La realidad es una performance macabra
Seguimos estando en el mismo lugar. La realidad es una performance macabra. Jóvenes palestinos descubren a un compatriota colaboracionista, un espía de Israel. Aquiles venga a Patroclo y arrastra el cadáver de Héctor por la ciudad. Hacer ver la muerte. Convertir el cuerpo en tierra. Más allá del Polvo eres y en polvo te convertirás. Eres barro, suelo, piedra, bajeza, y a ese lugar has de volver. En ese momento, alguien reclama para sí la cualidad de sujeto, la superioridad de la fuerza y la plenitud frente a la del cuerpo horizontal, que queda a su merced. Pero ese mismo ser humano, al reclamar su humanidad sobre la carnalidad pura del cuerpo convertido en materia inerte, al elevarse sobre ella, se convierte en el animal más aborrecible del cosmos, el único capaz de matar dos veces, de denigrar la memoria, de profanar aquello que ya ha sido profanado. Es el ser humano. Siempre ha sido así. Esa mierda está dentro de nosotros, incluso de los más civilizados. Lo queramos o no. Ver...