Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de febrero, 2010

Vivir de película

Después de casi dos semanas en Williamstown, sigo teniendo la sensación de estar dentro de una película. Es una sensación que tiene cualquiera que haya pisado los Estados Unidos alguna vez. Nada más aterrizar, el uniforme azul marino de los policías de inmigración ya te mete en acción y te recuerda a Canción triste de Hill Street. Y si se llega a Nueva York, en cuanto uno cruza la puerta del aeropuerto y se encuentra los Yellow Cabs, los taxis amarillos, parece como si hubiera dado comienzo una aventura cinematográfica de la que ya es imposible escapar. Eso ocurre en cualquier parte de Estados Unidos. Siempre hay alguna película que se nos venga a la cabeza. Incluso aquí, en las nieves de Nueva Inglaterra. Fargo, Twin Peaks... hasta Doctor en Alaska. No hay manera de salir de la pantalla. La verdad es que creía que era algo que se iba a pasar rápido, que se iba a ir apenas transcurridos los primeros días de sorpresa. Pero parece que la cosa va para largo. Intuyo, de hecho, que aquí to…

American Paradise

Por primera vez en mucho tiempo, tengo la sensación de haber encontrado lo que había estado buscando. Paz, tranquilidad, inspiración, tiempo para leer, tiempo para escribir, tiempo para pensar. Después de unos años de locura, esto se parece mucho al retiro espiritual que venía necesitando. Probablemente a la mayoría de las personas les pueda parecer aburrido vivir entre ardilllas, árboles y libros, pero a mí, ahora, en este preciso momento, me parece lo más cercano al paraíso. Para colmo, curioseando por la casa en la que me ha alojado el Clark Institute me he encontrado un Steinway de cola de principios del siglo pasado. Todavía no me he atrevido a tocarlo por no dar la tabarra a mis compañeros de aventura, pero todo se andará.

A petición popular, subo algunas fotos (estas ya reales) de mi nuevo entorno.

La casa:



La casa de mis vecinos:


El centro de investigación del Clark Institute:


La vista desde mi oficina:

En Williamstown, al fin

Con cuatro horas de retraso, tres vuelos perdidos y dos horas en la oficina de inmigración confundido con algún terrorista intelectual, logro llegar a Williamstown tras casi 24 horas de viaje. Pero ha merecido la pena. Esto es como una postal navideña. Hoy ha amanecido nevando y a no sé cuantos bajo cero. En la vista desde mi casa, falta Papá Noel con los renos. Y la Biblioteca del Clark es un lugar cercano al Paraíso. Ya subiré fotos e impresiones, aunque intuyo que el blog va a quedar algo huérfano este semestre. Intentaré concentrarme lo máximo en lo que he venido a hacer aquí, que es leer y escribir. Y en alguna ocasión, cuando ya no pueda más, postearé algo para sentir que estoy en comunicación con el mundo. Mientras tanto, vaya de preámbulo esta vista de Williamstown que le pone a uno los pelos de punta.

Símbolos y verdad

En Murcia no salimos de una cuando ya estamos metidos en otra. Si la semana pasada había que quitar el desnudo de Mariana de Austria de los autobuses porque era sexista y ofensivo, esta semana es el Cristo de Monteagudo el que hay que demoler porque se trata de un monumento contra la libertad religiosa que ocupa un espacio público en un Estado aconfesional. La verdad es que vivimos un momento de iconoclastia radical que no tiene ni pies ni cabeza. Quitamos de en medio todo aquello que no nos gusta en aras de un progresismo chic que no puede ser perturbado bajo ningún concepto. El mundo debe ser perfecto y equilibrado, sin nada que altere el sistema de corrección política en el que estamos inmersos.

Esto, por supuesto, es una tontería monumental. Una de las claves estriba en que aún mantenemos con los símbolos y las imágenes una relación primitiva, creyendo que son “encarnaciones” de la cosas que representan. Luego nos reímos de las personas que creen que hay objetos con propiedades cur…

La cuarta ficción

Todavía sigo impactado por La cuarta fase, la película sobre las supuestas abducciones que tuvieron lugar en Nome, un pequeño pueblo de Alaska, entre 1960 y 2004. Confieso que la película logró manipularme. Las imágenes "reales" intercaladas con las de la dramatización llegaron a perturbarme tremendamente. Sólo después, investigando un poquito por la red me he quedado mucho más tranquilo al enterarme de que todo es un gran fake. Que se trata de una construcción a la manera de Paranormal Activity, que la Doctora Abigail Tyler no existe, que nadie sabe de dónde salen esas imágenes documentales o que ni siquiera el pueblo de la película es el Nome real en el que ocurren los hechos.

Más allá de las cuestiones de contenido (las abducciones extraterrestres, los visitantes de dormitorio... problemas que mejor debería analizar Iker Jiménez), lo que me ha parecido realmente interesante (e indignante) es el modo en el que la película utiliza las nociones de realidad y ficción, articula…

Desnudos publicitarios II

En inglés, hay dos palabras para aludir al cuerpo desnudo: «nude», que se usa para referirse al género artístico del «desnudo»; y «naked», que se refiere a la ausencia de vestido. En 1865, «Olympia», la gran obra de Manet que presentaba un cuerpo desnudo, provocó uno de los escándalos más célebres de la historia del arte. Un escándalo cuya clave residía en que allí no se presentaba un desnudo (nude), como los de Rubens o Tiziano, sino una mujer desnuda (naked). Cuando a principios de curso, intentaba explicar esto a mis alumnos y les hablaba del tabú de la desnudez, les decía que hoy sería muy difícil observar un escándalo de esas características porque la sociedad había cambiado. No sabía lo equivocado que estaba. Hoy día un cuerpo desnudo sigue siendo una bomba de relojería. Lo hemos comprobado en la polémica de los escáneres corporales. Y ahora en el incomprensible circo mediático formado en torno a la obra de Cantabella. Una obra que podrá ser muchas cosas, pero desde luego a nadi…

Desnudos publicitarios

La que se ha formado en Murcia con el desnudo de Mariana de Austria es demencial y nos habla bastante de cuál es el panorama al que uno ha de enfrentarse todos los días. Tiene narices que después de los proyectos que se están haciendo en materia de arte contemporáneo en esta Región, acabe cerrando los telediarios una de las polémicas más tontas de la historia, con una obra inocua, ingenua e inofensiva. A estas alturas de la jugada, decir que un desnudo de esas características es sexista y que puede herir sensibilidades no cabe en cabeza alguna.


Hasta hace bien poco, hemos tenido los autobuses forrados de publicidad del Pétalos, un célebre club de alterne, seguimos sin poder dar un paso por la ciudad sin que nos asalten imágenes de modelos que anuncian colonias como si fueran elixires sexuales o humedecen sus labios frente a helados de chocolate como si quisieran comernos la polla. Eso por no hablar de las vallas publicitarias que a la salida de la ciudad nos recomiendan algún que otro …

Clausura

A pesar de la resaca de la fiesta del viernes, de las cuatro horas de Carmen el sábado por la noche, y de la extraña victoria del Real Murcia este domingo, durante el fin de semana he logrado acabar por fin el texto sobre Jan Fabre. Me ha costado trabajo, pero he encontrado en él un artista fascinante sobre el que, con toda seguridad, volveré en un futuro. He acabado también un pequeñito texto que tenía pendiente entregar desde hace tiempo. Y con esto, la piedra textual ha llegado a la cima de la montaña. Sísifo (al menos uno de ellos) parece haber acabado su tarea.

Así que puedo anunciar, a voz en grito, que por la presente queda clausurada definitivamente hasta el año que viene MahnText&TalkCoorp., la fábrica de producción de textos y conferencias en la que me he convertido poco a poco. A partir de ahora, salvo mi columna semanal en el periódico y algunas mínimas incursiones blogueras (que prometo insustanciales), no vuelvo a escribir nada que despiste de mis tareas investigador…