Entradas

Mostrando entradas de febrero, 2018

Nada

Y, de repente, te preguntas por qué escribes. De repente, te preguntas todo. Pero escribes. Y sigues hacia delante. Aguantas la respiración y continúas. Porque ahora has aprendido a mantener el aire en tus pulmones. O al menos eso crees. La cabeza debajo del agua. El cuerpo sumergido. En el límite del hundimiento. Pero aún flotando. Porque mientras aguantas la respiración consigues mantenerte a flote. Es extraño. Paradójico. Dejar de respirar para poder seguir viviendo. Es extraño. Paradójico. Como el mundo. Como todo aquello que ahora no puedes ver ni entender. Porque tienes la cabeza debajo del agua. Porque aguantas la respiración. Porque intentas moverte hacia delante con aire en tus pulmones. Porque estás aprendiendo a nadar. Porque hay tantas cosas que no sabes hacer... A tus cuarenta años. Tan viejo, tan niño.

Decíamos ayer...

Decíamos ayer... Sí, lo decíamos. Y ayer era hace mucho tiempo. Tanto, que ya casi lo hemos olvidado. Más de tres meses alejados del blog. Y ha pasado media vida. Tan en voz baja queríamos hablar que al final hemos acabado hablando en silencio. Callados. No (ha) lugar a la palabra. Pero las palabras piden ser dichas y escritas. Y también la memoria. Porque fuera de este blog está el olvido. Y aquí no se conoce esa razón. Así que volvemos a empezar. De nuevo. Otra vez. Hasta volver a naufragar. Hasta volver a callar.

Volvemos con la cara limpia. Nuevo formato. También hasta que dure. Volvemos para seguir hablando en voz baja. Y también en esta nueva esquizofrenia. Sin tono. Sin persona. Nosotros, yo, tú y ellos. También nosotras. Y vosotras. Incluso ellas.

Volvemos aquí porque es el lugar en el que todo puede ser dicho. Volvemos aquí porque nos dejan fracasar. Volvemos aquí porque, en el fondo, este vacío es el único lugar para regresar.

Por hoy nos basta con volver. Con haber comenzad…