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Mostrando entradas de febrero, 2019

Algunos libros

Cada día, te cuesta más trabajo hacer crítica literaria. Las fotos de Instagram te sirven de memoria para lo que lees. También algún tuit o algún pequeño comentario en las redes sociales. Pero a veces te quedas con ganas de dejar constancia de tus lecturas en otro lugar. Aunque sea una pequeña impresión de lectura. Antes lo hacías en el diario, y también durante un tiempo en lo que llamaste "microcríticas" en este blog. A partir de ahora, decides hacerlo aquí, sin orden, en medio de este nuevo recuento de los días.

Desde principio del año no has cesado de leer. Los días que estuviste en casa de baja, tras la operación de vesícula, los aprovechaste como si fuera el verano. Devoras libros uno detrás de otro, con ansia y placer. Algunos te tocan, otros te dejan algo más frío. Pero con todos disfrutas. Como lector y como escritor. Porque a veces te sumerges en la historia que lees y otras veces lees para encontrar soluciones, tonos, modos de hacer. Y tienes la sensación de que e…

Un niño gordo que sólo quería leer

[Hace una semanas te invitaron a escribir una Carta Blanca para El País Semanal. Enseguida pensaste escribirla a tu héroe de ficción preferido, el protagonista del libro que más te marcó como lector: Bastian Batasar Bux. Volviste a leer La Historia Interminable. Te volvió a emocionar. Y te sorprendió literariamente. Pura literatura postmoderna. También te llamó la atención algo que no sabías: el traductor del libro es Miguel Sáenz, el traductor de Thomas Bernhard. Sin saberlo, dos de tus libros favoritos (El malogrado y La historia interminable) los has traducido la misma persona. Pero de eso no escribiste en la carta blanca. Hablaste de Bastian, de la pasión por leer, del recuerdo del tiempo en que vivías dentro de Fantasía]


Querido Bastian Baltasar Bux:

Han pasado casi treinta años desde que leí por primera vez La Historia Interminable, pero todavía hoy soy capaz de evocar la agitación y el estremecimiento que sentí al llegar a casa y adentrarme en sus páginas, escondido bajo la col…

Despreocupación

Desde que empezó el año, eres un carro de lástimas. Nochevieja, te llevaron a urgencias. Creías que te morías. Un infarto, pensaste. En el hospital te dijeron que era la vesícula. Te operaron a toda prisa. Estaba a punto de explotar. Te cogieron a tiempo.

A la semana y poco, se te rompió una muela y comenzaste a ponerte los implantes dentales que tanto tiempo llevaban esperando. Te está costando acostumbrarte. Parece que llevas un regimiento de clics de Playmobil en la boca.

Entre los dientes y la vesícula, durante varios días no puedes comer. Al menos te sirve para bajar algunos kilos. Tampoco demasiados, porque también hace unos meses que te duele la rodilla derecha y no puedes hacer ejercicio. Esta semana, por fin, te hacen una resonancia. En unos días tendrás los resultados.

Mientras tanto, todas las noches, te sigues poniendo unas gafas húmedas que te ha recomendado el oculista para paliar el síndrome del ojo seco que hace se te inflamen los párpados y te salgan orzuelos con regu…

Sólo palabras

Regresas al blog. Otra vez. Así, de golpe, sin mucho que decir. Lo haces en segunda persona, y con la intención esta vez de no desfallecer tan rápido como las anteriores.

No recapitulas. En los últimos meses han sucedido demasiadas cosas. Todas ellas quedan fuera de campo. La vida es también eso. Esas elipsis, esos momentos que suceden y que no siempre tienen por qué ser contados.

¿Por qué regresas ahora? Tal vez porque estos días has echado de menos el blog y el diario. La escritura sin pretensiones. Las pinceladas rápidas sobre la realidad.

En unas semanas verá la luz en la editorial Fórcola Aquí y ahora, el diario que fuiste publicando en la web de Eñe mientras escribías El dolor de los demás. Al leerlo estos días para corregirlo, has sentido nostalgia del tiempo en que escribías todos los días y dejabas constancia del presente. Es un tiempo lleno, consciente, sentido a través de la palabra. Un tiempo has vuelto a vivir gracias a la literatura.

Por eso, también aquí y ahora, vuelve…