Tristeza. No hay otra palabra mejor para describir lo que uno siente cuando algo que era bello se rompe en mil pedazos. Luego vendrá la nostalgia, la melancolía y, quizá con el tiempo, la memoria de la felicidad. Y algo de esa belleza perdida se restaurará durante el instante fugaz de un recuerdo. Una belleza pasajera, como un destello de luz, que traerá de nuevo todo aquello que hoy ha comenzado a irse. Y lo traerá para volver a llevárselo. Para decir: "fue, nunca más será". Y esa felicidad paradójica del futuro también nos romperá. Comienzo a evocarla y puedo intuir ya la nuca erizada al recordar ese pasado que no regresará, el rostro mojado por las lágrimas aún no derramadas. Y, sin embargo, nada de eso me hace escapar de la tristeza del presente. La tristeza y el dolor por algo que era bello y hermoso y que se ha roto para siempre.
Las mejores lecturas de 2025
Retomo el blog con las mejores lecturas del año que acaba. Es siempre muy difícil y, claro, depende mucho de lo que ha leído uno. No he llevado la cuenta, pero más de 100 títulos han caído seguro. Y ha habido de todo. Mucho abandono, muchos ni fu ni fa. Muchos "demasiado ruido para esto". Todo eso me lo salto. Y me quedo con los libros que realmente me han marcado y he tenido días en mi cabeza. Libros importantes para mí, que no tienen que serlo para los demás. 1. Olga Tokarczuk, Refugio , Museo del Prado. Es un relato largo. Pero me vale como libro. Como uno de los mejores de este año. Un cuento sobre un futuro terrible y una esperanza a través del arte. De los cuatro volúmenes que lleva esta iniciativa del Museo del Prado ( Escribir el Prado ), es, sin duda, el mejor. Mejor que Coetzee, que Aridjis, y mucho mejor que el de John Banville (el más flojito). Refugio me ha parecido una obra de arte. Una novelita en off que parece una hermana pequeña de Las tempestálidas , de Go...
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