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Mostrando las entradas etiquetadas como Música

Improvisando

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Postpopminimalismo a lo Nyman, o mejor, a lo nymahn. Al final, esto es lo más parecido que encuentro al aburrimiento, repetir cuatro acordes hasta llegar a ser cansino.

Vanguardia popular

Anoche me escapé un ratito a La Mar de Músicas a escuchar a Ludovico Einaudi . Y me gustó, aunque lo encontré un poco cansino, la verdad. Cada vez que lo escucho, a él, o a Wim Mertens , o a George Winston , o a Michael Nyman , o incluso a Philip Glass, siempre acabo con la misma sensación: esto está bien, me gusta, pero podría haberlo hecho yo. Y no sé si eso es bueno o malo. El mal llamado " minimalismo musical" –mal llamado, porque entre Einaudi y Terry Riley o Steve Reich hay un abismo– siempre me produce esta sensación extraña. Pero en el caso de Einaudi se acentúa incluso aún más, porque, con diferencia, es el más evidente de los compositores de esta manera de hacer. Una estructura armónica fácil (tres o cuatro acordes) y variaciones sobre ellos hasta la extenuación. En esto, más o menos, Mertens , Nyman , Glass y Einaudi comparten lo esencial. Pero desde luego, creo que incluso ahí, en lo mínimo, en el "Sota, Caballo, Rey", hay distancias. Y el...

Escuchar, perder melodías

Siguiendo con el catálogo de olvidos, confusiones y alteraciones de la realidad en el que vivo sumido últimamente, en las últimas semanas me ha pasado algo particularmente extraño. Un día, tocando el piano, esbocé una melodía y me quedé enamorado de ella. Era como si, por fin, hubiese encontrado la melodía perfecta que tanto había buscado. La repetí tantas veces que la hice mía, la interioricé hasta soñar varias veces con ella. Melancólica, triste, emotiva... era la melodía perfecta para el cortometraje cuya música tenía que componer. Pero había algo en esa perfección que no me cuadraba. Algo en la melodía me era demasiado familiar. Pero no sabía qué. ¿Y si no era mía? ¿Y si yo la había escuchado en algún lugar? Empecé entonces a revisar todas las bandas sonoras a lo que aquello me sonaba. El paciente inglés, todo Morricone, todo Alberto Iglesias, El cartero y Pablo Neruda, yo que sé, cientos de lugares donde aquella melodía podría haberse originado. Escuché uno por uno tod...

Largo adiós

Más interrupciones. Música para un largo adiós.

Interrupciones musicales

Cada vez que tengo que escribir sobre un artista que me gusta, me anulo y me quedo sin argumentos. En este caso, se trata de Jan Fabre , cuya obra desde siempre me ha fascinado. Para un pequeño texto de apenas tres páginas, llevo ya casi una semana leyendo sin parar. Se me vienen a la cabeza ideas compulsivamente , pero no puedo centrarlas. El cuerpo, los fluidos, la metamorfosis, la danza, el movimiento continuo... Fabre me supera. Es un artista difícil de encuadrar en algún tiempo concreto. Su obra desborda disciplinas y clasificaciones . Así que, desbordado, seguiré destrozándome la cabeza para sacar algo en claro. Y mientras pienso e intento darle forma a la cosa, no puedo evitar, de cuando en cuando, sentarme al piano, improvisar y guardar el resultado como memoria musical de textos e ideas frustradas.

Caja de música

A veces, desoyendo los comentarios de G., me siento al piano y se me vienen a la cabeza melodías ñoñas e infantiloides como la de esta música para un ruido secreto (o ruido para una música secreta).

Música para enamorados

La semana pasada, entre feria y clases, pude sacar unos minutos para componer una pequeña reflexión (o no tan pequeña, 7 minutos) sobre el amor. Tenía que componer una pieza para una boda, así que decidí jugar sólo con dos acordes, como dos amantes, que se repiten una y otra vez, con ciertas variaciones. De nuevo, por supuesto, no puedo evitar que recuerde a Michael Nyman. Pero a estas alturas de la película, la verdad es que comienza a importarme lo justo. En cualquier caso, aquí va.

Un ángel y medio

Como no estaba lo suficientemente atareado, me han conseguido liar para hacer la música de un corto. La idea me apetece mucho, y el corto me gusta. Incluso el título me parece sugerente: Un ángel y medio . El problema es que no sé de dónde voy a sacar el tiempo. De momento, sobre las imágenes que tengo (una chica de espaldas, frente a las olas del mar, mete su mano en la arena) he logrado improvisar una pequeña pieza al piano. Os la dejo así, en bruto, para ver qué os parece. Es un primer esbozo lleno de flecos, aunque parece que se comienza a identificar un tema, muy simple, apenas cuatro notas, sobre el que se puede seguir trabajando. Eso, por supuesto, si los textos y las conferencias me lo permiten. Supongo que deberé dejarlo emplazado hasta que me libere de mis obligaciones.

Interludio minimalista

Llevo algunos meses sin subir música al blog. Estos días, en los interludios del libro sobre Robert Morris, he ido componiendo-improvisando algunas cosas. Cosas, como no podría ser de otro modo, minimalistas y exasperantes. Al terminar, me he dado cuenta de que sonaban demasiado a Michael Nyman. Pero qué se le va a hacer, las influencias son las influencias. Además, es sólo un juego. Os dejo dos versiones del mismo tema, una en piano solo y la otra para piano y cuerdas.

Adagio en Re(cuerda)

Al final sabía yo que esto de comprarme un piano no era buena idea del todo. He vuelto por mis fueros preuniversitarios y, poco a poco, la música comienza de nuevo a presidir mi vida, eclipsando incluso por momentos a la literatura (que se había adueñado de mi tiempo). Ultimamente hasta tengo sueños con banda sonora incluida. Luego no logro recordarla del todo, aunque me levanto con la sensación física de haberla escuchado. Son nebulosas de violines que no llegan a formar nunca una melodía. Me recuerda mucho a cierta música de cine. Música que deja el protagonismo a las imágenes, que las atraviesa casi de modo transparente, como si no tuviese realemente un lugar (perfecto, quizá, para el título de este blog). Este sábado, entre libro y libro, he intentado darle una forma a esa música. Lo cuelgo ahora y prometo no seguir martirizando a España con mis improvisaciones. En esta ocasión un es Adagio para cuerda en Re. O lo que es lo mismo, un adagio para un re-cuerdo que no consigo recordar...

Cuando todo recuerda a algo

Hay momentos en los que uno no puede escapar de los recuerdos. Por mucho que quiera experimentar y vivir el presente, siempre se entremezclan en él imágenes, sensaciones y emociones que nos alejan de lugar en el que nos encontramos. En ocasiones tengo la impresión de que todo me recuerda a algo. Incluso cuando vivo momentos felices, me acecha la nostalgia por haberlo experimentado en otro momento. Creo firmemente en la experiencia del aquí y ahora, en la verticalidad del tiempo, en la necesidad de sentir y contemplar el presente como si fuera eterno. Pero a veces no puedo evitar mi humanidad y me aterroriza que las cosas se acaben. Por eso quizá todo me recuerda a algo. Es una manera de asumir la pérdida antes de que suceda. Con esas ideas en la cabeza, me senté el otro día al piano e improvisé una pequeña pieza. Es la segunda de las veinte que componen el Bebedor de lágrimas: Como un beso (cuando todo recuerda a algo). He decidido también subirla al blog. Como la anterior que subí, ...