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Mostrando entradas de enero, 2009

Una

Primera conferencia caribeña. He tenido días mejores, pero no ha ido mal del todo. Como siempre, se me ha ido la mano con el tiempo. He preparado demasiado material y, al final, no he podido trabajarlo todo. De todos modos, estoy contento. Parece que la cosa ha gustado, y eso es lo importante. Lo de mañana ya es otra cosa. Toca reflexionar a pie de obra. Repentización crítica. Ya veremos por dónde salimos.

Otro mundo

Esta vez sí que me ha afectado el jet lag. Estoy despierto desde las cuatro de la mañana. Lo único que ocurre es que me ha dado por el lado productivo y estoy acabando varias cosas que estaban a medio.

Ayer tuvimos el primer encuentro con los artistas. Muy buena gente. Y, además, con un nivel de compromiso que en España hace décadas que no se ve. Es otro mundo. Cuando pienso en las facilidades que tienen los estudiantes españoles se me cae el alma al suelo. Aquí, con ganas e ilusión, pero sin medios, y allí, con todo lo que se pueden imaginar, pero desganados y apáticos. Está visto que no se puede tener todo.

Con curro, en el Caribe

Buen viaje a Santo Domingo. Por primera en mucho tiempo, el vuelo ha sido productivo. He podido acabar varias cosas y he trabajado la mar de bien. Supongo que será porque el asiento de al lado iba vacío, así que el efecto morcilla embutida ha sido menor. Aquí, como no podía ser de otra manera, hace una temperatura paradisiaca. Mañana me han preparado una agenda de aúpa. Seguro que al final acabo pasándolo bien.

Clark

No todo va a ser malo. Esta tarde, mientras hacía las maletas para Santo Domingo, me ha llamado un señor anglófono para comunicarme que me habían concedido una de las becas del programa de investigación del ClarkInstitute (Williamstown, Massachusetts). Es un semestre del próximo año y la verdad es que está de maravilla. Aislado en medio de las montañas, en una de las mayores bibliotecas de Estados Unidos y con la única distracción de las ardillas y el bosque. Seis meses para leer, reflexionar y escribir. Un sueño dorado, aparte de bastante bien remunerado. Eso sí, la pobre womahn no sabe si alegrarse o llorar. Ya buscaremos la manera de sobrellevarlo.

Huelga

Llevo todo el día dormitando. Me suele ocurrir cuando más cosas tengo que hacer. Parece que el cuerpo se pone en huelga y se niega a despertarse como Dios manda. Lo he intentado por todos los medios, pero cada vez que entro al despacho, los piquetes se ponen de uñas y me devuelven al sofá. No es la primera vez que me ocurre, así que ya tengo controlada la situación. Es imposible resistirse. Hay que claudicar. Por mucho que se empeñe la patronal de la mente, no hay manera de hacer nada. Sólo cabe esperar. No será por mucho tiempo. Aunque con la crisis me temo lo peor. Quizá un expediente de regulación de empleo, o, peor, un concurso de acreedores.

La Bienal Vaticana

Una curiosidad. Aunque quizá para este año no sea posible, según cuenta la prensa, el Vaticano tiene decidido presentar un pabellón en la Bienal de Venecia. La noticia ha sorprendido a propios y extraños. Parece que este Papa, un hombre de cultura, tiene claro que es necesario acercar posturas a un territorio que, aunque muchas veces se ha demostrado hostil, sigue trabajando con algunas cuestiones que, en principio, no están demasiado alejadas del mensaje social y cultural de la Iglesia: lo espiritual, la injusticia, la víctima, la culpa... es decir, los grandes problemas de la humanidad.

Sin duda, no soy yo el más indicado para defender a la Iglesia. Mi vida licenciosa y descarriada no me da vela en este entierro. Sin embargo, tengo que decir que me parece una noticia para alegrarse, una decisión muy sabia. Una decisión que, además, en cierto modo, haría justicia al papel de la Iglesia en el desarrollo cultural de Occidente.

Ha sido Gianfranco Ravasi, el Ministro de Cultura del Vatica…

Perdidos

Ha vuelto Lost. Después de una larga espera, anoche, por fin, llegaron los dos primeros capítulos de la quinta temporada. He disfrutado como un enano. Se me llena la mente de elogios. Fantástica, excepcional, magistral, sublime (con todas las implicaciones). Sin temor a equivocarme, tengo que afirmar que muy pocas series en la historia de la televisión han llegado al nivel de complejidad y tensión narrativa que tiene esta producción de J. J. Abrams. Y ahora, tras cuatro temporadas, la cosa cada vez está más complicada. Yo lo único que comienzo a tener claro es que el humo negro de la isla es el que sale de la cabeza de los guionistas. Cabeza que, como siga la cosa así, no tardará mucho en comenzar a calcinarse.

Un ángel y medio

Como no estaba lo suficientemente atareado, me han conseguido liar para hacer la música de un corto. La idea me apetece mucho, y el corto me gusta. Incluso el título me parece sugerente: Un ángel y medio. El problema es que no sé de dónde voy a sacar el tiempo. De momento, sobre las imágenes que tengo (una chica de espaldas, frente a las olas del mar, mete su mano en la arena) he logrado improvisar una pequeña pieza al piano. Os la dejo así, en bruto, para ver qué os parece. Es un primer esbozo lleno de flecos, aunque parece que se comienza a identificar un tema, muy simple, apenas cuatro notas, sobre el que se puede seguir trabajando. Eso, por supuesto, si los textos y las conferencias me lo permiten. Supongo que deberé dejarlo emplazado hasta que me libere de mis obligaciones.

Lo infraordinario

Georges Perec (París 1936-1982) es uno de los escritores más fascinantes de la segunda mitad del siglo XX. Autor de una obra literaria original y extremadamente personal, Perec fue la figura central de toda una generación de autores que, desde principios de los años sesenta, comenzó un proceso de profunda renovación de la práctica literaria. Una renovación que, muchas veces, fue de la mano de la experimentación, de la imposición de reglas artificiales, como si se tratase de un juego, para intentar hacer avanzar una escritura que había llegado a un momento de impasse y adocenamiento. Obras tan singulares como La Disparition, una novela escrita sin la letra ‘e’, dan buena cuenta de esta experimentación literaria. Experimentación que no sólo se dio a un nivel formal, sino también, y quizá de modo aún más interesante, a un nivel conceptual: los escritores buscaron nuevos temas, nuevas fuentes de inspiración, nuevos objetos literarios. Y para eso miraron hacia lo más cercano, hacia la expe…

Menos que nada

Hoy he vuelto a pasar la tarde en el tanatorio. En el último año, no doy la ida por la venida. Esta vez ha sido un familiar de mi hermano. Una lástima. Además bastante sorprendente. Pero esto es así. No hay manera de evitarlo.

La cuestión es que, como mi pueblo es pequeño, he tenido que volver a la misma sala en la que estuvo mi madre. Así que, de nuevo, los recuerdos se han desencadenado, como si alguien hubiera abierto las compuertas de una presa. Bueno, miento. Las compuertas llevan abiertas más de una semana. Y eso es lo extraño. Llevo unos cuantos días en los que no dejo de soñar con ella. Parece que mi subconsciente intuye que pronto va a hacer un año. Apenas dos meses. 7 de marzo.

Un año. Mucho tiempo. Quizá. Pero no. Un año no es nada. Menos que nada. Cuando lo pienso, me doy cuenta de que aún no he comenzado a hacerme a la idea.

Sigo corriendo para no pararme a pensar. Por eso no dejo de trabajar, de escribir, de leer, de viajar de un lado a otro. Para no quedarme quieto, para n…

Enclaustramiento

El dolor del batacazo ha remitido un poco, aunque todavía no estoy para muchos saltos. De todos modos, por si acaso, he pasado el fin de semana sin moverme de casa. No he salido ni para comprar el periódico. Dos días en bata, pijama y sin afeitar. Estoy metido hasta arriba en el libro sobre Morris. Parece que estuviera haciendo otra tesis doctoral. Lo peor es que, más que escribir, lo que estoy haciendo es borrar. Es un librito pequeño y tengo que reducirlo todo a su forma más básica y simple. Cada párrafo es una síntesis de cuatro o cinco libros. Me está saliendo una cosa infumable. Lo peor es que tenía que haberlo entregado ya, y un día de estos no me extrañaría que el editor entrase por la ventana para llevarse el manuscrito esté como esté. Mañana pediré una nueva moratoria, aunque, más que morada, la cosa pinta negra. Lo único que me consuela es que ya he terminado las clases y puedo concentrarme por completo en la tarea. Dios dirá.

Mi amigo el suelo

Mi torpeza habitual y me falta de equilibrio volvieron anoche a aparecer. Al ponerme de pie tras tomar café con unos amigos, se me enganchó la pierna en la mesa y pegué un batacazo en el suelo de Padre y Señor mío. El estruendo de los ciento y pico kilos estrellándose contra el suelo fue tal que, en lugar de comenzar a reírse como Dios manda, la gente puso cara de seria preocupación. Yo fingí que no pasaba nada y me levanté rápidamente. Reí la gracia, hice tres bromas, y tan contentos. Pero, conforme avanzaba la noche, la cosa me iba doliendo más y más. Hoy apenas puedo apoyar la pierna en el suelo y veremos a ver cómo voy a la clase de esta tarde. En fin, no es la primera vez que me caigo o que tropiezo con las cosas. Los objetos son mis enemigos. El mundo es un territorio hostil. De hecho estoy pensando en poner dos ruedas en los laterales, como las bicis de los niños. Esa sería una manera de guardar el equilibrio. Quedaría feo, es cierto, pero sería más seguro. Seguro para mí y tam…

Imágenes con el pesar de todos

Primera asignatura finalizada: Fuentes iconográficas de las artes plásticas. Hemos acabado con una reflexión sobre la catástrofe y las posibilidades que tiene el arte para representar el dolor y la devastación sin caer en la morbosidad de los medios de masas. Por supuesto, el tema esencial sobre el que ha girado la clase ha sido el Holocausto y la imposibilidad de encontrar imágenes que puedan dar cuenta del exterminio. Como cierre, hemos visto NuitetBrouillard, el film de AlainResnais sobre los campos de concentración. Hacía tiempo que no lo revisitaba, y la verdad es que me he vuelto a quedar sin palabras. Tras los apenas treinta minutos de la película, tenía que seguir hablando, pero me he quedado sin argumentos, teniendo que dar casi por concluída la clase. La dureza de aquello que no se ve (y también de lo que se ve, aunque en menor medida) me ha dejado noqueado y sin ánimo para seguir hablando. Si no hay imágenes para imaginar el genocidio, tampoco hay palabras para describirlo.…

Silencio, se pela

Está comprobado. Prefiero ir al dentista que al peluquero. Hoy he tenido la oportunidad de estar sentado en ambos sillones y no hay color. El dentista te pincha, te hace daño, te abre la boca y te deja sin muelas. Pero por lo menos sólo te dice: "abre fuerte" o "ya está, es un momentito". Pasas un mal rato, pero al menos te dejan tranquilo.

El peluquero, sin embargo, pertenece a la misma ralea que el taxista. Un ser al que le molesta el silencio. Tiene hablar aunque no tenga nada que decir. Y, por supuesto, a uno le toca responder. Cada vez que voy a la peluquería sufro enormemente. Durante años me afeité la cabeza para evitar tener que hablar sobre nada y todo al mismo tiempo. Y es que las conversaciones de peluquería son la cosa más ambigua que uno puede presenciar. No importa las veces que vayas, y lo que esté ocurriendo en el mundo; siempre te va a tocar el mismo diálogo de besugos. "¿Cómo va? ¿Te casaste, verdad? La cosa está muy mal. Los unos, los otros..…

Contar historias (para salvar la vida)

Eduardo Halfon, El boxeador Polaco
Valencia, Pre-Textos, 2008. 112 páginas

Cuando hace unos años leí El ángel literario, novela semifinalista del premio Herralde, quedé fascinado por la escritura de Eduardo Halfon (1971), un narrador guatemalteco que conseguía llegar al corazón mismo de la escritura. Aquella obra me transmitía las mismas ganas de escribir que los libros de Paul Auster o Enrique Vila-Matas. Así que, desde entonces, he seguido su obra con atención. Y en ella he encontrado una voz personal, elegante e incisiva. Una voz que ha sabido fraguarse un lugar propio en el mundo de la literatura.

Desde una perspectiva que algunos llamarían meta-literaria, los libros de Halfon transmiten la pasión por la literatura y el oficio del escritor, pasión que, al mismo tiempo, nos conduce a la valoración y admiración de la vida. Y este es, en cierto modo, uno de los puntos centrales de la narrativa de Halfon, la cercanía y relación indispensable entre la literatura y la vida. Quizá por esa r…

Cuerpo y pintura

Estos días reflexionamos en clase sobre la presencia de la pintura en el arte contemporáneo. Y aunque parezca mentira, hemos llegado a la conclusión de que la pintura, el más viejo de los medios expresivos, sigue estando vigente en la sociedad tecnológica contemporánea. Hoy vivimos rodeados de imágenes. Como ha sugerido Jean Baudrillard, la nuestra es la era de la “pantalla total”. La era del simulacro, en la que la realidad es sustituida por su imagen. Sin embargo, esa imagen es una imagen incorpórea, una imagen que ya no tiene un referente en el mundo real, una imagen pura, inmaterial, sin peso ni volumen, modificable y volátil.

La pintura es también una imagen. Eso nadie lo puede negar. Sin embargo, si lo pensamos bien, se trata de un tipo particular de imagen: una imagen-materia o una imagen-cuerpo. Hay en la imagen pictórica una implicación del cuerpo, un resto que no está presente en las demás imágenes. La pintura se vincula en este sentido con el excedente, con lo que queda, con…

Demasiado

Primer día de clases. Como siempre, cuesta trabajo acostumbrarse y arrancar la maquinaria. Esta mañana, para despertar a los más somnolientos, tocaba el tema del dolor en el arte contemporáneo. Y creo, sinceramente, que se me ha ido la mano. En el momento en el que BobFlanagan se abría el prepucio y clavaba su glande en un tablón de madera he podido vislumbrar cómo amarilleaban algunos rostros (los pocos que podían mirar la pantalla). Así que he tenido que parar el vídeo antes de que alguien tuviera que abandonar el aula. Pensando un poco, creo que ha sido una re-entrada demasiado cruenta. Pero había que bajar de alguna manera el roscón de reyes. Y un buen modo era resensibilizar el tejido adiposo de la pupila, adormecida y agilipollada por la telebasura navideña.

Clement Rosset: las sombras de lo real

Clement Rosset, Fantasmagorías. Seguido de lo real, lo imaginario y lo ilusorio, Madrid, Abada, 2006
(118 páginas. 14 euros)

Clement Rosset (Normandía, 1939) es uno de los pensadores franceses más singular y paradójico. Su obra, que no se ajusta a ninguna de las modas filosóficas, se ha centrado en la exploración la naturaleza de lo real y nuestra manía de desdoblarlo y hacerlo desaparecer por medio de la representación. Este interés por lo real y su imagen o representación, ha hecho que el pensamiento de este alumno de Althusser y Lacan se convierta en una referencia central para el ámbito artístico. Pensadores como Mario Perniola han trabajado sabiamente sobre sus argumentos, especialmente el que tiene que ver con la idiotez y lo real. Un libro como Lo Real. Tratado sobre la idiotez muestra una concepción del idiota como ‘el único’ ser auténtico y real que ha hecho a Perniola decir que el arte contemporáneo se articula en torno a un intento constante de encontrar la idiotez primordial…

Tyché

Leo sorprendido esta mañana el artículo de Vila-Matas sobre Beckett. Cosas del azar. Tyché, que diría Lacan. Y es que, como escribía en el post anterior, estos días estoy yo también involucrado en la relectura del maestro irlandés. Hoy me he sumergido en Molloy. Hipnotizado estoy en estos momentos. Como también lo estuve con Watt, cuya lectura acabé ayer. Había intentado comprar el libro en varias ocasiones. Pero no había manera. Estaba agotado desde hacía tiempo. Al final pude encontrarlo por Internet en una edición de 1974, con las páginas sueltas y una firma curiosa: "Miguel". De nuevo la tyché, el azar. El libro será un quebradero de cabeza para cualquiera que, en el futuro, se acerque a mi biblioteca. Un libro firmado por mí tres años antes de haber nacido. Muy beckettiano, por otra parte.

Beckett

Vuelvo estos días a SamuelBeckett. No había leído Watt, que devoro con compulsión. Después, me espera Molloy, Malone Muere y El innombrable. Me he propuesto revisitarlo todo de nuevo para poder acabar el libro sobre Morris, que, lo confieso, ya se me está comenzando atragantar.

Lo peor de volver sobre Beckett es que su estilo es contagioso. Me ocurre lo mismo que con ThomasBernhard, que no puedo evitar la imitación. Y es que, en la escritura me sucede lo del Zelig de WodyAllen, que se me pega todo. Lo más difícil luego es poder sacármelo de encima. Aunque, de todos modos, si uno lo piensa bien, no hay "encima" del que poder sacarlos. O, mejor, todo es "encima". Lo que no hay es "debajo". Somos sólo imitación, identificación, pura exterioridad. Eso es, en el fondo, el corazón de la Beckett, la toma de conciencia de que no hay un dentro, o que, de haberlo, ese dentro es inaccesible. El espíritu es un hueso. La mente es un músculo.

Deseos

Al final, Nochevieja familiar. En casa, con womahn, leyendo buenos libros y escuchando buena música. Quién necesita más. El móvil apagado bien temprano. Y, rápidamente, a la cama. Allí, nos dormimos escuchando las Variaciones Goldberg de Bach. Los susurros y canturreos de Glenn Gould nos acunaron como una nana.

Hoy me despierto consciente, sin la resaca de otros años. Pienso ahora en todas las cosas que deseé durante el cambio de año. Y no recuerdo ninguna. Quizá este año no pedí ningún deseo. Seguir así, probablemente.