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Nostalgia de la nada

Estoy desganado. El calor me está venciendo. Mis neuronas se derriten y apenas pueden aguantar operativas unos días más. No veo el momento de desconectar. Pero parece imposible. No hay manera de cerrar. Cuando tapo un agujero, aparecen otros cinco por los que entra el agua. Así, poco a poco, el barco se va a hundir, sobre todo porque cada vez me siento menos capaz para aguantar este ritmo. Y eso hace que, por momentos, me entre la misantropía, que vuelva a querer perderme y aislarme del mundo. Una pausa necesaria para seguir viviendo. He soñado que me dejaban tranquilo, que nadie me llamaba, que no recibía emails , que salía por la noche y nadie se acercaba a saludarme, que nadie me dirigía la palabra, incluso que nadie sabía de mi existencia. He soñado que era invisible durante unos instantes. He sentido vértigo, es cierto, pero ha sido solo al principio. Luego me he acostumbrado al anacoretismo y he sido feliz durante unos momentos. Después, el teléfono me ha despertado de la siesta...

Global Art World

Hoy me ha llegado por fin el libro The Global Art World : Audiences , Markets , and Museums , editado por Hans Belting y Andrea Buddensieg . Es una especie de cartografía del mundo del arte global en la que me ha tocado reflexionar sobre el papel de lo español dentro del contexto internacional. La verdad es que estoy bastante contento con el resultado, sobre todo porque, después de mil textículos de catálogos y marrones varios, al fin publico algo en un contexto que de verdad merece la pena. Acostumbrado a escribir en lugares en los que nadie posa la vista, hacerlo en una plataforma como la editorial Hatje Cantz , y en un libro editado por Belting , la verdad es que acojona un poco. De hecho, lo pensé mucho antes de enviar el texto (nada del otro mundo, por cierto). Aunque haya subido a tocar el piano frente a 1500 personas sin haberlo planeado y sin previo aviso, el miedo escénico aquí es distinto: un vértigo a que la cosa se lea y pueda provocar reacciones. O, bien pensado...

Tocar

El sábado por la noche disfruté como un crío con el piano. Disfruté tanto que creo que se me fue la mano y aburrí hasta al de la moto. Como tengo poco repertorio, tuve que repetir lo mismo tres veces. Pero como todo estaba oscuro y no veía nada (casi ni las teclas del piano), no me importó y toqué como un poseso, lo mismo una y otra vez. Una repetición que por momentos me recordó (salvando las distancias, por supuesto) a las vejaciones de Satie , aunque aquí los castigados eran los asistentes. Lo peor del asunto es que, a pesar de los pesares, al acabar una de las tres sesiones de matraca, alguien se acercó en la oscuridad y me propuso otro evento para tocar, ahora en Molina , durante una performance el próximo mes. La cosa se me comienza a escapar de las manos. Un día de estos me voy a encontrar como el pianista de Eyes Wide Shut, tocando con una venda en los ojos en algún tipo de logia orgiástica. Espero entonces acordarme de la contraseña para poder salir.

Periferies

Buena experiencia la de Valencia. La iniciativa de Rafael Tormo ha conseguido, como pocas, conectar con la realidad cotidiana del barrio y llevar el arte lo más cerca de la vida. Pasear por las calles, entrar en las tiendas y encontrarse allí con las obras integradas en el lugar del desarrollo de la vida fue una experiencia realmente conmovedora. Tuve también la oportunidad de conocer allí a gente muy interesante, entre ella a Marina Garcés, cuyos trabajos voy a tener que comenzar a leer inmediatamente. Una propuesta fresca e implicada que hace que uno todavía pueda seguir creyendo en la filosofía. Creo que en los próximos días, Barbaro Miyares y Salomé Cuesta van a subir las conferencias a su web Non-Site . De momento hay ya allí una entrevista a Rafel Tormo y un itinerario por las intervenciones de Periferies.

Más cosas

Salgo hacia Valencia para una conferencia en el marco de Periferies , un evento organizado por Rafa Tormo. Si no surge nada más, creo que con esta ya cierro las conferencias por este curso. Me quedan algunas tesis, pero en Murcia y tranquilitas . Por otro lado, de nuevo (ya van tres seguidas) me han vuelto a liar para tocar. Ahora será en la Fundación García Jiménez , mañana por la noche, en la exposición que tienen sobre el Vacío. Harán una noche en blanco y, entre las cosas que han pensado, no se les ha ocurrido otra que poner un piano en una esquina para que improvise algo sobre la idea de Vacío. Y yo, claro está, no he sabido decir que no. Lo que ya no sé es qué tocaré. De momento me tientan demasiado los 4'33'' de silencio de John Cage . Lo mismo hago una versión extendida y realmente echamos la noche en blanco. Lo que está claro es que se me está acabando el repertorio y voy a comenzar a repetirme. Es hora también de cerrar por un tiempo este lado performativo.

Experiencias

Al final, lo del domingo pasado fue una experiencia. Me sentí mucho más cómodo que en el auditorio. O, mejor dicho, me sentí cómodo, mientras que en el auditorio no disfruté lo más mínimo; estaba más concentrado en que saliese bien que en otra cosa. Este domingo, en cambio, la cosa fue distinta. No sé si fue porque ya había pasado el trauma con la gala de cine y patrimonio, o porque el ambiente en la terraza del Centro Párraga era distendido y agradable, o (lo más probable) porque los cortos me sirvieron de inspiración, pero lo cierto es que disfruté bastante mientras tocaba. Es más, me quedé con ganas de seguir. Y eso me preocupa, porque, lejos de ser bueno del todo, me ha hecho saltar de nuevo el gusanillo de la música. Y yo me conozco, y sé que cuando me envicio en algo es difícil sacarme de ello. Espero aquí poder contenerme.

Día del amor

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Como no puede ser de otro modo, me he vuelto a dejar liar, esta vez para acompañar al piano dos cortos del director Óscar Espín. El evento será esta noche en el Centro Párraga . El día del amor. En la terraza, con música y performances . Promete ser interesante. Aquí dejo el enlace, por si alguien está aburrido y no tiene nada que hacer. No sé cómo lo hago, pero al final siempre acabo cayendo. Y eso que estos días voy hasta el cuello. De escribir, pero sobre todo de leer. Tres tesis y dos presentaciones de libros en dos semanas. Ahora, mientras preparo los temas para la improvisación de esta noche, acabo la lectura de una tesis sobre el Dandismo que mañana tengo que evaluar en Valencia. Tesis fascinante, la verdad. Entre otras muchas cosas, he encontrado una cita de Baudelaire que, a partir de ahora, siempre utilizaré para justificar por qué suelo ir de negro: "Observen que el traje negro y el redingote no sólo tienen su belleza política, que es la expresión de la igualdad un...