8/1/15

Principios de año

–Y el principio de año, ¿qué? ¿cómo lo llevas?
–Pues sin parar un momento.
–De comer y beber, ¿no?
–De eso también. He cogido 5 kilos. Un disparate.
–Modérate, hombre.
–Lo intento, de verdad, pero es que la comida me pierde...
–El turrón.
–Calla, calla, que se me ha puesto cara de almendrado.
–Y lo demás, ¿qué?, me sonaba que estabas liado.
–Ya te digo. Un no parar. Llevo todas las navidades dandole vueltas a una conferencia que tengo la semana que viene. Estoy perdiendo punch. Cada vez me cuesta más.
–Estás mayor.
–No, tío, es la presión. El congreso es la leche y me ha entrado complejo de responsabilidad. Quiero hacerlo bien.
–Entiendo.
–¿Y dónde dices que es?
–Ciudad de México.
–Ostras, cómo mola.
–Tengo unas ganas...
–¿No has ido nunca?
–Qué va. Es la primera vez.
–Qué envidia, colega.
–Ya. Espero que me dé tiempo a ver algo. Aunque el congreso en sí ya es bastante. ¿Sabes? Va a hablar Jean-Luc Nancy, y Moxey, y Mitchell, y Mieke Bal, y muchos más.
–Oye, pues yo me voy contigo.
–En la maleta.
–No, coño, en el inconsciente.
–Ahí también. Eso sí, yo no me hago responsable de ti. Si en la aduana te detectan te vuelves tú solito.
–¿Así? ¿descorporalizado?
–O en cuerpo en gloria, como mejor te venga. Pero yo no me vuelvo. Me quedo allí aunque tenga que regirme sólo por el ello.
–Entonces sí que la ibas a liar parda.
–Ya, pero quien no arriesga...
–Tú verás. Yo me voy contigo y en la inmigración pones cara de despistado. Miras al suelo y ya está. He pasado otras veces.
–Pero es que en México el inconsciente lo miran mucho.
–Me esconderé en occipital. Por un rato no va a ocurrir nada.
–¿Que no? Mira lo que pasó la última vez que te moviste del sitio.
–Ya, pero aquellos eran otros tiempos. Ahora hemos cambiado. Somos mayores. Y más sabios.
–Sí, pero es el mismo magma oscuro el que nos baña. Me das miedo.
–Lo sé, por eso me temo también a mí mismo.
–Qué terror, ¿no?
–Puta locura.
–Ya ves.
–Ya veo.

---