8/12/11

Kindle sorpresa

No sé cómo lo hago, pero cada vez que me vengo de estancia a los EE.UU., acabo llevándome de vuelta un cachivache electrónico. La otra vez fue el iPad. Ahora, el nuevo Kindle de Amazon, la versión touch que no se puede comprar en España. A priori, parecería que con el iPad, cualquier lector de libros electrónicos no tendría demasiado sentido. Sin embargo, después de tener el Kindle durante una semana, me he convencido de lo contrario: la comodidad de lectura que ofrece la pantalla, la ligereza, la integración con los contenidos de Amazon –para los que somos asiduos de la tienda–... merece la pena.

Más de uno ya me ha preguntado que ahora qué es lo que uso, el iPad o el Kindle. Y la respuesta que doy es: cada cosa tiene su cosa. Y cada cosa sirve para lo suyo. El iPad lo sigo utilizando –aparte, por supuesto, de sus utilidades como entretenimiento (juegos, música, películas...)– para trabajar especialmente en la lectura de Pdfs. Dos programas me han hecho la vida profesional más fácil: iAnnotate Pdf (para trabajar con archivos pdf, anotarlos, subrayarlos y quedarte con las citas) y Papers, que es una especie de librería que se integra con el programa para Mac. Estas dos aplicaciones son, con diferencia, lo que más uso, y lo que hacen el iPad una herramienta de trabajo muy potente y con muchas posibilidades para la vida académica.

Al Kindle uno no le puede pedir eso. Con muy pocas excepciones (por curiosidad alguna revista y algún ensayo he descargado), el Kindle lo voy a usar sobre todo para leer novelas. Es, en este sentido, un dispositivo unidireccional. Aunque permite tomar notas, tampoco uno se puede emocionar con eso. Lo que sí es más útil es el diccionario integrado que puede ser reemplazado por uno bilingüe. Para leer en otro idioma esta es la aplicación que siempre he soñado. No entiendes una palabra, pulsas sobre ella y tienes la traducción. Eso es lo que sigo esperando que incorpore algún día iBooks, la aplicación de lectura de iPad. No creo que sea tan difícil.

Por supuesto, lo ideal de la muerte sería tenerlo todo integrado en el dispositivo perfecto. Y es que, al final, uno acaba acumulando trastos por todos los lados. Y la mochila portátil acaba pesando tres quintales entre ordenador, iPad, Kindle, iPhone, cables, y algún moleskine con su lápiz por si hay un apagón y es necesario escribir algo en algún lugar. Y por supuesto, un libro físico por lo que pudiera pasar. Supongo que en algún momento, y no creo que tan, tan lejano, veremos estas cosas implantadas en la piel o integradas de alguna manera en los cuerpos. No sé si me gustará ese futuro. Supongo que al menos podremos disimular los kilos de más diciendo que son Gigabites de memoria o que nos hemos pasado un Tera con la dieta. Miedo me da.


3 comentarios:

Sacra dijo...

Y el i-precio está bien ??

mahn dijo...

El i-precio no está mal del todo. 99$, que al cambio son unos 80 y algún euros. Hay cosas más caras y menos útiles.

Sacra dijo...

Gracias, al final lo han puesto a 99 eurillos... lo estoy pensando, solo me frena el hecho de que me parece que Amazon es un poco cerrado con el asunto formatos y demás y no me gustan esas actitudes comerciales... pero bueno, siempre podré comprar otro en un futuro... o no.
Hoy por hoy si quieres seguir leyendo con cierta libertad, tal y como están las cosas, hay que optar por estos chismes.

No sé quién escribía hace poco "qué generación de jóvenes esta, que no tiene trabajo pero tienen Macs..."... no me doy por aludida, ni en lo de Macs ni en lo de joven, claro....