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Campeones

Incluso en los días más tristes hay lugar para la alegría. Gracias España.

Muerte y vida

Hoy es día de fútbol. Una final histórica. Pero desafortunadamente hoy también es (como todos los días) día de muerte. El cáncer ha podido con mi prima Maruja, y tras dos años de espera esta noche no ha podido resistir más. Mis primos son casi como mis hermanos. Hemos vivido toda la vida juntos. Por eso para mí es una muerte cercana. Así que llevo prácticamente todo el día en el tanatorio, en el mismo lugar en el que estuvo mi madre. Son momentos tristes, es cierto. Pero también son momentos de reencuentros. Reencuentros con el pasado, con la infancia, con el hogar, con las raíces. En el velatorio se da cita la comunidad de los vivos. Hace muy poco veía cómo otros me daban su apoyo, mostraban su vida ante mí, ofrecían su "estar vivos" como signo de anclaje con el mundo. Hoy me ha tocado a mí mostrar la ofrenda de lo humano y hacerme el vivo. Y por extraño que parezca, lo cierto es que en estos momentos, aunque digamos el manido "no somos nada", tomamos consciencia d...

Más Roma

Regreso de Roma sin maleta. Tras una hora y media de retraso, y después de correr los 1500 metros en la T4, yo pude coger el vuelo hacia Alicante, pero mi maleta no fue tan rápida. Allí se han quedado los libros que compré y el Calendario Romano (con fotos de curas macizos) que le traje a womahn. Espero que la encuentren. De momento, no saben dónde está (la maleta, digo, no womahn, que me esperaba pacientemente). La experiencia romana estuvo bien. En la tarde libre pude ver más cosas de las que me había imaginado. Lo más impresionante fueron las pinturas de Caravaggio en San Luis de los franceses y en Santa María del Popolo. Además, sin apenas nadie. Tampoco había nadie en San Ignacio viendo los frescos del padre Pozzo, ni en Santa María Sopra Minerva, donde estaba el Resucitado de Miguel Ángel, ni sorprendentemente en Santa María de la Victoria, donde está la increíble Santa Teresa de Bernini. Todo lo contrario que el Panteón, el Coliseo... y todos los grandes monumentos, abarrotados ...

Roma

Salgo hacia Roma a un Encuentro Internacional de Comisarios de arte. La verdad es que no tengo ni idea de lo que voy a hacer allí. No sé lo que esperan de mí. He preguntado qué es lo que tengo que hacer, y simplemente me han dicho que escuchar y opinar. Unos comisarios italianos nos mostrarán (a cinco comisarios extranjeros) la obra de treinta jóvenes artistas italianos para que demos nuestra visión del asunto. Esto a mí me suena extraño. Que te paguen por escuchar resulta demasiado fácil. Así que por si acaso llevo en el ordenador varias conferencias en inglés y algunas presentaciones. Uno no sabe nunca con lo que se puede encontrar, y siempre viene bien tener algo preparado. Lo único malo es que me pierdo la semifinal de mañana, y  probablemente la del jueves. Veremos a ver cómo me escapo sin decírselo a nadie, mucho menos a un italiano, con lo jodidos que deben estar. Y todo eso en Roma, ciudad en la que aún no he estado y que apenas tengo tres horas libres para poder ver algo. En f...

San Juan

Mientras acabo de escribir la reseña sobre la obra de Joan Copjec (que se me ha atragantado) observo desde mi ventana la gran hoguera con la que algunos jóvenes del pueblo celebran la noche de San Juan. Me vienen a la mente un sinfín de recuerdos. San Juan siempre me pilla igual de atareado. En mi juventud, siempre coincidía con los exámenes. Y ahora la cosa no cambia demasiado.  Pero hay cosas que sí que han cambiado. San Juan era el día en el que toda la familia se reunía. Mi padre se llamaba Juan (igual que mi hermano y mis sobrinos), así que el 24 era uno de los días señalados del calendario. Desde que mi padre murió, mi madre lloraba cada vez que llegaba este día. Este año será el primero en que ella no pueda llorar. Supongo que las lágrimas son ahora cosa nuestra. 

España(s)

Vence por fin la selección española de fútbol. Es una pena (por el bien del fútbol) que en semifinales no nos encontremos con Holanda, con diferencia el mejor equipo de la Eurocopa , a pesar del bajón frente a Rusia, que le salió el partido de su vida y ahora parece poco menos que el Brasil de Pelé. De todos modos, igual incluso nos ganan. Esto del fútbol muchas veces es suerte, aunque por lo general a España nunca le tocaba. Nunca, menos anoche. Anoche la suerte también cayó de nuestra parte. Y quitársela a los italianos, que han vivido toda su historia de la suerte, no es moco de pavo. En cualquier caso, lo que me sigue llamando la atención de estos días (y lo ayer fue de clamar al cielo) es la puesta en suspenso de la corrección política y la hipertrofia de los valores nacionalistas por encima de cualquier ideología política. Muchas veces se nos ponen los pelos de punta cuando aparecen las banderas españolas en los mítines del PP y los tachamos de nacionalistas españoles y fascistas...

Lejos

Me vuelvo a sentar frente al ordenador tras unos días de intensa actividad social. Clases, reuniones, cenas... vida pública. Cada vez me cuesta más trabajo ocultar mi incomodidad. Lo hago porque no tengo más remedio. Pero me doy cuenta de que durante todo ese tiempo de "exposición" sólo añoro una cosa: la soledad. Desconectarme del mundo. Estar solo. Solo para escribir, para leer, para pensar. La soledad me alivia. El silencio me produce placer. Si estos días no os cojo el teléfono, no es nada personal. Estoy desconectado del mundo. Si me encontráis por la calle y veis que, aunque os salude y hable con vosotros, tengo la mirada perdida, no os preocupéis. Estoy lejos, muy lejos, en un lugar de mi mente cuyo nombre aún no conozco. Algún día volveré, pero nadie se dará cuenta.