24/12/10

Hostias, una performance, no me jodas

En un post anterior, comenté aquí el estado de paranoia artística que se había instalado en Murcia con Manifesta, donde cualquier cosa de la calle era susceptible de ser confundida con una obra de arte. Otro de los efectos colaterales de esta extensión del arte a la vida cotidiana es también la naturalización de lo excepcional y la asunción del lenguaje artístico como lenguaje común. Es decir (en cristiano), que ya a nadie le extraña encontrarse manifestaciones artísticas en plena calle, y que ya cualquiera maneja la terminología del arte contemporáneo con una propiedad sorprendente.

Un ejemplo de esto que digo sucedió ayer, en la Plaza del Cardenal Belluga, en el curso de la acción "40 minutes standing", del artista suizo Thomas Zollinger. La acción consistía en estar 40 minutos de pie ("de pie plantón", como se dice en murciano) siendo consciente del espacio y sin hacer nada. Una especie de interrupción en el ritmo cotidiano a través de la parada improductiva que frena el flujo cada vez más rápido del tiempo moderno. Para la acción, Zollinger contó con varios voluntarios, entre ellos, un servidor. Bien, pues el caso es que mientras estábamos de pie, parados, casi como estatuas, un camión de ingeniería urbana del Ayuntamiento intentó cruzar la plaza y no pudo hacerlo. Se paró justo detrás de mí, y desde el interior del camión pude escuchar una frase que hizo que casi se me saltasen las lágrimas de emoción: "hostias, una performance, no me jodas." Acto seguido, el conductor se bajó y esperó a que la cosa acabase, asumiendo todo aquello como lo más normal del mundo. La naturalidad con la que pronunció el término "performance" me pareció ayer la verdadera obra de arte del día. Esa sin duda fue la acción más rompedora. Por un momento, tuve la sensación de estar viviendo en el pueblo de Amanece que no es poco o en CiudadK. Las cosas, desde luego, están cambiando. O como dijo una señora mayor que paseaba a su nieto: "mira, estos señores están haciendo una obra de arte. Por lo menos no hacen daño a nadie".

9 comentarios:

Antonio Rentero dijo...

Creo que ha llegado el momento de decir "prueba superada".

Que un señor de a pie sea capaz de enseñar al niño que "esos están haciendo arte" y que otro que está trabajando sea capaz de interrumpir pacíficamente su quehacer, identificando además correctamente la denominación del evento, en lugar de ponerse cerril (que probablemente en muchos momentos sería lo que haríamos más de uno) es todo un logro.

Dicho lo cual, no sé si las carreras por las Cuatro Esquinas de la otra noche con tres sujetos acogiéndose a sagrado en Santo Domingo para salvar la jeta tb se podrían denominar performance o happening o ready made.

MLL dijo...

... las cosas de que se tienen que enterar los niños...

nachobe dijo...

Esta claro que cuando la calle es capaz de "naturalizar" estas situaciones es que estan ya tan lejos de lo "excepcional" como las brasileñas del entierro de la sardina.

Excepcional es el video de felicitación navideña del PP.

kultur-huset dijo...

Es la primera vez que estoy de plantón 40 minutos por voluntad propia. Ni en la cola del paro, ni para entrar en un concierto, ni las colas del supermercado ni los plantones en el aseo público... Estos han sido los mejores 40 minutos de plantón de mi vida. Es tema de tesis esta forma involuntaria de crear un círculo energético por donde la gente temía pasar. Alucinante como nos rodeaban.
Esto ha sido una verdadera performance, utilizar nuestros cuerpos y nuestras mentes para involucrarnos y por 40 minutos llegar a ser parte (bien mueble) de un espacio donde la gente discurre sin parar a meditar ni pensar sobre la existencia propia en esta vida que nos ha tocado vivir.
para la próxima avisar que dono mi cuerpo al experimento.

Leandro dijo...

No te entusiasmes, Rentero, que era víspera de Nochebuena y eso siempre ayuda a la buena voluntad del personal. Feliz Navidad a todos, y que no decaiga

Isi dijo...

Lo comentamos varias veces durante el café, la cantidad de energía que producíamos estando 40 minutos de pie; la gente no era capaz de atraversarnos y quien lo hacía, enseguida se echaba a atrás o hacía un gesto como de disculpa.

A mí me llamó mucho la atención la reacción de los niños. Varios "skaters" se quedaron a mirarnos en un lateral sin hacer nada. Y ya lo mejor, fue una madre explicándole a su hija lo que hacíamos: "Habrá pasado alguien con una varita y les habrá echado un hechizo de "Petrificus Totalus" ".

La verdad es que hay ganas de repetir, los 40 minutos se me hicieron cortos incluso.

Anónimo dijo...

Que se gasten ustedes los cuartos en un señor de pie plantón 40 minutos mientras a los profesores se les reduce el sueldo y se suprima el ciclo de música antigua en San Juán de Dios está muy bonito. Y que encima estén orgullosiiiiiiisimos de esa estupidez todavía lo es más.

mahn dijo...

Estimado anónimo. No sé a quién se refiere usted como "ustedes". Yo no tengo nada que ver con lo que se paga o se deja de pagar a ese señor que está de pie. Yo, como todos los que estuvimos allí, lo hicimos gratis. Y dudo, en cualquier caso, que por lo que el señor Zollynger cobra por esta acción se pueda solventar el problema de los profesores de secundaria y del ciclo de música de San Juan de Dios; cosas ambas con las que también estoy concienciado (aunque pertenecen a lugares diferentes del problema). El que sea una estupidez esta performance ya es algo que sí me parece a discutir y podríamos hablar sobre eso largo y tendido.

kultur-huset dijo...

Referente al comentario de "anónimo", yo también estoy en desacuerdo con la política regional de funcionarios, y doblemente en desacuerdo por ser ciudadano murciano (murciano regional) y vivir en una comarca que desde el "centralismo murciano" no nos hacen ni "p..." caso. Ahora que he vuelto a Murcia (capital, o huertana) me doy cuenta del centralismo político que existe en esta región "impuesta". Apoyo el descontento de los funcionarios,.. pero de eso a que no critiquen nuestra libertar a participar de manera desinteresada en una performance, va un largo trecho. Esos 40 minutos me han servido para pensar, meditar, plantearme metas,.. y otras muchas cosas más.