13/10/13

Presente Continuo 6


VIERNES 4
Autobiografía y ficción.
En la Biblioteca Eugenio Trías, el antiguo zoológico del Retiro, te hacen una entrevista para un programa de libros. Estás nervioso. Mueves las manos constantemente. No sabes cómo quedará eso en cámara, pero seguramente no bien del todo. Siempre te ocurre igual cuando estás frente a un público o frente a una cámara –siempre que te sientes mirado–: te mueves sin cesar. Te aprieta la ropa, la camisa, los pantalones, los zapatos…, te aprieta incluso la piel. Es como si los ojos de los demás te oprimieran y tuvieras que moverte sin cesar para poder sobrellevarlo.

Quisieras evitarlo, pero no puedes. Nunca. Tampoco después, por la tarde, cuando dialogas con Javier Gutiérrez en la Fnac de Castellana sobre Un buen chico y la relación entre autobiografía y ficción. Habláis acerca de las cosas que acaban en los libros y que parten de la realidad. Habláis de sexo, alcohol, drogas, música, amor y amistad. Y dices que hay novelas donde lo biográfico está tan presente que cuando conoces al autor ya no puedes quitarte su voz de la cabeza. Eso pasa con los libros de Javier, pero pasa también con los tuyos. No sabes escribir si no es desde la experiencia. Aunque luego la modifiques y la enriquezcas. Pero siempre hay algo de la realidad. Al menos eso pasa en lo que escribes. Y por eso a veces es arriesgado. Porque te expones. Casi tanto como en este diario. Casi tanto como al decir que, después, por la noche, también hubo alguna cosa de la que antes habíais hablado. Sexo, alcohol, drogas, música, amor y amistad. Siempre hay algo de eso. De un modo u otro.

Seguir leyendo en Presente Continuo