Retomo el blog con las mejores lecturas del año que acaba. Es siempre muy difícil y, claro, depende mucho de lo que ha leído uno. No he llevado la cuenta, pero más de 100 títulos han caído seguro. Y ha habido de todo. Mucho abandono, muchos ni fu ni fa. Muchos "demasiado ruido para esto". Todo eso me lo salto. Y me quedo con los libros que realmente me han marcado y he tenido días en mi cabeza. Libros importantes para mí, que no tienen que serlo para los demás. 1. Olga Tokarczuk, Refugio , Museo del Prado. Es un relato largo. Pero me vale como libro. Como uno de los mejores de este año. Un cuento sobre un futuro terrible y una esperanza a través del arte. De los cuatro volúmenes que lleva esta iniciativa del Museo del Prado ( Escribir el Prado ), es, sin duda, el mejor. Mejor que Coetzee, que Aridjis, y mucho mejor que el de John Banville (el más flojito). Refugio me ha parecido una obra de arte. Una novelita en off que parece una hermana pequeña de Las tempestálidas , de Go...
aguantar hasta ese punto asegura una dosis más que justa de nimiedad y jerigonza, en un mundo sin melancolía, los caballos bajo la lluvia podrían relinchar a gusto
ResponderEliminarun gesto
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Esta vez no he visto el debate. Sólo lo he oído durante 42 segundos. Me atrevería a decir que si los candidatos eructaran sucesivamente (en intervalos cronometrados) la melancolía no aumentaría en progresión galopante: en mi casa, a esa hora, seguiría habiendo, como mucho, un melancólico. Dicho lo cual naturalmente nada me impedirá salir inmediatamente al patio -desde el que le escribo estas nimias reflexiones- y constatar que el mirlo sigue incubando tres huevos verdes en su nido perfecto, alojado sobre una maceta colgada de la pared.
ResponderEliminarAquí y ahora no puedo silbar, pero le mando un silencioso y cordial saludo.