22/5/11

Aprender otra vez

Durante todos estos días he estado pensando en cómo escribir un artículo serio y meditado sobre la #spanishrevolution. He pensado mil comienzos, mil desarrollos, pero al final no ha sido posible escribir nada en condiciones. Y eso, creo yo, ya es para mí una muestra de la potencia del movimiento, la imposibilidad de dar una imagen clara y concisa de todo. Y es que se trata de un movimiento lleno de aristas (15-M, indignados, acampados, #nolesvotes...). Los hashtags de Twitter son quizá la mejor definición. Una descripción cambiante y en constante fluctuación: #acampadasol #estoesreflexion #nolesvotes #yeswecamp... Y, el denominador común, #spanishrevolution. Es decir, algo que se mueve en España, pero que no deja en ningún momento de ser "algo" que no se puede llegar a definir del todo. Y ahí está su fuerza, en la indefinición.

Es cierto que decía en post anteriores que ya se había conseguido dar una imagen a la protesta y a la indignación. Y esto me parecía un objetivo conseguido. Pero el gran éxito de todo está siendo que esa imagen sea una pluralidad, una multiplicidad. Es la fuerza de lo que no tiene forma definida, la potencia del rumor que sin embargo se escucha cuando es necesario.

Lo único claro es que cuando uno está en las acampadas se le ponen los pelos como escarpias. El viernes pasado, en la #acampadamurcia, se me saltaron las lágrimas al ver a un alumno (uno de esos que están sentados en clase y apenas hablan) coger el micrófono y, ante una plaza abarrotada, plantear una serie de reflexiones y propuestas que parecían salir de la boca de Rancière o Badiou.

No sé, realmente, si esto irá hacia algún lugar. Tampoco importa. El acontemiento, el evento radical ya ha tenido lugar y supone un antes y un después. Pero, desde luego, lo que está claro es que esta generación nos está dando una lección, estos chicos que creíamos absolutamente dormidos y obnubilados por el espectáculo están intentando despertarnos. Son ellos los que ahora nos enseñan. Es nuestra responsabilidad aprender y aceptar que, en realidad, no sabíamos tanto.

2 comentarios:

Nachobe dijo...

-Quiero hacerle el amor mil veces a una chica con rastas en una tienda Quechua.

(Después de tanta indefinición necesitaba un punto de referencia donde sincerarme conmigo mismo)Un abrazo.

Anónimo dijo...

Nuestra generación no podría hacer nada sin profesores como tú.
gracias por tus reflexiones