17/12/13

Mis cinco libros de 2013

Como todo hijo de vecino, yo también hago mi lista de lo mejor de 2013. Mi Top five. Una lista que es absolutamente subjetiva y que, como no puede ser de otro modo, está basada sólo en las cosas que he leído –es decir, en una mínima parte de todo lo que se ha publicado–. Por supuesto, he leído otros muchos que también me han gustado bastante –de hecho, tengo la suerte de que me gusta gran parte de lo que leo, así que disfruto mucho con la literatura–, pero estos son los cinco que me han marcado este año, los que han quedado en mi retina y los que volvería a leer para recordar lo que en 2013 supuso para mí la buena literatura.

Aquí van, aunque no sé si en orden o en desorden, eso lo tengo menos claro.



1. Jérôme Ferrari, Donde dejé mi alma, Demipage. El descubrimiento de este pequeño libro se lo debo a los chicos de Tipos Infames, que me lo recomendaron una de las veces que fui a su librería en Madrid. Confieso que lo compré casi por compromiso, por quedar bien, y que el argumento no me apasionaba especialmente. Pero fue abrirlo y quedar enganchado. Ha sido una de las lecturas que más me han marcado este año. Una reflexión sobre la ética, la guerra, la violencia, la memoria y la historia absolutamente conmovedora. Después de leerla, me enamoré de la escritura de Ferrari y esperé con ansiedad a que Mondadori publicara El sermón sobre la caída de Roma, la novela con la que el autor ganó el Goncourt. Pero no sé si fue porque esperaba demasiado, o porque la novela no era la gran obra que había imaginado, el libro supuso para mí una decepción mayor. Una obra correcta, con una prosa muy poderosa, pero sin la fuerza y el dramatismo de Donde dejé mi alma. Aun así, aquí tiene Ferrari un seguidor que ya espera lo próximo. Alguien capaz de escribir un libro como ese, está llamado a hacer grandes cosas.




2. Rafel Chirbes, En la orilla, Anagrama. También confieso que no había leído nada de Rafael Chirbes. Sabía que era uno de los grandes, pero había postergado su lectura varias veces. Sin embargo, lo que descubrí en esta novela me pareció magistral. Una inteligencia, un modo de narrar y una visión del mundo que sólo tienen los escritores excepcionales. En la orilla es España, es la modernidad periférica, es el centro de todos los problemas, es el mundo en el que vivimos, es un monumento narrativo y una novela epocal que está a la altura de los más grandes. Después, seguí con Chirbes varios libros más (Mimoun, Cremator, El novelista perplejo) y confirmé que su literatura es de lo mejor que ha pasado en España, y en español, en las últimas décadas. Un maestro con mayúsculas que es ya historia de la literatura.




3. Sergio del Molino, La hora violeta, Mondadori. Cada vez que pienso en este libro me emociono. Recuerdo llegar a la última página y estallar a llorar incontroladamente. Es un libro bello y triste. Un libro terrible sobre lo más terrible que le puede ocurrir a una persona –perder a un hijo–. Pero al mismo tiempo –y ahí creo que está su grandísimo acierto– es un libro que entra en el campo de la literatura por la puerta grande. Más allá de su contenido, La hora violeta es pura literatura. Una obra de arte creada a partir del dolor. Aquí escribí con más detalle lo que pienso de la novela. Su lectura no se olvida jamás. Nos acompaña siempre. Y eso es lo que sucede con los grandes libros, que se nos meten dentro y acaban convirtiéndose en parte inseparable de nosotros.




4. Isaac Rosa, La habitación oscura, Seix Barral. De Isaac Rosa lo había leído todo, y cada novela me había gustado aún más que la anterior. Es uno de nuestros mejores narradores. Quizá el que mejor ha sabido desplegar una narrativa que cuestiona los formatos establecidos y que al mismo tiempo está apegada a la realidad social y al compromiso con el presente –aunque ese compromiso a veces se produzca a través de la reflexión sobre la historia y el pasado–. La habitación oscura es un paso más en ese edificio narrativo que ha ido construyendo poco a poco; y, desde mi punto de vista, una de sus obras más logradas. Una visión sobre el desmoronamiento de los sueños de una generación y sobre los peligros y contradicciones de este mundo en el que nos ha tocado vivir. Una obra incómoda y bellamente escrita que nos confronta con ese otro invisible que somos y que a veces no sabemos –o, mejor, no queremos– ver.




5. Ricardo Piglia, El camino de Ida, Anagrama. Por último, me quedo con El camino de Ida, quizá la novela más inteligente de todas las que he leído este año. Piglia escribe un ensayo disfrazado de novela en el que uno aprende literatura a través de la experiencia. Hay páginas en este libro que son pura teoría de la literatura. Como quien no quiere la cosa, con una escritura aparentemente sencilla pero muy precisa, Piglia monta una historia que por momentos nos recuerda al mejor Auster y que reverbera mucho después de que uno cierre el libro. Una historia de amor, una novela intelectual, una investigación policial y una reflexión sobre la historia cultural. A veces uno no sabe por qué le gustan tanto algunos libros. Pero el caso es que cuando acabé de leer esta novela, me dije: "así quiero escribir yo. Este es libro que me gustaría escribir". Me ocurrió lo mismo este año con La velocidad de la luz, de Javier Cercas, que no había leído aún: "esto es lo que yo quisiera escribir". Por eso me gusta Piglia, por eso me gusta Auster, por eso me gusta Cercas. Porque es el tipo de literatura que yo anhelo algún día poder hacer.

5 comentarios:

Leandro Llamas dijo...

Con Chirbes no tuve suerte; La buena letra me gustó, pero lejos del entusiasmo que transmitía algo que escribiste tú en algún momento sobre este escritor, y que fue precisamente lo que me llevó a leerlo. Ahora tengo Crematorio en tareas pendientes. A ver.

De Isaac Rosa leí El vano ayer. Estupendo, incluso para ser un tanto panfletario. Panfletos de calidad siempre los hubo, y éste es uno, sin duda. Volveré a este hombre, seguro.

Y con los demás que recomiendas también tendría que ponerme algún día. Para vosotros será muy divertido, pero es una jodienda que leáis tan rápido. A ver si pensáis un poco en los demás, joder

Tarquin Winot dijo...

Pues salvo a Chirbes, que si que lo conocía, la verdad es que confieso mi total ignorancia de los demás autores. Me quedo con "La hora violeta", me has creado la necesidad de leerla.

PD: Me falta una que se llama "Intento de escapada", ¿te suena? ¿Qué te parece? jejejejeje

Miguel Ángel Hernández dijo...

Leandro, entrar en Chirbes no es fácil, a mí también me costó bastante, pero si uno entra en su mundo y su tono, es tremendo.

Tarquin, no diré nada de "Intento de escapada", salvo que está a años luz de esos cinco libros de 2013. Ya quisiera yo, ya quisiera.

Tarquin Winot dijo...

Se lo he pedido a los Reyes, así que como leeré algunos de los que aquí mencionas, podré hacer la comparativa y comprobar esas distancias siderales de las que hablas.

Maria dijo...

Me parece más original y contundente el sentimiento primordial y actual que transmite la poesía en Negociando el dolor o La palabra en llamas.
Lapoesía en eso supera con creces al resto de géneros, sin duda.abogado españa veterinario por internet medico online abogado online consulta online veterinario online psicologo por internet ginecologo online dermatologo online pediatra online doctor por internet medico por internet abogado por internet abogado online psicologo online doctor online Gracias