Después de estos días de tensión, he estado pensando seriamente en desaparecer de Internet. He abandonado momentáneamente Facebook y estaba decidido también a dejar el blog. Las cosas que he oído o leído me han quitado las ganas de estar aquí, exponiéndome públicamente, mientras otros, escudados en la cobardía del anonimato, llenan de porquería y ruido la red. Además, por momentos, he tenido incluso la sensación de que parecía necesario pedir perdón por cada palabra que decía o escribía, como si me debiese a algo o alguien, como si representara algún partido o ideología, como si fuese algún cargo público que tuviese que guardar alguna corrección política. Por todas estas razones, había pensado en quitarme de en medio. Pero hoy, cuando me disponía a borrar el blog y darme de baja en facebook, cuando iba con la cabeza baja y achantado, me he preguntado que por qué debería callarme, por qué debería dejar de hablar. Y me he dado cuenta de lo siguiente: 1. Este espacio no se debe a nadie. N...
qué chuli.
ResponderEliminarconcierto, ya.
reme
La música es el otro cuerpo, definitivamente.
ResponderEliminarSaludos.
O secreto para un ruido musical
ResponderEliminarAhora compones y todo!!!!
ResponderEliminarSakamoto está temblando.
Avísame para el proximo concierto (si lo tienes antes de emigrar).
Pues creo que por este año está cerrada la temporada de conciertos. Con la experiencia de Bullas ya tuve bastante. Así que espero que Sakamoto pueda respirar tranquilo.
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