Presente Continuo (21 - 27 marzo)
[Diario personal publicado cada domingo en La Opinión de Murcia]
VIERNES 21 / Cuadrado negro
Te levantas con
tierra en los ojos. La noche anterior, después de Loopoesía, hiciste el mal.
Apenas has dormido y tienes tres horas seguidas de clase que intentas
sobrellevar como puedes. En ese estado hablas de la abstracción. Te adentras en
Kandinsky, Mondrian y especialmente en Malevich. Uno de los momentos que más
deseas de esta asignatura es llegar al célebre “Cuadrado negro”. Hoy lo tienes
que explicar casi sin tiempo. Te gustaría detenerte como la obra se merece y
ahondar en lo que significó realmente. Hace casi cien años, en 1915, un icono
desnudo condensaba el fin de una concepción del arte y la vida y el comienzo de
una nueva era. En tu tesis dedicaste varios meses vida a estudiar cómo el
cuadrado condensaba un mar de significados. Algo de eso escribiste aquí. Y ahora –pasa siempre, no es
ninguna novedad– tienes que aguantar el clásico “esto también lo puedo hacer
yo”. Una afirmación a la que siempre respondes con resignación: “sí, hijo, sí,
ahora que lo has visto, cien años después”.
Acabas la clase
exhausto y con dolor de cabeza, como si hubieras estado en una especie de
combate de boxeo.
A mediodía, R. y tú
tenéis comida con N. y P. Os conocisteis por Twitter hace algo más de un año y
desde entonces quedáis para comer de vez en cuando –menos de vez en cuando que
os gustaría, la verdad–. Aunque estás reventado, en cuanto te sientas en la
terraza del Pura Cepa y te tomas la primera cerveza te entra el hambre y se te
van todos los dolores. La comida es agradable y habláis, como siempre, de
películas, libros y especialmente de series. El vino es excepcional. Y algo que
te maravilla es el modo en el que el propietario os aconseja sobre qué comer y
qué beber. Es una cosa que siempre te ha fascinado: la profesionalidad en todos
los sentidos, el que uno sepa y disfrute con su trabajo. Eso te hace tener
esperanza en el mundo, confiar en que hay gente que sabe de lo suyo, que conoce
su territorio y que es capaz de conducir a los demás a través de él.
Después de la comida,
tomáis el último gin-tonic en el Cuenta-Vinos. Te sabe a gloria. Estás tan a gusto
que escribes al periódico para pedir una moratoria para el “Presente continuo”.
Mañana lo envío si es posible, dices. No, mejor hoy, te contestan. Así que
apuras y te vas a casa a escribir rápidamente el texto. Lo esbozas y sales para
el fisioterapeuta. Tienes la última sesión. Mientras la fisio hunde sus garras
en la carne de tu espalda habláis de Juego de Tronos y de otras series. Eso te
distrae algo del dolor.
Llegas a casa con el
tiempo justo para terminar de escribir el texto y enviarlo al periódico. En
estado hipnótico post-fisio no sabes siquiera lo que sale. Envías lo que
tienes. Esperas no haber cometido muchas erratas. Cuando son las once de la
noche tu cuerpo ya no puede más y caes rendido a la cama.
SÁBADO
22 / Violencia
Esta vez te levantas tarde. Es el primer
sábado en tiempo que no tienes nada que enviar con urgencia. Y te demoras en el
desayuno, en la lectura de la prensa y en el repaso a los canales de la tele
–te quedas, como te ha pasado en más de una ocasión, hipnotizado en el proceso
de zapping–. Cuando te vienes a dar cuenta ya es casi la hora de comer y lo
único que has hecho ha sido perder tiempo. Lo piensas un momento y te parece
necesario hacerlo de vez en cuando: echar una mañana a perder, no hacer nada,
al menos nada productivo.
Por la tarde vas a Nueva Condomina a ver
el Murcia. Llegas con el partido comenzado. Pierde tu equipo, aunque lo da todo
y su comportamiento es irreprochable. Junto a ti hay un energúmeno que no para
de increpar al juez de línea. Para no escucharlo, pones al máximo el volumen de
tus auriculares. Pero la pila de la radio se agota y tienes que aguantar hasta
el fin del partido a él y a otros que no cesan de insultar. Es lo que no te
gusta del fútbol: la irracionalidad, la falta de sentido común, la violencia
que a veces hace aflorar en los espectadores. Por supuesto, también está la
afectividad, el sentido de comunidad, lo sublime de algunos momentos. Allí se
dan cita emociones cercanas a la barbarie, excitación sin destilar. Y es que en
el fondo también somos eso: bestias que han aprendido a hablar. Temes encontrarte
con esa que late dentro de ti y que por lo general sueles mantener a raya.
Cuando llegas a casa, las noticias de las
revueltas en las que ha acabado el 22M. Las marchas por la dignidad han terminado
indignamente por la culpa de unos pocos. Unos miserables que logran arruinar
–afortunadamente para el gobierno, porque es la excusa perfecta para
deslegitimar las reivindicaciones– el impacto de una protesta pacífica y
absolutamente necesaria. Y es que la noticia deja de ser la gran movilización y
se convierte en la gran confrontación. Hay muchas cosas que no comprendes,
pero, desde luego, la violencia –en cualquiera de sus manifestaciones– es
aquello a lo que nunca llegarás a dar sentido alguno. Es algo que está más allá
de tu capacidad de comprender el mundo. Y sabes que en ocasiones es necesaria,
que las batallas no se ganan con pétalos de rosa, que hay cosas que no se
consiguen si no es por la fuerza, que uno tiene que defenderse como puede. Lo
sabes. Pero te incomoda y te produce mucha inquietud. Te pone nervioso. Te hace
dudar de todo, perder pie, poner en cuestión cualquier certidumbre
Por la noche, te encierras en tu
habitación a escribir. Avanzas poco a poco, pero avanzas. Lo sientes, lo
percibes. La historia va cobrando vida. No importa ya el tiempo que tardes en
darle forma. Sabes que ahí, debajo de las letras, camuflada entre las palabras,
está la historia que tienes en la cabeza. Quizá no ha llegado al papel del
todo, pero sabes que algo está sucediendo. Y eso te hace feliz.
DOMINGO
23 / Memoria y olvido
Muere Suárez. A medio telediario. Es
curioso como todos tenían las necrológicas preparadas. Ahora todo el mundo sabe
mucho de Suárez, y de la Transición. Todos saben de todo. Tú no tienes una
percepción especial. Reconoces su papel en la Transición. Por lo que has leído,
sabes de su centralidad. Pero hay muchas cosas que no se hicieron bien en
aquellos momentos que ahora se venden como algo modélico. El pacto de olvido
hizo que no tuviera lugar la labor de duelo necesaria para simbolizar lo
ocurrido durante el franquismo. Es ahora, en estos momentos, cuando parece
necesario revisar, volver a mirar, volver a recordar. Y no deja de ser irónico
que una enfermedad como el Alzheimer, que afecta a la memoria, sea la que haya
acabado minando a Suárez.
Siempre te han parecido peligrosas las
entronizaciones, la visión del otro como héroe. Porque cuando hay héroes
siempre se presupone que hay malvados. Cuando hay héroes, las historias se
convierten en historias de buenos y malos. Las cosas son siempre más complejas.
La historia hay que contarla de otra manera.
Las redes sociales se llenan de opiniones
y noticias sobre Suárez. Ya casi nada habla de lo ayer, de las marchas por la
Dignidad. La actualidad manda. Y esa misma actualidad hace que a las ocho y
media la gente deje de tuitear sobre Suárez y comience a hacerlo sobre el
“clásico”. El fútbol toma las redes y todas las conversaciones. Es curioso ver cómo
los temas cambian y fluctúan como si fuera una gran conversación entre millones
de personas. Durante dos horas, todo se paraliza para sólo hablar de fútbol.
Pierde el Madrid. Que sea justo o injusto no te preocupa. El concepto
“injusticia” aplicado al fútbol es algo que siempre te ha hecho mucha gracia.

LUNES
24 / Otras memorias
Te levantas muy temprano y sales a correr
antes de desayunar. Hoy tienes la mañana llena de reuniones. Eso sí que te hace
sentir que desperdicias el tiempo. Eso, y las cuestiones burocráticas que te
van a tener entretenido casi toda la semana. Tienes que hacer la memoria del
proyecto de investigación del Ministerio. Recordar todo lo que ha hecho el
equipo de investigación y justificarlo. Ahí se te van a ir tres días o más.
Entre eso y las clases está claro que esta semana no escribirás una sola línea
de la novela. La historia y los personajes que te habían poseído comienzan a
desvanecerse.
MARTES
25 / Clases sin fin
Clase de Historia del arte por la mañana.
Arte de acción. Acabas ya con la obra de Abramovic y te adentras en la de otros
artistas que ponen su cuerpo al límite y que trabajan sobre la enfermedad.
Hablas sobre Bob Flanagan y Ron Athey, y cuando lo haces –como siempre– no
puedes evitar tener un momento “Intento de escapada”. Es curioso cómo la
ficción ha logrado adueñarse de tu realidad.
Por la tarde, dos horas y media de
crítica de arte en Bellas Artes. Rosalind Krauss y el concepto de “índice”. Para
explicarlo te remontas hasta los fundamentos de la imagen cristiana. Se te va
la clase haciendo mapas y líneas de ida y venida. La pizarra queda casi como si
fueran los restos de una batalla. Haces una foto y la subes a las redes
sociales. Un selfie docente.
Cuando llegas a casa, el cuello comienza
a dolerte de nuevo. No con intensidad. Es un eco, como si te estuviera
diciendo: cuidado, aquí estoy, baja el ritmo o volveré para angustiarte. Te duermes
a medio capítulo de True Detective.
MIÉRCOLES 26 / El amor y la escritura
Clase en Filosofía sobre el dadaísmo. Mientras
en las trincheras, durante la Primera Guerra Mundial, la gente se mataba
defiendo grandes ideales, los dadaístas llegaban a la conclusión de que no hay
ninguna idea por la que merezca la pena matar o morir. “Si hay que ir, se va;
pero ir pa’ná es tontería.” Puro nihilismo.
Por la noche, antes de acostarte
comienzas a leer el último libro de Marina Sanmartín, El amor que nos vuelve malvados. Te bebes casi la mitad de libro en
apenas una hora de lectura intensa. La locura, la depresión, el trauma, la
memoria, y sobre todo el desamor, o ese amor extraño que nos convierte en seres
que no creíamos que éramos transitan por las páginas de esta intensa novela
llena de reflexiones lúcidas y contundentes. Reflexiones sobre cómo todo lo que
uno creía inamovible se va al traste en el momento menos pensado. Tomas notas y
apuntes, porque tu novela tiene mucho que ver con esto. Y el libro de Marina te
sirve de ejemplo para ver cómo solucionar argumentos o cómo expresar emociones.
Ya no puedes leer un libro sin activar la mirada de escritor. El lector
inocente hace tiempo que desapareció.
JUEVES 27 / Ilusiones
Clase sobre arte y género en Historia del
Arte. Estás espeso porque no has dormido bien. Después, con el tiempo justo
para llegar al Campus de Espinardo, crítica de arte en Bellas Artes. Ahí estás
mejor y más suelto.
Por la tarde inauguráis con 1er Escalón En estado físico, una selección de vídeo de artistas canarios que reflexiona sobre el cuerpo. Es la primera de las acciones que vais a llevar a cabo en AB9. El espacio ha quedado genial. Está un lugar privilegiado de Murcia. Y tiene unas posibilidades tremendas. Piensas en el futuro y te emocionas. A veces las cosas salen adelante. Con ganas, esfuerzo e ilusión todavía es posible. La clave es no quedarse quieto. Y la gente con la que trabajas sólo conoce el movimiento. No puedes estar mejor acompañado. La noche se alarga celebrando la amistad.
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Por la tarde inauguráis con 1er Escalón En estado físico, una selección de vídeo de artistas canarios que reflexiona sobre el cuerpo. Es la primera de las acciones que vais a llevar a cabo en AB9. El espacio ha quedado genial. Está un lugar privilegiado de Murcia. Y tiene unas posibilidades tremendas. Piensas en el futuro y te emocionas. A veces las cosas salen adelante. Con ganas, esfuerzo e ilusión todavía es posible. La clave es no quedarse quieto. Y la gente con la que trabajas sólo conoce el movimiento. No puedes estar mejor acompañado. La noche se alarga celebrando la amistad.
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