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Entradas

Un mitómano inconstante

Soy un mitómano inconstante. No colecciono los discos de mis músicos favoritos, no guardo los DVD de las películas que me fascinan ni vuelvo a verlas si no es por casualidad, no tengo todos los libros de mis autores fetiche, no visito todas las exposiciones de los artistas que admiro, ni siquiera me he llegado a interesar demasiado por la vida y milagros de los actores y actrices que me han cautivado. Soy infiel por naturaleza. Mis pasiones duran poco y rápidamente son sustituidas por otras diferentes. Aunque también es cierto que nunca desaparecen del todo. Se acumulan, conviven y se confunden. Lo que he amado permanece latente para siempre. Y en cada nueva pasión reverbera algo de ese pasado nunca explorado del todo.  Aunque nunca fui demasiado aficionado a los cómics, de pequeño me obsesioné con los superhéroes. Pasaba los días subido a los árboles con una capa hecha de bolsas de plástico intentando volar como Superman -mi preferido, sin duda, por encima de cualquier otro-. Estaba c…

Aquí y ahora

Por cierto, que no he contado nada por aquí porque ya doy suficientemente la tabarra por Twitter y Facebook, pero que desde hace un mes tengo nuevo libro: Aquí y ahora. Diario de escritura. Recoge las entradas que publiqué en la web de la Revista Eñe, y lleva también un nuevo epílogo que cuenta algunos episodios de la recepción de El dolor de los demás. Lo ha publicado Fórcola. Estoy contentísimo de trabajar con esta editorial madrileña. Su editor, Javier Jiménez, es un gran profesional y ha hecho un magnífico trabajo de edición.

Aquí os dejo la imagen y un link a la página de la editorial: Aquí y ahora



El diario nos desvela el proceso literario de redacción de la novela, paso a paso, mientras el diarista, entre recuerdos de su infancia en la huerta murciana, sus encuentros con amigos, familiares y escritores, sus clases de Historia del Arte, conferencias, comisariados y viajes mil, se nos muestra en su cotidianidad como un voraz y lúcido lector, o como un consumidor incansable de ser…

Tiempo por venir

Tengo el blog abandonado. Una vez más. Lo intento con todas mis fuerzas. Pero parece que no hay manera. Sólo escribo todos los días si me obligo a hacerlo. Y tal vez por eso he decidido comenzar un nuevo diario de escritura. Esta vez, en el periódico La Verdad. Lo he titulado "Tiempo por venir". Como si la escritura fuera necesaria para convocar el tiempo. El porvenir. Y también la novela que quiero escribir y que aún no he podido comenzar con el tiempo necesario. De vez en cuando, iré dejando aquí los links al diario.

Aquí va el primero: Diario de escritura.

La herida

Hace once años que murió tu madre. Hoy, 7 de marzo. Te has acordado por un mensaje de tu tío: "la herida sigue abierta". Hasta ese momento te sentías extraño pero no sabías por qué. "La herida sigue abierta", has leído. Y la sangre ha comenzado a manar. La herida nunca cierra. El duelo nunca acaba. Aunque permanezca ensombrecido durante meses, escondido, latente, esperando cualquier descuido para abalanzarse sobre ti. La herida sigue abierta. Aunque hoy hayan tenido que recordártelo.

Algunos libros

Cada día, te cuesta más trabajo hacer crítica literaria. Las fotos de Instagram te sirven de memoria para lo que lees. También algún tuit o algún pequeño comentario en las redes sociales. Pero a veces te quedas con ganas de dejar constancia de tus lecturas en otro lugar. Aunque sea una pequeña impresión de lectura. Antes lo hacías en el diario, y también durante un tiempo en lo que llamaste "microcríticas" en este blog. A partir de ahora, decides hacerlo aquí, sin orden, en medio de este nuevo recuento de los días.

Desde principio del año no has cesado de leer. Los días que estuviste en casa de baja, tras la operación de vesícula, los aprovechaste como si fuera el verano. Devoras libros uno detrás de otro, con ansia y placer. Algunos te tocan, otros te dejan algo más frío. Pero con todos disfrutas. Como lector y como escritor. Porque a veces te sumerges en la historia que lees y otras veces lees para encontrar soluciones, tonos, modos de hacer. Y tienes la sensación de que e…

Un niño gordo que sólo quería leer

[Hace una semanas te invitaron a escribir una Carta Blanca para El País Semanal. Enseguida pensaste escribirla a tu héroe de ficción preferido, el protagonista del libro que más te marcó como lector: Bastian Batasar Bux. Volviste a leer La Historia Interminable. Te volvió a emocionar. Y te sorprendió literariamente. Pura literatura postmoderna. También te llamó la atención algo que no sabías: el traductor del libro es Miguel Sáenz, el traductor de Thomas Bernhard. Sin saberlo, dos de tus libros favoritos (El malogrado y La historia interminable) los has traducido la misma persona. Pero de eso no escribiste en la carta blanca. Hablaste de Bastian, de la pasión por leer, del recuerdo del tiempo en que vivías dentro de Fantasía]


Querido Bastian Baltasar Bux:

Han pasado casi treinta años desde que leí por primera vez La Historia Interminable, pero todavía hoy soy capaz de evocar la agitación y el estremecimiento que sentí al llegar a casa y adentrarme en sus páginas, escondido bajo la col…

Despreocupación

Desde que empezó el año, eres un carro de lástimas. Nochevieja, te llevaron a urgencias. Creías que te morías. Un infarto, pensaste. En el hospital te dijeron que era la vesícula. Te operaron a toda prisa. Estaba a punto de explotar. Te cogieron a tiempo.

A la semana y poco, se te rompió una muela y comenzaste a ponerte los implantes dentales que tanto tiempo llevaban esperando. Te está costando acostumbrarte. Parece que llevas un regimiento de clics de Playmobil en la boca.

Entre los dientes y la vesícula, durante varios días no puedes comer. Al menos te sirve para bajar algunos kilos. Tampoco demasiados, porque también hace unos meses que te duele la rodilla derecha y no puedes hacer ejercicio. Esta semana, por fin, te hacen una resonancia. En unos días tendrás los resultados.

Mientras tanto, todas las noches, te sigues poniendo unas gafas húmedas que te ha recomendado el oculista para paliar el síndrome del ojo seco que hace se te inflamen los párpados y te salgan orzuelos con regu…

Sólo palabras

Regresas al blog. Otra vez. Así, de golpe, sin mucho que decir. Lo haces en segunda persona, y con la intención esta vez de no desfallecer tan rápido como las anteriores.

No recapitulas. En los últimos meses han sucedido demasiadas cosas. Todas ellas quedan fuera de campo. La vida es también eso. Esas elipsis, esos momentos que suceden y que no siempre tienen por qué ser contados.

¿Por qué regresas ahora? Tal vez porque estos días has echado de menos el blog y el diario. La escritura sin pretensiones. Las pinceladas rápidas sobre la realidad.

En unas semanas verá la luz en la editorial Fórcola Aquí y ahora, el diario que fuiste publicando en la web de Eñe mientras escribías El dolor de los demás. Al leerlo estos días para corregirlo, has sentido nostalgia del tiempo en que escribías todos los días y dejabas constancia del presente. Es un tiempo lleno, consciente, sentido a través de la palabra. Un tiempo has vuelto a vivir gracias a la literatura.

Por eso, también aquí y ahora, vuelve…

Entrevista en El Coloquio de los perros

La presentación de El dolor de los demás en la librería La Montaña Mágica, en Cartagena, a principios de julio de 2018, fue una especie de entrevista pública conducida por el poeta Juan de Dios García. Ahora, la transcripción de esa conversación ha aparecido en la revista literaria El coloquio de los perros.Podéis leer la entrevista completa en la web de la revista. Pero os dejo un fragmento en el blog:

—EL COLOQUIO DE LOS PERROS: Si leo las expectativas de cualquier revista o suplemento que recomiende El dolor de los demás, me provoca la atracción propia de leer una novela criminal al estilo Puerto Hurraco en la huerta profunda de Murcia, a una novela de intriga... Pero no es así. Y, en ese sentido, tiene algo de novela trampa, ¿no? Porque realmente no es una novela de intriga... ¿O sí?

—MIGUEL ÁNGEL HERNÁNDEZ: Es una falsa novela de intriga. De hecho, la novela es muchas falsas novelas. Fernando Marías, tras leerla, me escribió: «No sé si te habrás dado cuenta de que esto es una falsa…

El autor se confiesa

La revista El ciervo ha iniciado una sección en su blog la sección "El autor se confiesa", un espacio para reflexionar sobre los procesos de escritura. Aquí os dejo el que les envié sobre El dolor de los demás

"El dolor de los demás es una novela que reflexiona sobre su propia creación, de modo que mucho de lo que puedo decir acerca de su proceso de construcción está ya contado en sus páginas. Inicié la escritura en serio en julio de 2016, justo después de regresar de un curso académico en Estados Unidos. Ése fue el momento en que me senté frente al ordenador y me encerré en mi despacho durante varios, hasta terminar una primera versión muy preliminar en abril de 2017. Sin embargo, el libro comenzó a gestarse dos años y medio antes, mientras seguía enfrascado en mi segunda novela, El instante de peligro. En octubre de 2014, tras una conversación con Sergio del Molino, empecé a pensar seriamente en la posibilidad de escribir acerca de una historia que hacia casi veinte a…

Segunda edición

Cuando comencé a escribir El dolor de los demás, no podía suponer que esa novela acabaría llegando a los lectores. Estaba convencido de que tenía que escribir lo que estaba escribiendo, pero dudaba mucho de que eso que estaba escribiendo fuera lo que los lectores querían leer. Sin embargo, por alguna extraña razón, aquellas palabras escritas en la intimidad casi a vuelo rasante, han ido poco a poco calando en muchas personas. Nunca me había pasado nada parecido con un libro. Nunca me habían escrito mensajes tan emocionantes para darme las gracias por escribir una historia, tampoco nadie se había acercado con los ojos llorosos a saludarme o a abrazarme por lo que las cosas que el libro había despertado.

Todo esto me llena de alegría y, en cierto modo, también me desborda. Muchas veces ni siquiera sé qué decir. Soy yo quien debe dar las gracias a quien lee con tanto cariño esta historia, dar las gracias a quien ha escuchado eso que tanto tiempo había estado guardando para mí. Sin la lec…

Del arte a la literatura: más allá de la caja blanca [Intervención Pechakucha]

[El pasado jueves 6 de septiembre, en la terraza de los Molinos del Río, participé en el Pechakucha Night de Murcia. En 6'40" hablé de mis libros amparado por 20 imágenes, cada una de las cuales duraba 20 segundos. Fue apenas un suspiro. Y, sin embargo, no resultó nada fácil prepararlo. Aunque allí improvisé, el día antes tuve que redactar un pequeño guion para no irme por las ramas. No sé si en algún momento subirán la intervención en vídeo a las redes. Mientras tanto, o en cualquier caso, aquí os dejo el guion con las veinte cosas que dije. No es mucho, pero intenta condensar algunas cosas que pienso sobre por qué, siendo un historiador del arte, decidí comenzar a escribir narrativa y dejar poco a poco de lado la crítica de arte. Espero que os interese.]


1. Hoy he venido aquí a hablar de mis libros. Y quiero hacerlo buscando lo que hay debajo de ellos, lo que los conecta, lo que en el fondo me ha llevado a intentar escapar del mundo del arte y encontrar amparo en la litera…

Los títulos de los demás

Titular es una de las cosas más difíciles que existen. Hay escritores a los que se le da muy bien. Y muchos otros que tienen serios problemas en encontrar un buen título. A mí se dan bien los títulos de artículos académicos, pero me cuesta encontrar los de las novelas. Intento de escapada se llamaba Iconostasis hasta que Herralde me dijo que así no la publicaba. Para El instante de peligro también barajé otros muchos títulos. Pero confieso que ninguna novela ha pasado por más títulos que El dolor de los demás. Los cuatro primeros borradores tienen cuatro títulos diferentes: Cabezo, El mar de niebla, Todos los llantos del pasado y El fin del mundo. Por distintas razones, ninguno de ellos cuajó. Hasta que un día Vicente Luis Mora me sugirió que titulase el libro como había titulado el capítulo central: "El dolor de los demás". Inmediatamente lo vi. Y le di las gracias. Porque ese título condensaba todo lo que quería decir. A partir de ese momento, la novela adquirió más reali…

La librería del pueblo

Ayer quedé a tomar una horchata con Emiliano. No nos habíamos visto prácticamente desde que acabé el instituto. Él tenía entonces un bazar en Beniaján y yo me gastaba ahí todo lo que me daban mis padres. Primero, en la consola Nintendo (bueno, "Nasa", la versión cutre) y, después, en todos los juegos que traía y que él me dejaba pagar poco a poco. Yo compraba mucha de mi ropa en la tienda de su madre. Y allí también adquiría algunas cintas que Emiliano grababa con la música de entonces (el Spotify de la época). Recuerdo haber comprado los Tubular Bells de Mike Oldfield y una recopilación de Pink Floyd (lo único que, más allá del siglo XIX, era música para mí en aquel tiempo).

Emiliano había leído la novela y decidimos vernos para charlar un rato y ponernos al día. Al principio quedamos en el Yeguas, pero en agosto estaba cerrado y cambiamos el plan por una horchata en la plaza de Alquerías. Yo no había vuelto al pueblo desde hacía más de diez años; quizá alguna vez lo había …

Lecturas de verano I: ciencia ficción

Me fascinan las películas y las series de ciencia ficción. Me meto en el cuerpo cualquier cosa en la que salgan extraterrestres, fines del mundo, viajes en el tiempo, universos paralelos, máquinas voladoras, invasiones alienígenas… y cualquier fenómeno paranormal. Es un vicio inconfesable. Si lleva marcianos, la veo seguro. Y si viajan en el tiempo, ya soy fan. Una serie o película con invasión extraterrestre, fantasmas y viajes en el tiempo ya sería lo más. Netflix lo sabe, y me recomienda toda la basura que produce y alberga, que yo consumo con avidez y emoción. La última, Extinción, que ya no se podía ni ver de lo mala que era, pero que disfruté como un crío. Sobre todo porque comenzaba con un sueño recurrente que suelo tener al menos una vez a la semana desde hace muchísimos años: nos invaden los extraterrestres (las naves aparecen siempre en el horizonte sobre los limoneros de la huerta) y tengo que huir para sobrevivir. Casi siempre pierden los humanos. Muy pocas veces formamos …