5/5/13

Una vestidura incómoda

De nuevo, no encuentras el tiempo para sentarte a escribir. Apenas unos segundos. Quieres escribir algo. Lo que sea. No importa el contenido. Sólo escribir. Poner palabras una detrás de otra. Casi como los minimalistas. Como Donald Judd. Una cosa detrás de la otra. Sin pretender nada. Sin pretender que esto se entienda. Abstracción. Casi. Un trazo. Un gesto. Lo que eso sería en la pantalla. Cómo hacer un trazo en la pantalla. Cómo hacer un gesto sobre el teclado. Igual que un pintor. Dar unos golpecitos, automáticos. Y que salga esto que está saliendo. Este post que sólo sirve para desentumecer los dedos. Y ya está. Y poco más. Y quizá para sentir que este espacio, este no(ha)lugar, sigue siendo un sitio para poder hacer lo que quieras. Y para acabar escribiendo esto. Así. Sin más. Al final del día de la madre. Del día en el que, otro año, no has podido felicitar a tu madre. El día en el que sientes que la herida se reblandece, que algo te muerde por dentro. Que hay un vacío, un abismo que se abre momentáneamente. No para que caigas, sino para que sepas que ya estás en su interior. Un abismo que te dice que lo perdido ya no puede volver. Que se ha ido para siempre. Pero un abismo que, sin embargo, no te engulle del todo. Porque aún quedan pequeños restos, trocitos de lo que se ha ido incrustados en tu piel. Y esos restos te protegen, como una armadura. Una armadura que, paradójicamente, se te clava y te hace de nuevo sangrar. Una protección que causa dolor. Es extraño, piensas. Todo esto es extraño. Y escribes este post de un tirón sin comprender exactamente lo que está pasando. Sin pretender tampoco que nadie lo entienda. Hay cosas para las que el lenguaje sigue siendo una vestidura incómoda.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Es impresionante como una señal puede llegar de manera insospechada. Encontré este escrito de manera accidental, tras recuperar un archivo antiguo sobre una info. Y de la nada se abrió esta página con este escrito, hoy. Estoy asombrada, pues esas palabras describen e identifican. Un mensaje como espejo para comprender.

Entiendo que parece absurdo y loco mi comentario, pero sé por qué lo digo. Sólo puedo decirle: gracias!

Leandro Llamas dijo...

No encontrar el momento de sentarte a escribir, por haber escrito cosas que merecían la pena. Hermosa paradoja