24/2/13

Vampiros

Durante años, he tenido un sueño recurrente: hordas de vampiros me perseguían y siempre acababa escapando de alguna manera o me despertaba justo en el momento en el que me iban a morder. Pero ahora mismo, después de quedarme traspuesto, los vampiros me han dado caza y han logrado morderme. Aunque era un sueño, he sentido la mordedura, el desvanecimiento y la pérdida de consciencia. Y también la resurrección. He vuelto a la vida como vampiro. Y la cosa no estaba tan mal. Lo peor, decían, era que todo era muy gris porque había que huir del sol. Y también lo de la sangre, pero eso parece que se podía arreglar –me daban una pizza calzone donde apenas se notaba nada–. Por fin me he sentido uno de ellos, en paz y sin miedo. Lo único extraño ha sido cuando he preguntado, con toda inocencia, "oye, ¿y de qué vivimos los vampiros? trabajaremos en algo ¿no?". En ese momento, todos se han mirado entre sí con complicidad perversa. Y me he despertado con mucho miedo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

...la pizza calzone y los vampiros muy buen análisis lacaniano, sí genial, un diez, aunque lo del vampiro ése que comenté de la otra noche en el hotel, es más bien una histeria mía, me desperté con unas pequeñas marcas en el cuello y al verlas flipé en colores(cualquiera hubiera flipado, no?) pero al rato desaparecieron, nada un poco de estrés y que veo muchas pelis...

(M. la mujer pantera)

mahn dijo...

Yo tengo claro que los vampiros existen. Cuando me desperté anoche del sueño, me dolía mucho el cuello. No tenía marcas, pero era evidente que alguien había mordido allí. Hoy he tenido que salir ya a la calle con gafas de sol. De momento, la sangre no me apetece, a no ser que sea frita y en morcilla, pero sin ajo. Todo es muy raro. Al menos, sigo viéndome en el espejo. O al menos veo a un señor que se parece a mí, aunque de vez en cuando me mira fijamente y me da un poco de miedo. En fin, habrá que acostumbrarse. Lo de las ganas de morder creo que ya venía de antes.