2/2/11

Casualidades

Después de la tempestad, la calma vuelve poco a poco. Estoy pasando unos días agradables con Mieke Bal, mientras preparo La última frontera, una exposición sobre sus trabajos visuales sobre la migración y la locura que inauguramos mañana jueves a las 20h en la Fundación GarcíaJiménez . Mieke, con su fuerza, inteligencia y generosidad vuelve a sorprenderme. Conversadora infatigable y enciclopedia andante, uno no deja de aprender de ella en cada momento. Una persona que, a su edad, sigue leyendo sin parar, y no se ha quedado anquilosada en su estatus de "vieja gloria", sino que se renueva constantemente, incorporando nuevas estrategias de escritura y nuevos modos de comunicar y producir conocimiento. En dos semanas recibe el premio del College Art Association, que viene a ser algo así como el Nobel de los historiadores del arte, y sin embargo continua con su modestia y su apertura, tomando referencias, apuntando todos los nombres que aparecen en las conversaciones, incorporando argumentos, transformando sus puntos de vista... dialogando sin cesar para seguir construyendo su edificio teórico.

Su último libro, Of what One Cannot Speak, es toda una joya. Una reflexión sobre la relación entre el arte y lo político a partir de la obra de la artista colombiana Doris Salcedo. Apenas he acabado de leer la introducción y ya estoy fascinado con la manera en la que Mieke aborda la obra de esta artista y con el modo en que, a través de una lectura detenida en obras concretas, examina problemas fundamentales del arte contemporáneo. Todo un ejemplo de lo que debe ser un trabajo de historia del arte. Espero que pronto alguien lo traduzca al español. Sinceramente, merece la pena.

En la exposición de la Fundación García Jiménez hay una obra sobre la migración en Murcia, Un trabajo limpio, un vídeo que se grabó hace tres años con motivo de la exposición Estéticas migratorias, que comisarié con Mieke en varios lugares de Europa. En este vídeo, aparece mi madre durante unos segundos, no más de cinco, acompañada de la chica boliviana que la cuidaba. Cada vez que veo el vídeo y me encuentro con esta imagen, se me saltan las lágrimas. El punctum del que hablaba Barthes, ese que te tambalea y te punza, aquí es incluso mayor, porque la imagen se mueve y parece viva. Una imagen fantasmagórica que, sin embargo, está llena de vida.

Ayer, en la rueda de prensa, los fotógrafos hicieron varias fotos de Mieke frente a algunos de sus vídeos. Y hoy, he quedado tremendamente sorprendido al encontrar la fotografía del periódico La opinión. De entre todos los vídeos y todos los momentos posibles, por un azar de esos que harían temblar al mismo Auster, la imagen que aparece de fondo es precisamente la de mi madre, esa imagen que me hace llorar, pero también que me recuerda fugazmente su vida.

En algún lugar he escrito que Mieke es mi madre intelectual. La casualidad ha querido que esta superposición de imágenes –preposterous: absurda y temporalmente trastornada–me haga creer eso aún con más fuerza.

Y hablando de casualidades y modelos intelectuales, mañana, a la misma hora que inauguramos la exposición, Enrique Vila-Matas da una conferencia en un encuentro de literatura en Molina. Otro modelo intelectual a seguir que, en esta ocasión, me vuelvo a perder. Hay momentos en los que a uno le gustaría desaparecer. Y otros, como ahora, en los que le gustaría ser dos y poder dividirse. Desafortunadamente –o no–, es más fácil lo primero que lo segudo.

9 comentarios:

Isi dijo...

He leído algún que otro artículo de Mieke Bal. Algún día me animaré con un libro, pero por lo pronto a ver si me paso por la exposición ^^.

Anónimo dijo...

se me han puesto los pelos de punta.
mañana nos vemos en la exposición ;)

reme.

Athena dijo...

He visto la imagen. Qué fuerte...

kultur-huset dijo...

Yo no creo en las "casualidades". Si algo ocurre es porque la vida es una maraña de hebras, y según las vas manipulando se van entrecruzando entre ellas provocando situaciones. Son como las conexiones de nuestro cerebro, hay una cantidad notable de posibilidades. Por creer no creo ni en el "azar", aún siendo un admirador del dadaísmo desde hace años.
Todo ocurre por algo, por cruzarse dos caminos concretos.
Referente a Mieke Bal no he leído nada de él, pero ya me habéis creado la necesidad de hacerlo. ¿que me recomendáis de él para comenzar a descubrirlo?

Anónimo dijo...

http://www.estudiosvisuales.net/revista/pdf/num7/03_bal.pdf

kultur-huset dijo...

gracia anónimo!!! esto si que es rapidez.

Anónimo dijo...

Realmente,
no ha sido rapidez,
sino CASUALIDAD

kultur-huset dijo...

je, no se pero sabía que ibas a salir por ahí.
saludos.

Antonio Rentero dijo...

Cuando se habla de "una vida azarosa" no siempre debía tener un significado negativo.

Un gran abrazo.