13/1/09

Silencio, se pela

Está comprobado. Prefiero ir al dentista que al peluquero. Hoy he tenido la oportunidad de estar sentado en ambos sillones y no hay color. El dentista te pincha, te hace daño, te abre la boca y te deja sin muelas. Pero por lo menos sólo te dice: "abre fuerte" o "ya está, es un momentito". Pasas un mal rato, pero al menos te dejan tranquilo.

El peluquero, sin embargo, pertenece a la misma ralea que el taxista. Un ser al que le molesta el silencio. Tiene hablar aunque no tenga nada que decir. Y, por supuesto, a uno le toca responder. Cada vez que voy a la peluquería sufro enormemente. Durante años me afeité la cabeza para evitar tener que hablar sobre nada y todo al mismo tiempo. Y es que las conversaciones de peluquería son la cosa más ambigua que uno puede presenciar. No importa las veces que vayas, y lo que esté ocurriendo en el mundo; siempre te va a tocar el mismo diálogo de besugos. "¿Cómo va? ¿Te casaste, verdad? La cosa está muy mal. Los unos, los otros... Siempre son los mismos. No sé dónde vamos a acabar. Pero bueno, a nosotros nos da igual. Tenemos que trabajar lo mismo...". Eso, pero en un loop de 20 minutos.

Creo que nadie ha sabido escenificar mejor ese momento que los magistrales Faemino y Cansado. Cada vez que me siento en el sillón del peluquero se me viene a la cabeza este vídeo. Y así al menos sufro con humor mientas me cortan lo poco que queda.

6 comentarios:

Ángel dijo...

En Sierra Morena tenían que estar todos, con el trabuco.

¿A usted le gustan los toros?

mahn dijo...

A mí no.
Pues a mí tampoco.
Yo prefiero el fútbol.
Pues a mí no me gusta.
A mí tampoco.
Bueno, me gusta, pero me repugna, me da asco.
Eso, esa es la sensación. Me da asco, pero me gusta.

Tigretón dijo...

Ja, ja, ja ¡Grandísimo vídeo!

De todas formas yo siempre prefiero el peluquero al dentista, no vas con esa incertidumbre, ya se sabe que vas para una cosa y te dicen que tienes otra además, que te tienen que sacar dos muelas o yo que sé.

En ese sentido los peluqueros son más previsibles: Hablas (si puedes), le sigues el "rollo" y ya está. Mi peluquero-barbero además de los temas clásicos habla de Blanca (su pueblo, y el mío, el de mis orígenes... ¡pero yo hace 32 años que no vivo allí!)

¿Y cuando los sacamuelas eran los barberos? Qué sufrimiento -doble- (De ahí la famosa frase hecha de "Habla más que un sacamuelas") En el fondo hemos adelantado mucho en la segregación de las dos profesiones

Ramón Monedero dijo...

Ahora no puedo ver el vídeo, ya lo veré.
Yo Mahn, en eso soy drástico, cuando un peluquero me da la brasa, simplemtne dejo de ir. Me ha pasado varias veces, y es que paso, me da igual que sea barato o no. Un día uno empez´´o con drogas dura, hablándome de política y a la vez excusandose (aquí se habla de todo menos de política), al final me confeso su militacia al PSOE y su odio patológico al PP...
De momento he dado con una peliquería que está muy bien. A las horas que voy no hay nadie, la peluqiera es muy mona y cuando me corta el pelo, casi, casi, que me da un masaje craneal. Magnifiqué!!

Rubén Castillo dijo...

Yo he optado por la máquina de pelar. La tengo en casa. Al menos, quien me habla es mi mujer, que no es lo mismo.

Mery dijo...

Qué buenos son Faemino y Cansado. Estoy de obras en la casa de campo y el albañil habla excatamente igual que Faemino.