9/6/11

Universidad

Estos días he tenido abandonado el blog una vez más. He estado sepultado por la burrocracia de la Universidad preparando la oposición para contratado doctor, bregando entre certificados, credenciales y procedimientos administrativos varios. Al final, al menos, el esfuerzo ha merecido la pena y la cosa ha salido bien. A dos día de cumplir 34 tacos, y después de más de doce años de investigación, llega uno por fin a ser fijo en la Universidad.

La carrera académica es una carrera de fondo. Una carrera que por supuesto aún no ha terminado. Se empieza de becario; luego, ayudante; al tiempo, ayudante doctor; posteriormente, contratado doctor interino; después, contratado doctor fijo; más tarde, titular (mi próximo paso para el año que viene); y al final, con suerte (ahora con paciencia), catedrático. No me quejo, ni mucho menos. Pero este tránsito lleva aparejado un sindiós de papeles y procedimientos que no hay quien aguante. Cada plaza, cada solicitud, tiene su propio formato de currículum y su propio orden de certificados y publicaciones, de modo que, cada vez que uno opta a algo, tiene que volver a introducir todos los méritos del cv desde el principio. No valen las versiones anteriores. Y así se pasa uno varias semanas en cada ocasión. Como Sísifo llegando con la piedra a la Montaña, cuando parece que se va a culminar algo, hay que empezarlo todo de nuevo.

Mención aparte merece aquí la ANECA, que es la bestia negra de los profesores universitarios, la agencia kafkiana para la burrocratización de la academia. La ANECA hace que surja en nosotros una suerte "pulsión de certificado" que nos transforma en pedigüeños de papeles y credenciales allá por donde vamos. Certificados que acrediten todo lo que hemos hecho, desde conferencias, charlas, mesas redondas, participación en jurados, comisariados... cualquier cosa es susceptible de ser certificada. Yo el otro día imaginé incluso que, siguiendo la lógica del "cuanto más mejor", quizá sería pertinente pedir a Facebook o Twitter certificado de todo lo escrito allí. Por supuesto, el blog aún con más razón. Tendría que escribir a Blogger para que me redactasen un papel con el típico "Hago constar que el Dr. Miguel Ángel Hernández Navarro, con DNI ..., ha escrito con asiduidad y aprovechamiento en la plataforma Blogger con la siguiente dirección electrónica: http://nohalugar.blogspot.com". Supongo que debería pedir un papel por cada entrada. Y también un certificado de los comentarios y del número de visitas. Eso quizá sería lo correspondiente al índice de impacto de publicaciones, otra paranoia que no hay que perder de vista.

En fin, no aburro más al personal, que estoy de enhorabuena. Pero esto de la universidad (y ahora con Bolonia aún más) hay que vivirlo para creerlo.

7 comentarios:

Leandro dijo...

Ese es el arte de convertir el papeleo, no en una parte del trabajo, sino en otro trabajo más. No es nuevo. Cualquiera que pretenda realizar una actividad por cuenta propia, por modesta que sea, lo descubre muy pronto. El fenómeno comenzó con los impuestos, y se fue ampliando a nuevos campos: nóminas y seguros sociales, seguridad e higiene en el trabajo, certificación de calidad, protección de datos, punto verde, homologación y revisión de la instalación eléctrica. Es un sistema perverso que nunca se cierra. Siempre hay un nuevo campo sobre el que actuar, algún nuevo aspecto que certificar, otro papel que tramitar. Cuando te das cuenta, tienes un kiosko de prensa y un ejército de asesores especializados: fiscal, laboral, LOPD, riesgos laborales, instalador autorizado.

No es tu caso, porque se te adivina un porvenir brillante. Pero alguno de tus compañeros de fatigas al que se le tuerzan las cosas puede contemplar la posibilidad de abrir una asesoría/consultoría especializada en tramitar documentación académica

malahierba dijo...

Oiga, muchas felicidades. Que hay algún cambio en la universidad del tipo que sea es maravilloso. Los que queremos ir por ese camino lo vemos como la utopía de Galeano: " Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá..."
A por la titularidad.

Anónimo dijo...

Enhorabuena,
No te conozco pero vivo en carne propia lo que señalas... es de verdad una vorágine de papeles que si uno intenta a más de una oposición, como es usual, termina perdido entre papeles, gastando tiempo valioso y haciendo una labor casi freudiana de autoanálisis para darse cuenta que al final todo es sujeto de certificación y que uno no solo lidia con el día a dia en la academia sino con el afán de indicadores y formatos que nadie pone orden... en fin, que enhorabuena por esta carrera de fondo ganada, aunque no te conozco...

Anónimo dijo...

Muchas felicidades, te conocí una vez y ojalá fueses catedrático de mi universidad!!!
la verdad es que a veces parece que quieran que la gente se desgane y se vaya de la universidad para no tener q hacer más papeles,
pero Enorabuena!!

Anónimo dijo...

Espero que tengas suerte, te lo mereces.
Muchos no tendremos tanta suerte con los vientos tormentosos que vienen

http://www.elpais.com/articulo/espana/Temor/nueva/ola/recortes/Valcarcel/elpepiesp/20110608elpepinac_6/Tes

mahn dijo...

Muchas gracias a todos por las enhorabuenas. La verdad es que no es para quejarse demasiado con la que está cayendo. Somos privilegiados por tener trabajo y hacer lo que, en cierta manera, nos gusta. Pero, claro está, al final a cada uno le duele lo suyo. Y en la universidad hoy se está llegando a unos niveles de tontería realmente importante.

Anónimo dijo...

En esto último que has comentado, Miguel, estoy totalmente de acuerdo. En la facultad de BBAA veo mucha "tontería docente". Echo de menos un centro donde los alumnos se sientan identificados con el centro, e involucrados, y de eso los profesores podían dar un poco más de caña. ¿para que me sirve a mi un profesor que es un artistazo y está todo el día dándoselas de lo bien que trabaja,... si después en el campo de la pedagogía es un negado.