Después de estos días de tensión, he estado pensando seriamente en desaparecer de Internet. He abandonado momentáneamente Facebook y estaba decidido también a dejar el blog. Las cosas que he oído o leído me han quitado las ganas de estar aquí, exponiéndome públicamente, mientras otros, escudados en la cobardía del anonimato, llenan de porquería y ruido la red. Además, por momentos, he tenido incluso la sensación de que parecía necesario pedir perdón por cada palabra que decía o escribía, como si me debiese a algo o alguien, como si representara algún partido o ideología, como si fuese algún cargo público que tuviese que guardar alguna corrección política. Por todas estas razones, había pensado en quitarme de en medio. Pero hoy, cuando me disponía a borrar el blog y darme de baja en facebook, cuando iba con la cabeza baja y achantado, me he preguntado que por qué debería callarme, por qué debería dejar de hablar. Y me he dado cuenta de lo siguiente: 1. Este espacio no se debe a nadie. N...
Qué bueno! me ha encantado esa reflexión en uno de los momentos mas existencialistas de mi existencia.
ResponderEliminarSácame de dudas.
ResponderEliminar¿Qué nihilismo te la suda, el nihilismo positivo o el nihilismo negativo
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarYo qué sé. Me da igual.
ResponderEliminar¿Que el nihilismo te la suda? Eso quisieras tú, degenerado, que sóis todos iguales, que os pasáis años viendo cuadros y "estautas" de tías en bolas y videocreaciones y "jápenins" de tios con la chucha al aire y de tías enseñando el culo y con el sobaco peludo y na más que pensáis en la carne... seguro que además eres masón y todo.
ResponderEliminarY ahora quieto todo el mundo.............................................................................Atchssssss!!!
ResponderEliminarPedro P.