Escribes tu último post del año. Escribes sobre la necesidad del amor. Todo bien. Lo publicas. Es algo ñoño, adviertes después. Pero hay a quien le ha gustado. Y con eso te vale. Después, empieza el año. Lleno de sueños, deseos, felicidad. Lleno de cosas por hacer. Proyectos, cosas buenas por venir. Tu primera novela a punto de ver la luz. La segunda, naciendo. Tienes el argumento, la idea, el título, todo se acomoda. La vida es feliz. Tu matrimonio, genial. Tu familia, lo mejor. Hay cosas que reparar, por supuesto. No todo es idílico, pero lo sobrellevas. El todo es más grande que la parte. La parte aquí no puede arruinar el todo. La vida es un mosaico. Pero entonces llega la mierda. Llega cuando menos te lo esperas. Hoy, temprano, te llaman para decirte que un amigo ha muerto. Un gran chico, joven, más que tú, con ganas de hacer cosas, con futuro, con mucho futuro. Te quedas sentado sin saber qué hacer. La mierda pasa. Shit happens, lo dices en inglés porque llevas dos o tres días re...