casualidades extrañas, sus historias presididas por encuentros fortuitos detrás de los que parece haber algún significado escondido. Azares objetivos, casi en el sentido original del surrealismo tal y como fue imaginado por Breton. En sus libros he aprendido a mirar las cosas de modo diferente, a apreciar los misterios de la casualidad y casi diría yo que a atraerla. Es lo que parece ocurrirme con Intento de escapada , la novela que Anagrama está a punto de publicar. Como escribí en este blog, el libro aparece en la colección Narrativas Hispánicas . Y el número de colección del libro es el 513. A priori, aquí no hay ninguna casualidad. Pero es que, curio...

Ya está todo

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      –Bueno, ya está todo, ¿no?       –Sí. Por fin. Acabo de enviar las últimas pruebas de la novela y he sudado sangre.       –No me digas. ¿Tanto trabajo te ha costado?       –Ya no es trabajo, creo que te lo dije, es esa sensación de que cada palabra podría haber sido escrita de una manera diferente.       –Bueno, pero eso es siempre así, ¿no? Es el lenguaje.       –Lo sé, pero es que sentía que si ahora me pusiera a escribir lo haría todo diferente. No sé, con lo que he aprendido escribiéndola, ahora haría otra cosa. Pondría otras palabras, utilizaría otras fórmulas... Quizá lo único que dejaría igual sería la trama y las ideas. Eso es lo que sí funciona de verdad. La historia. Estoy convencido.      –Pues eso es lo importante.      –En parte sí, pero a mí siempre me ha preocupado el estilo, y aquí parece que lo he sacrificado un poco.      ...

Ahí arriba

Escribes tu último post del año. Escribes sobre la necesidad del amor. Todo bien. Lo publicas. Es algo ñoño, adviertes después. Pero hay a quien le ha gustado. Y con eso te vale. Después, empieza el año. Lleno de sueños, deseos, felicidad. Lleno de cosas por hacer. Proyectos, cosas buenas por venir. Tu primera novela a punto de ver la luz. La segunda, naciendo. Tienes el argumento, la idea, el título, todo se acomoda. La vida es feliz. Tu matrimonio, genial. Tu familia, lo mejor. Hay cosas que reparar, por supuesto. No todo es idílico, pero lo sobrellevas. El todo es más grande que la parte. La parte aquí no puede arruinar el todo. La vida es un mosaico. Pero entonces llega la mierda. Llega cuando menos te lo esperas. Hoy, temprano, te llaman para decirte que un amigo ha muerto. Un gran chico, joven, más que tú, con ganas de hacer cosas, con futuro, con mucho futuro. Te quedas sentado sin saber qué hacer. La mierda pasa. Shit happens, lo dices en inglés porque llevas dos o tres días re...

Nostalgia de la melancolía

Debería sentir nostalgia. Y en cierto modo la siento. Es una emoción extraña. Nunca me ha gustado la Navidad. De niño, siempre me recuerdo renegando por los rincones. La casa se llenaba de gente. Venían todos mis hermanos, y mis cuñadas, y mis sobrinos. Después, el estrés de la cena. Mi madre preparaba todo con esmero. Desde bien temprano. Al final, acababa llamando por teléfono al bar porque mi padre y mis hermanos seguían allí aún prolongando el almuerzo. Ellos siempre llegaban tarde. Pero no había enfados. O si los había, yo no me enteraba. Todo se hacía de buenas maneras. Mi padre llegaba siempre contento. En todos los sentidos. El vino siempre le sentaba bien. Sacaba la pandereta grande y nos llevaba a cantar junto al belén. Después, en la cena, contaba chistes sin parar y yo tomaba buena nota de ellos. Era granadino. Y tenía más gracia que muchos de los que salen en la tele. Todo era maravilloso. Ahora lo sé. Era maravilloso.  Pero por alguna razón, en aquellos mo...

Ola k ase? Corrigiendo galeradas

–Ola k ase? –Pues aquí, corrigiendo las pruebas de la novela. –Y komo lo yevas? –No demasiado mal. Aunque ahora todo me acojona un poco. –Normal, colega. Mazo de responsabilidad, k no –Es que ahora me da el miedo escénico y ya no me fío de nada de lo que he escrito. Leo las frases en voz alta para buscar el tono perfecto y la palabra justa y todo me suena mal. –Ya te digo. –Es verdad. Es como cuando te pones a repetir la misma palabra muchas veces y deja de tener sentido. –Jamón jamón jamón jamón jamón jamón... ostia tú, pues es verdad. –Claro. Eso es lo que me pasa. Todo me suena extraño y ortopédico. –Orto ké? –Ortopédico. Sí, artificial, como si todas las palabras no fueran más que palabras. ¿Sabes una cosa? –What? –Me gustaría que la novela se publicara traducida. –¿Mande? –Sí. Me doy cuenta de que me gusta más lo que digo que cómo lo digo. Y pienso que en francés o inglés, o en cualquier otro idioma, todo va a sonar mucho mejor. No sé por qué pienso esto, pero me vi...