23/6/08

España(s)

Vence por fin la selección española de fútbol. Es una pena (por el bien del fútbol) que en semifinales no nos encontremos con Holanda, con diferencia el mejor equipo de la Eurocopa, a pesar del bajón frente a Rusia, que le salió el partido de su vida y ahora parece poco menos que el Brasil de Pelé. De todos modos, igual incluso nos ganan. Esto del fútbol muchas veces es suerte, aunque por lo general a España nunca le tocaba. Nunca, menos anoche. Anoche la suerte también cayó de nuestra parte. Y quitársela a los italianos, que han vivido toda su historia de la suerte, no es moco de pavo.

En cualquier caso, lo que me sigue llamando la atención de estos días (y lo ayer fue de clamar al cielo) es la puesta en suspenso de la corrección política y la hipertrofia de los valores nacionalistas por encima de cualquier ideología política. Muchas veces se nos ponen los pelos de punta cuando aparecen las banderas españolas en los mítines del PP y los tachamos de nacionalistas españoles y fascistas. Parece que ser español da grima durante todo el año. Sin embargo, cuando llegan este tipo de eventos se produce una suspensión de la ideología, y todo el mundo se transforma en un patriota radical que hace uso de los símbolos de la nación. Cuando se dice que España es una ficción histórica, una contingencia, una suma de estados y sensibilidades... se obvia esta presencia de la pulsión más allá de la razón. 

El fútbol saca a la luz un resto imposible de domesticar. Un resto necesario al que hay que darle salida de alguna manera. Cuando pase la Eurocopa, todos nos pondremos de nuevo a cuestionar la nación. Quemaremos nuestras banderas fascistas y borraremos del móvil el "podemos". Mientras tanto gritaremos todos a una "Que viva España". Estas contradicciones, creo yo, tendríamos que hacérnoslas mirar.

8 comentarios:

taun dijo...

El futbol es la seña de identidad nacional mas importante, de eso no cabe duda.
Cuando estuve en Alemania mi profesor de alemán me advirtió que no dijera nada en contra del equipo nacional de balonpie, que se había convertido en el elemento pangermánico tras la re-unificación alemana.

No solo eso, me dijo que economía y deportes están intimamente relaccionado. El gráfico económico de las empresas alemanas era un calco de la posición en la que quedaba este equipo en Eurocopas y Mundiales. Los jugadores se habían convertido en los nuevos Sigfrido, Beowulf y Lohengrim. Heroes, símbolos del buen hacer alemán. Todo jugador debía ser un ejemplo a seguir, disciplinado, esforzado y honroso.

Por el momento las terribles empresas metalúrgicas del Ruhr ya se han impuesto sobre la fragil red industrial lusa y, con toda seguridad, tras apisonar al Gran Turco, tendrán que verselas con los nuestros: el ladrillo y el Mister de hortaleza. Eso si no caemos ante el vodka y las polkas de la Plaza Roja moscovita este miércoles.

Un saludo.

sushi de anguila dijo...

Yo no vivo esa contradicción en la que deben estar inmersos un buen número de simpatizantes y votantes nazionalistas y del insigne 'cejacurva', de espectadores de Cuatro y de progres pro canon digital. Yo vivo con orgullo y pasión ser español todos los días, sin creerme mejor que nadie y conociendo las glorias y miserias del país en el que vivo, al que, como no hay nadie perfecto en este mundo, amo rematadamente.

La contradicción, que se la miren otros....

Conde Niño dijo...

Completamente de acuerdo contigo, Miguel. Ayer mucha gente (me incluyo) salió a la calle en toda España para celebrar la victoria. Cosa que no consigue de manera tan espontánea ni el paro, ni el aumento de impuestos ni otras muchas cosas. La verdad que sí, es un estudio pendiente, al menos para los que les gusta el fútbol.

Que villa España! Y Torres, por supuesto!

Antonio Rentero dijo...

Sushi, estoy contigo.

Yo soy yo y mis contradicciones, y si no las salvo a ellas no me salvo yo (apologies to mr. Ortega y Gasset).

Sobre la balcanización vulcanizada por el balompié, genial la aportación del gran Tigretón que en su blog, en el comentario sobre la victoria de España ante Italia nos regala esta deliciosa perla:

"Viva España, así, en general".

:-)

Ramón Monedero dijo...

Pienso que todavía no ha pasado el tiempo suficiente para que España se reponga de la consabida guerra civil. Los restimientos están todavía muy patentes, mira a Zapatero quitándo estatuas de FRanco en mitad de la noche como su fuera un ladrón. A mi me parece muy bien no honrar una dictadura, pero también me parece un error garrafal borrar las huellas de la historia. Es el principio para olvidarla y ya se sabe que quien olvida su historia, está condenado a repetirla. Más claro no puedo ser. De todos modos también hay que entender un poco a esa gente que sufrió las persecuciones del franquismo y que ahora se encuentran abanderados bajo la insignia nacional (la bandera española actual). El asunto invita, creo yo, a cierta reflexión aunque nunca a justificar los ataques a la que a fin y al cabo es nuestra bandera y mucho menos, a los actos de bandalismo histórico que durante la pasada legislatura se dieron en España por gentileza del señor Zapatero.

Tigretón dijo...

Totalmente de acuerdo con lo que decís todos (gracias Antonio por los halagos a mi post) La bandera española existe desde Carlos III y ha sido enarbolada por ejemplo en Trafalgar, Guerra de la Independencia o las de Africa, pero sobre todo la izquierda la identifica con la dictadura y el resto se avergüenza de exhibirla, y sólo el fútbol es una excepción.

Lo de la memoria hemipléjica es una injusticia con toda esa generación, toda, (muchos que incluso callaron y no recibieron ayudas pese a estar en teoría en los vencedores), y es revivir viejos fantasmas innecesariamente.

Esas heridas se cerraron durante la transición pero... ahora, estamos en que la bandera de la II República es un símbolo de libertad (con todos los respetos no me gusta), recordemos que ninguno de los dos bandos que combatieron representaba una verdadera democracia (ni el llamado Movimiento Ncnal., ni el Frente Popular, ni siquiera la II República en sus inicios, ya que nació de unas elecciones municipales ganadas en capitales).

Mi padre tiene un gran amigo, de siempre, totalmente opuesto ideológicamente a él, de los tiempos de su niñez, en la guerra y la posguerra, hasta ahora... No hablan nunca de política, salvo contadísimas ocasiones, porque saben que eso pondría en peligro su amistad, y no llegarían a nada.

Un ejemplo de amistad que no entienden los políticos, y de creer en España más allá de ideologías.

Por otro lado fijaros que importancia tiene el fútbol que hasta Puigcercós y algún nacionlista vasco han manifestado su deseo de que pierda la selección

Tigretón dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Tigretón dijo...

He repetido el comentario y ya era bastante tocho, por eso suprimí el "bis". Mil perdones.