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Mostrando entradas de mayo, 2007

Estirpe

A cuatro patas, babeando, con la piel entumecida y los ojos inyectados en sangre entraron de noche en la habitación y le cortaron los testículos. Querían asegurarse de que ninguna criatura como ellos sería engendrada aquella noche. A los nueve meses, nació un ángel que años más tarde moriría en la cruz. Un ángel que siempre renegó de sus hermanos.

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Miedos

Siempre he tenido miedo de morir a manos de alguna criatura de las tinieblas: mordido por un vampiro, descuartizado por un hombre lobo o devorado por un zombie. Ignoro si el conductor del camión que me ha atropellado esta mañana pertenecía a alguna de estas razas espectrales. Lo único cierto es que no podrá escapar de mí. Cuando caiga la noche, comenzaré mi búsqueda. Y cuando lo encuentre, morderé su cuello, descuartizaré su cuerpo y me comeré su entrañas.

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Refugio

Cuando vimos llegar a los hombres, dije que nos escondiéramos en el sótano. Allí estaríamos a salvo. Pero aun así lograron encontrarnos. Sin mostrar piedad alguna, nos amordazaron, nos violaron y seccionaron nuestros cuellos. Pasado el tiempo, sigo creyendo que el sótano era el lugar más seguro de la casa. Por eso ellas se empeñan en no dejarme salir de aquí.

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Confusiones

Estos días apenas tengo tiempo de nada, ni siquiera de escribir aquí. El estrés va a acabar conmigo. El problema es que hay demasiadas cosas distintas que hacer. Cuando estás haciendo algo, estás con la cabeza en el otro lugar. Así no sólo no se disfruta con el trabajo, sino que, además, no se hace bien del todo. Y lo peor es que llegan los despistes. Hace unos meses, si no recuerdo mal, escribí un post en el que decía que estaba perdiendo la memoria. Pero ahora esto es peor. Ayer me sorprendí andando por la calle con el casco de la moto puesto. La gente me miraba extrañada, y yo creía que era porque no me había afeitado en una semana. Sólo cuando comencé a sudar, intuí que había algo sobre mi cabeza que no estaba bien del todo.

Lo más triste del asunto es que parece ser contagioso: esta mañana he visto Raquel (en adelante, mrs. womahn), justo después de desayunar, metiendo la tostadora en el frigorífico. No sé cómo acabaremos. Mientras las confusiones sean con objetos, bien va. Lo peo…

Acechanzas

Después de un día de sol, apagó la luz para descansar del acecho de su sombra. No cayó en la cuenta de que en ese momento se abalanzaría sobre él.

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Reencuentro II

Siempre he tenido miedo de los espejos, sobre todo cuando aparece ese señor calvo sin ojos que imita todos mis movimientos.

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Gravedad

Hoy me he levantado especialmente cansado. No sé si será la primavera o mi cuerpo, pero apenas podía tenerme en pie. Después de arrastrarme toda la mañana por el Cendeac, he regresado aún más hecho polvo, casi sin fuerzas para pulsar el botón del ascensor.

Lo cierto es que, desde hace algunos días, siento que el mundo se me ha vuelto espeso, que cada vez me cuesta más trabajo vencer la fuerza de la gravedad. Ahora escribo desde el suelo. Quizá lo único positivo es que no puedo levantar la cabeza para contemplar el abismo.

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Premonición

El avión se estrelló con ciento quince pasajeros a bordo. Cuando vio la noticia en la tele, suspiró aliviado. La noche anterior algo le había dicho que no debía subirse a aquel avión. La noche siguiente ese mismo algo se presentó en su habitación. Lo acompañaban ciento catorce. Y habían llegado para quedarse.

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Reencuentro

Después de un largo período, hoy he vuelto a ver mi rostro en un espejo. Ha sido fugaz, apenas un segundo, el tiempo que la estaca ha tardado en atravesar mi corazón.

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El rostro de la victoria

Como todos sabéis , de un tiempo a esta parte, la esgrima se ha convertido en una de mis aficiones (y no sé si también afecciones) favoritas. Nunca antes he estado tan emocionado con nada de ese modo. La experiencia estética que proporciona un combate de esgrima difícilmente se puede lograr de otro modo. El momento en el que los dos tiradores están batiéndose es realmente mágico. Uno siente que simbólicamente se está jugando la vida, y afloran una serie de instintos y pulsiones que, por lo general, no suelen salir a la luz. Sentimientos a medio camino entre la destrucción y la seducción. Porque en un combate de esgrima antes de matar es necesario seducir, cortejar al otro para después poder tocarlo, entrar en su espacio vital, arriesgando la vida, y luego salir ileso. Es un acto sexual en toda regla. Incluso las heridas se asemejan bastante a las huellas de un beso apasionado.

Quien quiera sentirse plenamente humano, demasiado humano, no puede perderse la experiencia de la esgrima. Y n…

Malentendido

Cuando comenzó a vociferar cosas incomprensibles en medio de la calle, nadie le dijo nada. Cuando entendieron lo que decía, ya era demasiado tarde.

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Oráculo

Resistió cuanto pudo los designios del oráculo. Durante años se esforzó en ser un buen cristiano. Ayudó a los más desvalidos, se desprendió de todas sus riquezas, construyó un colegio, curó a enfermos, fue misionero en Honduras, donde incluso llegó a cumplir condena por un desconocido. Pero al final de su vida, no pudo evitar su destino, y tuvo que violar a aquella niña de ocho años. Nadie le guarda rencor.

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La atracción del abismo

Esta noche, como todas, al regresar de la clase de esgrima, he pasado por la calle en la que están las prostitutas que hacen la calle, justo detrás del Eroski. Un amigo me confesó un día que se ha sentido tentado en más de una ocasión a parar su coche y hacer subir a alguna chica, simplemente para hablar con ella, para que le contase sus motivos, sus razones, sus necesidades... para conocer de primera mano ese submundo al que no queremos mirar. Un trabajo antropológico, me dijo.

Confieso que yo también he sentido esa tentación antropológica. Sobre todo en esos días en los que uno, por la razón que sea, está contento y satisfecho, en los que uno se siente realizado y feliz, en esos días en los que la euforia nos embarga y sentimos que nuestra vida ha adquirido pleno sentido. Sí, paradójicamente, en esos días felices me siento más tentado que en otros a parar el coche. Pero no para que cuenten su vida, sino para hundirme en el fango de la perversión. Para experimentar realmente la abyecc…

Tempus fugit II

Al día siguiente, ella encontró su abrigo en la calle. En un bolsillo había una nota: “Al final, no pude evitar amarte”. Quiso llorar, pero aún no habían despertado sus lágrimas. Quiso gritar, pero aún no había amanecido en su garganta. Miró entonces el reloj. Apenas había transcurrido un segundo. Demasiado tarde para volver. Demasiado pronto para encontrarlo.

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Tempus fugit

Salió unos minutos a dar un paseo. Al poco miró el reloj. El tiempo había pasado volando. Ya era demasiado tarde para volver.

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Me gusta cuando callas...

Todos dicen que ultimamente estoy como ausente. Y a mí me asalta una pregunta: ¿ausente de dónde? Daría cualquier cosa por saberlo. Sobre todo por si decido regresar.

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Mitologías blogger

Leo a Bolaño y a Vila-Matas, y, cuando hablan de las reuniones de escritores y de los cafés literarios, se me hace la boca agua al pensar en ese modo de compartir la literatura, en ese mundo extraño en el aparecen todo tipo de personas: escritores que no escriben, excritores, noveles, freaks de la literatura... Y me pregunto si ese mundo de tertulias y cafés, si ese lugar de los escritores no se habrá desplazado hoy a sitios del ciberespacio como los blogs. Quizá lo que estamos haciendo en este momento es una cierta tertulia literaria. Seguramente no tenga el glamour o el aura de los cafés parisinos, pero, desde luego, también es un mundo extraño. Sin duda, nuestro lugar hoy es la conexión de la pantalla. Y creo que, como escritores de una nueva época, para vencer a los cafés parisinos, debemos “aurizar” la pantalla. Dotar de un imaginario y de una mitología a internet. Una mitología y un imaginario que todavía nos es demasiado ajeno.

El otro día escuché a Vila-Matas decir que se había…

Leer

Alguien dijo (y la verdad es que no sé si fui yo) que leer y escribir son dos fuerzas en constante tensión. Hay momentos en los que la balanza se decanta por la escritura y otros, en los que lo hace por la lectura. De un tiempo a esta parte, sin que la escritura desaparezca del todo, creo que prefiero leer a escribir. Por eso escribo menos en el blog, porque no puedo parar de leer, sobre todo, narrativa, que cada vez más me resulta más interesante como herramienta de análisis cultural.

Llevo unos días en los que leo compulsivamente, casi de modo patológico. Y, como no tengo paciencia para acabar los libros, tengo que llevar varios a la vez. Esto siempre me ha ocurrido, pero ahora estoy desbordado. Por mencionar algunos, sobre mi mesita de noche tengo, por este orden:

- La universidad desconocida, de Roberto Bolaño
- Llamadas telefónicas, también de Bolaño
- Hijos sin hijos, de Enrique Vila-Matas
- Extraña forma de vida, también de Vila-Matas
- Villa Amalia, de Pascal Quignard

Esos son alguno…

Cuestión de dinero

Me dijo que por veinte euros no me dejaba besarla en la boca, que aquello me costaría algo más. Por eso le compré un anillo, un vestido blanco y una casa. Lo he intentado todo, pero no ha habido manera de acercarme a sus labios.

Algunas noches, cuando la puerta de la habitación se queda entreabierta, observo cómo ellos besan su boca una y otra vez. Y, mientras escucho sus gemidos, me atormenta una pregunta: ¿será sólo cuestión de dinero?

Visita inesperada

Dijeron que eran amigas de mi mujer y que habían quedado con ella en casa. Aunque no me había dicho nada y yo creía conocer a casi todas sus amigas, por cortesía las invité a entrar. Cuando me ataron a la silla y comenzaron a golpearme sin piedad, comprobé que no mentían e intuí que mi mujer iba a tardar un poco en llegar.

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