19/2/10

American Paradise

Por primera vez en mucho tiempo, tengo la sensación de haber encontrado lo que había estado buscando. Paz, tranquilidad, inspiración, tiempo para leer, tiempo para escribir, tiempo para pensar. Después de unos años de locura, esto se parece mucho al retiro espiritual que venía necesitando. Probablemente a la mayoría de las personas les pueda parecer aburrido vivir entre ardilllas, árboles y libros, pero a mí, ahora, en este preciso momento, me parece lo más cercano al paraíso. Para colmo, curioseando por la casa en la que me ha alojado el Clark Institute me he encontrado un Steinway de cola de principios del siglo pasado. Todavía no me he atrevido a tocarlo por no dar la tabarra a mis compañeros de aventura, pero todo se andará.

A petición popular, subo algunas fotos (estas ya reales) de mi nuevo entorno.

La casa:



La casa de mis vecinos:


El centro de investigación del Clark Institute:


La vista desde mi oficina:

5 comentarios:

Jose Ramon Santana Vazquez dijo...

...traigo
sangre
de
la
tarde
herida
en
la
mano
y
una
vela
de
mi
corazón
para
invitarte
y
darte
este
alma
que
viene
para
compartir
contigo
tu
bello
blog
con
un
ramillete
de
oro
y
claveles
dentro...


desde mis
HORAS ROTAS
Y AULA DE PAZ


TE SIGO TU BLOG




CON saludos de la luna al
reflejarse en el mar de la
poesía...


AFECTUOSAMENTE: NO HA LUGAR


ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE CABALLO, LA CONQUISTA DE AMERICA CRISOL Y EL DE CREPUSCULO.

José
ramón...

Leandro dijo...

Se aburre el que puede

R dijo...

se parece mucho al fin del mundo... justo donde me gustaría estar ahora mismo...

que tal todo por allí?

Tigretón dijo...

Parece todo muy bonito y tranquilo... Diferente ¿no?. Ánimo con ese piano.

Antonio Rentero dijo...

Esa casona al final del camino nevado da cosica, pero de la buena, ya me entiendes... si no encuentras ahí la inspiración para escribir una historia con la que hacer que manchemos los pantalones...

Y para colmo con un Steinway de cola... en la manzana de al lado del hotel donde me alojaba cuando fui a NY a trotar durante 42 kms estaba la tienda de esa firma... ni me atreví a entrar, temeroso de que en cuanto me vieran posar mi manaza sobre una de sus joyas saltasen sobre mi un par de seguratas y me facturasen para Abu Grahib, Guantánamo o la casa del abogado Mazón.