Después de estos días de tensión, he estado pensando seriamente en desaparecer de Internet. He abandonado momentáneamente Facebook y estaba decidido también a dejar el blog. Las cosas que he oído o leído me han quitado las ganas de estar aquí, exponiéndome públicamente, mientras otros, escudados en la cobardía del anonimato, llenan de porquería y ruido la red. Además, por momentos, he tenido incluso la sensación de que parecía necesario pedir perdón por cada palabra que decía o escribía, como si me debiese a algo o alguien, como si representara algún partido o ideología, como si fuese algún cargo público que tuviese que guardar alguna corrección política. Por todas estas razones, había pensado en quitarme de en medio. Pero hoy, cuando me disponía a borrar el blog y darme de baja en facebook, cuando iba con la cabeza baja y achantado, me he preguntado que por qué debería callarme, por qué debería dejar de hablar. Y me he dado cuenta de lo siguiente: 1. Este espacio no se debe a nadie. N...
Cuando dices "difuso" estás difuso.
ResponderEliminarQué disparate.
No te quejes tanto que, por lo menos, no te han puesto un rock heavy de fondo.
ResponderEliminarPues sí está simpático. Lo de crear "sujetos pensantes" me da también que pensar: ¿no te suena a tautología...? ¡Enhorabuena, señor Director!
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