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Abandono

Está el blog abandonado y desolado. Una vez más. Esto es ya una constante. Comienzo y, al poco, freno. Son demasiados frentes abiertos. Pero me resisto a que esto se acabe. Aunque siga funcionando como un zombi. Tendrá momentos de resurreción. Voy a ir poquito a poco subiendo todas las entradas de mi diario de escritura de La Verdad, para que al menos estén aquí recogiditas. Eso sí, dadme tiempo. Ahí, en esas entradas, se ve la locura que llevo entre manos.

Tiempo por venir 39

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[Publicado en La Verdad, 26/01/2020] Lunes 12 de enero Todo el día escribiendo, estructurando el librito sobre la siesta. Figuras de la siesta, ideas, notas. Lo difícil es ponerlo todo en orden.              Sigues buscando libros y artículos. Piensas que es muy probable que acabe yéndosete de madre porque ya tienes material para un ensayo largo. Pero eso no es lo que quieres hacer. Tendrás que contenerte. Sólo sales de casa para ir al fisio. Creías que estabas bien, pero en cuanto comienzas a caminar notas el dolor.             Llega una buena noticia. La oportunidad de traducción al francés de ‘El dolor de los demás’. Con ‘Intento de escapada’ fue todo más rápido y te emocionaste. Salieron traducciones en editoriales importantes, pero después no tuvieron el éxito que los editores habían imaginado. Así que nadie se atrevió con ‘El instante de pelig...

Tiempo por venir 17

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Lunes 12 de agosto  Despiertas en Cali a las cuatro de la mañana. Se te olvidó silenciar el móvil y el repartidor de Correos te pregunta si vas a estar en casa esta tarde. Me pilla algo lejos, contestas. Apagas el móvil e intentas volver a dormirte. Pero entre el jet-lag y la luz que comienza a entrar por la ventana ya no hay manera.              Pasas la mañana en el hotel y acabas de leer ‘El olvido que seremos’. No cesas de subrayar pasajes: “La felicidad está hecha de una sustancia tan liviana que fácilmente se disuelve en el mercado, y si regresa a la memoria lo hace con un sentimiento empalagoso que la contamina y que siempre he rechazado por inútil, por dulzón y en últimas por dañino para vivir el presente: la nostalgia.” “La cronología de la infancia no está hecha de líneas sino de sobresaltos. La memoria es un espejo opaco y vuelto añicos, o, mejor dicho, está hecha de intemporales conchas de recuerdos...

Tiempo por venir 16

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Lunes 5 de agosto  Pasas la mañana preparando la conferencia de la próxima semana en Colombia. Recortas, pegas, adecúas al contexto, te cuesta trabajo escribir nada nuevo. Sientes que ya has dicho todo lo que tenías que decir sobre el arte de historia. Te cuesta trabajo escapar de la sensación de la impostura.              Ahora mismo quisieras hacer cualquier otra cosa menos preparar esta conferencia. Piensas en tu novela, en los textos que ya estaban encaminados y que ahora tienes que demorar. Te ha vuelto a suceder: dijiste que sí creyendo que no iba a llegar el día, y el día, como no podía ser de otro modo, ha acabado llegando. Por la tarde, barbería. Murcia está desierta en agosto y las calles queman.  Pasas por la librería y compras ‘La razón estética’, de Chantal Maillard. Lo necesitas para la conferencia y no lo encuentras por ningún lado. Sabes que debe de estar en alguna estantería, pero no log...

Tiempo por venir 15

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Lunes 29 de julio Alhama de Aragón. Balneario. Tranquilidad. Semana de agua y lectura. Pasas la mañana en el lago y comienzas a leer ‘Los crímenes de Alicia’, la novela de Guillermo Martínez que ganó este año el Nadal. Un thriller sin pretensiones. Entretenido, pero se le ven todas las costuras. Aun así, lo lees con mucho gusto.              Después de la siesta, llega un mail con las pruebas de imprenta de ‘Demasiado tarde para volver’. Al final parece que se va a acelerar la publicación y quieren sacarlo para septiembre. Lees de nuevo todos los cuentos. Hay muchos que se siguen sosteniendo. Otros, lo sabes, son hijos de su tiempo –once años atrás– y ahora no los escribirías. Pero todos han salido del mismo lugar y están cargados con las mismas obsesiones.              Antes de acostarte, miras pisos en Idealista. No puedes dejar de pensar en eso. Es ...

Regresa otra vez

Creo que ya nadie se pasa por aquí. Yo soy el primero que he dejado esto abandonado. Intento recuperarlo una y otra vez y acabo fracasando. No digo que esta ocasión va a ser la de verdad, pero voy a intentarlo de nuevo. Darle un poco de vida. De momento, he comenzado a subir las entradas –al menos, los links– de "Tiempo por venir", el diario que desde mayo he comenzado a publicar en La Verdad. Supuestamente es el diario de escritura de una novela, pero sucede que la novela no acaba de llegar y lo que escribo se ha convertido más en un medio de convocar la escritura que en otra cosa. Una sala de espera.  También voy a comenzar a subir poco a poco aquí las entrevistas y las cosas que vaya publicando online. He abandonado unos meses las redes sociales y creo que el blog se va a convertir en el repositorio de todas esas cosas que linqueaba en Facebook o Twiiter y luego se las llevaba el viento. Lo he escrito en más de una ocasión: creo que el blog tiene más memoria que las red...

El autor se confiesa (Sobre 'El dolor de los demás')

El dolor de los demás  es una novela que reflexiona sobre su propia creación, de modo que mucho de lo que puedo decir acerca de su proceso de construcción está ya contado en sus páginas. Inicié la escritura en serio en julio de 2016, justo después de regresar de un curso académico en Estados Unidos. Ése fue el momento en que me senté frente al ordenador y me encerré en mi despacho durante varios, hasta terminar una primera versión muy preliminar en abril de 2017. Sin embargo, el libro comenzó a gestarse dos años y medio antes, mientras seguía enfrascado en mi segunda novela,  El instante de peligro . En octubre de 2014, tras una conversación con Sergio del Molino, empecé a pensar seriamente en la posibilidad de escribir acerca de una historia que hacia casi veinte años que había estado posponiendo –el crimen que mi mejor amigo cometió una nochebuena–. Sentí que había llegado el momento. En primer lugar, porque, como sujeto, ya tenía la distancia suficiente para plantar cara a...