Retomo el blog con las mejores lecturas del año que acaba. Es siempre muy difícil y, claro, depende mucho de lo que ha leído uno. No he llevado la cuenta, pero más de 100 títulos han caído seguro. Y ha habido de todo. Mucho abandono, muchos ni fu ni fa. Muchos "demasiado ruido para esto". Todo eso me lo salto. Y me quedo con los libros que realmente me han marcado y he tenido días en mi cabeza. Libros importantes para mí, que no tienen que serlo para los demás. 1. Olga Tokarczuk, Refugio , Museo del Prado. Es un relato largo. Pero me vale como libro. Como uno de los mejores de este año. Un cuento sobre un futuro terrible y una esperanza a través del arte. De los cuatro volúmenes que lleva esta iniciativa del Museo del Prado ( Escribir el Prado ), es, sin duda, el mejor. Mejor que Coetzee, que Aridjis, y mucho mejor que el de John Banville (el más flojito). Refugio me ha parecido una obra de arte. Una novelita en off que parece una hermana pequeña de Las tempestálidas , de Go...
Corto pero intenso..buen texto, se me han puesto los pelos de punta.
ResponderEliminarhasta la próxima!
La materia sigue estando allí, lo que ha desaparecido es "otra cosa", quizás la vida.
ResponderEliminarYo soy de los que piensa que la materialidad, también termiina por evaporarse, por fundirse y ser asimilada por la naturaleza. La vida..., bueno, yo también creo que algún sitio debe estar.
ResponderEliminarYa me explicarás como escribes en tu blog desde un iphone, porque yo me compré uno y no he podido. De hecho estoy bastante cansadín, que dirían en León y aledaños, del cacharrito, todavía no le encuentro su "gracia" al chismecito.
ResponderEliminarEl reciclaje del envase de nuestra alma, eso sí que es un dilema.
ResponderEliminarEn los últimos días yo tb he transitado últimas moradas, y cuando ves reducida tanta vida y belleza a unas siglas y una fecha, efímeras tb mientras llega el mármol encargado por la familia, si además sopla un viento frío, casi sientes interés por acomodarte aunque solo sea un rato en uno de esos huecos para infundir un poco de vida, momentáneamente, un poco de calor, a ese panal de cemento y olvido.