Retomo el blog con las mejores lecturas del año que acaba. Es siempre muy difícil y, claro, depende mucho de lo que ha leído uno. No he llevado la cuenta, pero más de 100 títulos han caído seguro. Y ha habido de todo. Mucho abandono, muchos ni fu ni fa. Muchos "demasiado ruido para esto". Todo eso me lo salto. Y me quedo con los libros que realmente me han marcado y he tenido días en mi cabeza. Libros importantes para mí, que no tienen que serlo para los demás. 1. Olga Tokarczuk, Refugio , Museo del Prado. Es un relato largo. Pero me vale como libro. Como uno de los mejores de este año. Un cuento sobre un futuro terrible y una esperanza a través del arte. De los cuatro volúmenes que lleva esta iniciativa del Museo del Prado ( Escribir el Prado ), es, sin duda, el mejor. Mejor que Coetzee, que Aridjis, y mucho mejor que el de John Banville (el más flojito). Refugio me ha parecido una obra de arte. Una novelita en off que parece una hermana pequeña de Las tempestálidas , de Go...
Alfín!!! Qué bonitooooo....
ResponderEliminarQue majo eres, ties paga dos birras, pastelillos de carne y sorbete dulzón pa que sigas dándole al ordenata y al caletre
ResponderEliminarSencillamente GENIAL, especialmente en estos tiempos piratacaribeños que por ache o por be nos está tocando "de vivir"...
ResponderEliminarSeguro que, cuando vuelve, sin embargo, se cae por un precipicio.
ResponderEliminarA la vuelta se da cuenta de que él puso allí el mapa, y que a la dirección que lo llevó era al lugar al que nunca había querido regresar. Pero no lo recordaba.
ResponderEliminar¡¡¡Qué cabezica!!!
ResponderEliminarMuy, muy bueno. Tanto como Efectos secundarios. Se pueden decir tantas cosas, que mejor no decir ninguna; así, además, no te quedas con el culo al aire.
ResponderEliminarA Rentero le diría, si tuviese ocasión (que no la tendré, porque no creo que vuelva por esta entrada), que los tiempos piratacaribeños nos dejaron algunas perlas. Buenas ideas puestas en un mal sitio, que muchos se habrán perdido por eso. Yo no; es otra cosa más de las muchas que debo a mis hijos. Para muestra, dos botones:
1) Una brújula que indica el camino hacia lo que se quiere de verdad, y que nunca marca el rumbo al pirata bueno porque, sencillamente, no sabe lo que quiere
2) El corazón roto del pirata malo, guardado bajo llave en un cofre enterrado en una isla perdida.
Al abordaje.