14/4/07

Obsesión II

He vuelto a soñar con la mujer del beso. Esta vez he sido yo el que la ha besado. Pero ya no ha sido lo mismo. Aunque no recuerdo un beso tan intenso, esta vez no se ha parado el mundo. Ha sido un beso demasiado real, tanto que casi logra despertarme. Entonces, seguramente al ver mi cara de decepción, ella se ha abrazado a mí y ha comenzado llorar. Y ha sido en el abrazo donde he notado el mundo frenarse. En el abrazo, y en el contacto con sus lágrimas. Porque, al besar su mejilla, el sabor de sus lágrimas me ha recordado al beso del primer sueño. Entonces, emulando al protagonista de un relato que escribí hace tiempo, he intentado beber de sus lágrimas. Pero ni siquiera he tenido la oportunidad de saborearlas. En ese momento he despertado. O al menos eso creo, porque mientras ahora escribo esto todavía siento el contacto con su mejilla mojada, y no puedo parar de acariciar la mía, buscando algún rastro humedad que me conduzca a sus lágrimas.

Ciertamente, me está costando despertarme. Creo que me toca otro día de ensoñación. Y es que, cada vez más, estoy convencido de que los sueños producen realidad, que no son un mundo aparte, sino que actúan y median nuestro modo de ver el mundo. Y, sobre todo, cada vez más, estoy convencido de que aquello que sucede en los sueños, no es diferente de lo que sucede en la realidad. No creo que allí seamos más felices. Como aquí, estamos a merced de las cosas, dominados por nuestro inconsciente, y mucho más vulnerables que en la vida real. Sólo en escasas ocasiones podemos dominar la situación. En esos momentos de lucidez, somos conscientes de que estamos soñando, y de que aquello que vivimos y sentimos como la realidad, no es más que un sueño que puede ser manejado a nuestro antojo. Afortunadamente, esto no sucede muy a menudo. Y es que, si pudiéramos dominar los sueños, nunca más querríamos despertar.

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8 comentarios:

mab dijo...

Estoy de acuerdo en que los sueños producen realidad, pero sólo algunos. Hay distintos tipos de sueños y los que tú dices se distinguen fácilmente. Yo he tenido unos cuantos sueños parecidos al que tú relatas. En mi caso el sueño ha consistido en un casto beso o simplemente en alguien que pasaba su brazo por encima de mi hombro y me acogía en su regazo...Siempre me han producido un sentimiento muy especial, y esa persona con la que sueñas pasa también a ser especial, aunque ella no lo sepa. Siempre me pregunto si esa misma persona habrá soñado conmigo...¿Existirán los encuentros en sueños? ¿Qué opinas?
"Obsesión II" me sugiere muchas cosas. Precisamente anoche tuve uno de esos sueños. Quizá haga más comentarios.

anónimo dijo...

Te deseo dulces sueños.Me voy a dormir y espero tenerlos también.

mahn dijo...

Yo también me he preguntado siempre si existirán los encuentros en los sueños, y si la otra persona, no sólo ha soñado también conmigo, y en los mismos términos, sino si se ha sentido “soñada”. Esto es lo que más me obsesiona, pues, como dices, esa persona que te ha reconfortado, que te ha pasado un brazo por encima del hombro (y en ese “pasaje” ha sentido frenarse el tiempo), esa persona se convierte en especial, ya que nunca vuelves a mirarla del mismo modo.
¿Pero es sólo una cuestión de mirada? Yo creo que algo del sueño se implanta en esa persona, algo inasible, imposible de delimitar, algo infraleve... como lo queda en el espejo cuando dejas de mirarte. Pero algo al fin y al cabo. Y creo que, bajo determinadas circunstancias, ese algo puede emerger a la realidad, que puede haber instantes, miradas, palabras, qué sé yo, que nos hagan conscientes de que “hemos sido soñados”, o lo que es lo mismo, que en algún lugar y algún tiempo, hemos-sido-con-el-otro. Esos instantes acontecen como un destello fugaz, como una leve caricia en la nuca que te eriza la piel, como un sutil dolor placentero... del que no querríamos nunca sanar.

Desvelada dijo...

mahn, tus experiencias con los sueños me perturban. Hace poco que he tenido un sueño parecido al que cuentas. Y no te imaginas la persona que me abrazaba. ¿Podrías darme al menos una pista sobre quién puede ser la desconocida de tus sueños? Lo digo para dormir tranquila.

mahn dijo...

Querida desvelada, me encanta tu nick. Conforme pasa el tiempo, me importa menos el que haya sido una persona u otra. A veces pienso que es el simple azar. Y otras, que estos sueños no se tienen con cualquiera, aunque en ciertos momentos te sorprendes de la persona que te reconforta. Creo que hay algo especial en esa persona que te hace soñar con ella, una cierta conexión. Pero, desde luego, tengo claro que, aunque dos personas "se sueñen", las cosas no cambian del todo... Así que puedes dormir tranquila.
Pero esto me da pie (y un comentario de ángel me dio la idea) a un relato que, aunque no es exactamente esto que me ocurre aquí, podría ocurrir: dos personas que se sueñan mutuamente y se enamoran en los sueños. Cada noche se aman, y al día siguiente, sin embargo, en la realidad se encuentran como si nada, aunque se miran y creen notar algo. Pero no quieren romper la magia del sueño. Pasan los años y se siguen amando en los sueños, no todas las noches, pero casi. Hasta que ella muere. Y él deja de soñarla para siempre como la había soñado en sus sueños, y comienza a soñarla como en la realidad.
No sé si la idea es demasiado original. El caso es que en ello estoy. Espero que no me plagien. Y si me plagian, mejor, eso que me ahorro.

Ángel dijo...

¿Cómo que no sabes si la idea es demasiado original?

¿No es de ese tal yo?

Minerva dijo...

El argumento me recuerda un poco a un relato que leí en una recopilación de cuentos eróticos. En ese caso se trataba de dos personas que iban en autobús y se enrollaban de manera bestial. Pero al final se desvelaba que ambos habían soñado lo mismo al mismo tiempo, durante el transcurso del viaje.

Ángel dijo...

Minerva, ¿por casualidad no pertenecerá ese relato a "Helarte de amar" de Iwasaki?

¿De qué me suena a mí si no?