Retomo el blog con las mejores lecturas del año que acaba. Es siempre muy difícil y, claro, depende mucho de lo que ha leído uno. No he llevado la cuenta, pero más de 100 títulos han caído seguro. Y ha habido de todo. Mucho abandono, muchos ni fu ni fa. Muchos "demasiado ruido para esto". Todo eso me lo salto. Y me quedo con los libros que realmente me han marcado y he tenido días en mi cabeza. Libros importantes para mí, que no tienen que serlo para los demás. 1. Olga Tokarczuk, Refugio , Museo del Prado. Es un relato largo. Pero me vale como libro. Como uno de los mejores de este año. Un cuento sobre un futuro terrible y una esperanza a través del arte. De los cuatro volúmenes que lleva esta iniciativa del Museo del Prado ( Escribir el Prado ), es, sin duda, el mejor. Mejor que Coetzee, que Aridjis, y mucho mejor que el de John Banville (el más flojito). Refugio me ha parecido una obra de arte. Una novelita en off que parece una hermana pequeña de Las tempestálidas , de Go...
Joé macho, lo tuyo es puro optimismo.
ResponderEliminarHabría que ver como te sienta a tí que te despierten y sin darte los buenos días ni traerte un vasico de leche con colacao y unas galleticas maría ni ná te endilgasen una estaca de madera de pino en tol pecho... ;-)
ResponderEliminarA caballo entre el catorce y el quince y como todo los dias con la penitencia que me he impuesto ogeo tu corta nota,todavia estoy estremecida.
ResponderEliminarQue suerte tienes tu, que aunque sea por una sola vez te mirastes en un espejo y este te devolvio tu imagen verdadera, razón más que suficiente( a mi entender) para hacer uso de la estaca.
Cuantas amarguras tienen que circular por tus coronarias para sentirte así.
Te aconsejo- que si como presumo- no encontrates la estaca, pintes de rosa o negro todos los espejos que encuentres, así descansaras y te libraras de tu verdadera imagen
La verdad es que desde que me clavé la estaca la vida me ha cambiado por completo. Se puede decir que soy otro. Más muerto que antes, es cierto. Pero también más tranquilo. Y lo mejor es que, en mi descanso eterno, puedo comer papas con alioli. Aquí se cumplen los deseos, por raros que éstos sean.
ResponderEliminarFantástico. ¿Hay una forma mejor de ponerse a trabajar? Lo dudo. Hipólito Navarro también tiene un hiperbreve estupendo acerca de un vampiro, escrito a partir de un párrafo de su única novela. No recuerdo cómo se llaman ni uno, ni la otra, pero tú que conoces gente bien, a lo mejor se lo podías pedir y hacérnoslo llegar.
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