25/9/11

El libro o la vida

En Una vida absolutamente maravillosa, Enrique Vila-Matas reúne algunos de sus mejores ensayos de los últimos veinte años, casi todos en torno al universo de los libros. Frente a la idea extendida de que la literatura nos aparta de la vida y que quien lee o escribe se pierde la verdadera experiencia vital de habitar el mundo, Vila-Matas siempre ha apostado por el libro como otra manera de experimentar las cosas. Una manera diferente, es cierto, pero no por eso menos intensa. Porque leer, como escribir, también es vivir.

Los mundos que creamos mientras escribimos, o los que imaginamos mientras leemos, existen realmente y tienen efectos en el mundo físico y tangible. Condicionan nuestras vidas, penetran en nuestras acciones y construyen nuestros pensamientos. Este libro de Vila-Matas, como toda su obra, nos enseña a amar la literatura, y a confiar en la utopía de un mundo regido por las letras. Como señala al final de “Escribir es dejar de ser escritor”, si pasásemos la vida leyendo o escribiendo nos mataríamos menos: “nada menos agresivo que un hombre que baja la vista para leer un libro que tiene en sus manos”.

Lo que está claro es que uno acaba la lectura de estas pequeñas joyas vila-matasianas con unas ganas tremendas de leer y hasta de escribir. Y eso incluso a sabiendas de lo difícil que, más allá de la apariencias, es la escritura. Al menos, la buena escritura. Porque por mucho que uno imagina historias, cuando se pone a escribirlas la cosa cambia. Escribir bien es difícil, tanto como jugar bien al fútbol. Desde la grada, las jugadas se ven a la primera, pero correr la banda durante todo el partido ya es algo distinto. Y uno acaba siempre con la lengua fuera.

[Publicado en La Razón, 22/09/2011]

2 comentarios:

Francisco Machuca dijo...

Descubro su blog y me doy un paseo por él.Realmente bueno.

Un cordial saludo.

Mery dijo...

Hace tiempo que no pasaba por aquí y me alegra leer de un tirón unas cuantas entradas y noticias tuyas, como ésta.
"Una vida absolutamente maravillosa" me parece el mejor título que se puede imaginar para un libro y tomo nota para hacerme con él.
Encantada, por otro lado, de que la experiencia en Ithaca esté resultando así de fértil.
Un abrazo