Anoche me escapé un ratito a La Mar de Músicas a escuchar a Ludovico Einaudi . Y me gustó, aunque lo encontré un poco cansino, la verdad. Cada vez que lo escucho, a él, o a Wim Mertens , o a George Winston , o a Michael Nyman , o incluso a Philip Glass, siempre acabo con la misma sensación: esto está bien, me gusta, pero podría haberlo hecho yo. Y no sé si eso es bueno o malo. El mal llamado " minimalismo musical" –mal llamado, porque entre Einaudi y Terry Riley o Steve Reich hay un abismo– siempre me produce esta sensación extraña. Pero en el caso de Einaudi se acentúa incluso aún más, porque, con diferencia, es el más evidente de los compositores de esta manera de hacer. Una estructura armónica fácil (tres o cuatro acordes) y variaciones sobre ellos hasta la extenuación. En esto, más o menos, Mertens , Nyman , Glass y Einaudi comparten lo esencial. Pero desde luego, creo que incluso ahí, en lo mínimo, en el "Sota, Caballo, Rey", hay distancias. Y el...