10/1/16

Diario de Ithaca 13 (Preferiría no hacerlo)

[Emitido en Preferiría no hacerlo, programa literario de Aragón Radio. 4/1/16. Escuchar podcast]

Salgo con Raquel de aperitivo el día de Nochebuena. Murcia es una fiesta. Las calles están a rebosar de gente. Por algunas es imposible cruzar. Leo nos espera con y Diego y María Luisa acodado a una barra. Comemos hasta que no queda nada en el bar. 

Por la tarde Raquel regresa un momento a casa y me quedo con Leo y Diego en el exterior del Alter Ego. La cola para entrar al local da la vuelta a la esquina. No se nos pasa por la cabeza entrar. Estamos bien en el trozo de barra en el que nos hemos atrincherado. Al menos hasta que comienza el sonido atronador del sintetizador de los músicos ambulantes. Camela de Navidad. Buen momento para salir de allí.

Ceno en casa de mi cuñada, con mi suegra, las hermanas de Raquel y mi sobrino. Represento a la perfección el papel de yerno simpático y cuñado ocurrente que abre las botellas de champán. No dejo que se note en ningún momento que recuerdo a mi padre y a mi madre, que no puedo olvidar las nochebuenas cantando al belén, que sé que no volverán esas cenas en las que ya no cabía nadie más en casa. Todo aquello desapareció. Y yo hago ahora como si no lo recordara.

Al día siguiente, aún con la cena a medio digerir, visito en la huerta a mis hermanos. Ese recuerdo de los momentos de felicidad familiar –de esa totalidad perdida– regresa cuando estamos casi todos allí. Percibimos el vacío. Y nadie se atreve a hablar. También hay muchos espacios que se han transformado. Las casas se han llenado de niños. Sobrinos nietos que ya no han conocido a sus abuelos. Un futuro para el que nuestro pasado apenas es un pensamiento fugaz.

El fin de semana, lo paso en casa. Vemos Fargo y leo de un tirón El adversario. Había guardado esta novela de Carrère para un momento especial. Y ese momento ha llegado. Esta Navidad hace 20 de años que sucedió un crimen sobre el que he comenzado a escribir. Si nada ocurre, de ahí saldrá mi próxima novela. Ahora yo también he empezado a encontrarme con mi adversario. Y no tengo demasiado claro si voy a salir indemne de la batalla.




El lunes por la mañana, con 1er Escalón, comienzo el montaje de una exposición en la Conservera. Gramáticas de la temporalidad. 14 artistas que reflexionan sobre el tiempo a través de distintas disciplinas. Yo escribo los textos y teorizo. Mis compañeras se encargan de disponer las obras en la sala. Nos repartimos el trabajo.

Por la noche tenemos cena literaria. La generación morcilla se reúne en un hindú y algunos de sus miembros acabamos en un karaoke. Es tradición cada vez que Juan Soto viene a Murcia. Leo pide una canción que no me sé y la destrozamos a dúo. Acabamos en su casa y nos bebemos su whisky.

Me resfrío y paso dos días sin salir a la calle. Devoro Idea de la ceniza, de María Virginia Jaua, y me emociono con la historia de amor y duelo que vibra en sus páginas. Esbozo el texto general de la exposición, envío varias decenas de mails y siento que voy cerrando las tareas de fin de año.

El 31 me levanto algo mejor e, igual que Nochebuena, salgo de aperitivo con Raquel. De nuevo, Murcia está inundada de gente y los bares están llenos. Me quedo al final un poco con Leo y Jorge hasta que la gente comienza a irse a sus casas. Raquel dice que ya está hora de que vuelva y llego algo cansado a la casa de mi cuñada, donde cenamos con mi suegra, ella y mi sobrino. Whatsapp se cae por una hora y la gente no sabe qué hacer. Los mensajes dejan de llegar y por un instante el mundo descansa. Comemos las uvas con el vestido de Cristina Pedroche. Sólo me tomo diez, porque alguien se ha equivocado al contar. Mal augurio, pienso. Y salgo corriendo a la cocina en busca de las demás.

Después, una copa rápida y a casa. Abro Paris-Austerlitz y leo unos párrafos. Pocas cosas mejores que Chirbes para empezar el año. Cierro los ojos a las tres de la mañana. 2016 comienza. Y yo quisiera vivir en un continuo infinito. Así, siempre.   


1 comentario:

Tarquin Winot dijo...

Carrère casi no sobrevive a "El adversario"... Be water, my friend, be water y que salga pronto el libro que en un decir Jesús me pongo con la última y seguro que me entra mono. Abtazos para los dos del clan completo.