24/5/07

Refugio

Cuando vimos llegar a los hombres, dije que nos escondiéramos en el sótano. Allí estaríamos a salvo. Pero aun así lograron encontrarnos. Sin mostrar piedad alguna, nos amordazaron, nos violaron y seccionaron nuestros cuellos. Pasado el tiempo, sigo creyendo que el sótano era el lugar más seguro de la casa. Por eso ellas se empeñan en no dejarme salir de aquí.

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2 comentarios:

Antonio Rentero dijo...

Un día te haré unas propuestas sobre estas microficciones... o mejor, te haré la propuesta una noche, agazapados en las sombras de un suspiro y con el aliento del temor como única música de fondo... que no, que no me sean zerolines, que me refiero a que le voy a decir una cosa al oído una noche que nos encontremos en un bar acerca de lo que podría ser un magnífico proyecto creativo... malditos malpensados.

juanitagonzalezdios dijo...

Que el Señor nos guarde de los consejeros, de los guardianes, de los sótanos, de los violadores y además de los que jamás reconocen que la cagaron.
Ahora que lo pienso todos estamos en el sótano, creemos que estamos seguros aquí arriba, pura fantasía, alguien o algo, cada día nos amarra, viola, cercena y miente con plena impunidad, casi siempre en nombre del estado, del banco, la iglesia, de los derechos (de los demás) y del aparato montado hace milenios.