2/10/10

Regresando a la actividad

Con el comienzo de las clases, todo se ha ralentizado. Ha comenzado la vida social y, muy a mi pesar, he tenido que salir de la madriguera. Inauguraciones, conferencias, exposiciones... vamos, trabajo, que me ha apartado de mi pequeño paraíso artificial de lectura y escritura. Desde hace una semana no he podido apenas leer una novela. La última que acabé fue Mi amor desgraciado, de Lola López Mondéjar (Siruela). Me encantó. Una novela terrible que cuestiona y pone en jaque las ideas sobre el amor materno y los límites entre el odio y el amor. En cuanto tenga tiempo haré una reseña como Dios manda. Pero ahora, todo se ha acelerado de nuevo, aunque yo intento mantenerlo ralentizado.

La novela está abandonada ya casi dos semanas. Otros compromisos de escritura me requieren. Escribir sobre la ética del comisariado para una importante revista internacional me está quitando el tiempo que tenía dedicado a mi entretenimiento. Ahora me he tenido que volver a poner con textos clásicos de ética y aplicarlos a la labor del comisario transcultural. Pero estoy disfrutando. Sobre todo me está fascinando de nuevo Simon Critchley (La demanda infinita. La ética del compromiso y la política de la resistencia). Es un texto lúcido, claro y posicionado. Se podrá o no estar de acuerdo con él (yo de momento lo estoy), pero lo cierto es que Critchley mantiene una posición clara respecto a la ética y a la política. Por otro lado, también conferencias y comunicaciones varias me llevan por otros temas a los que ya estaba tardando en volver. En breve recuperaré a Benjamin y retomaré mi investigación de Williamstown, que se había quedado en el aire durante el verano.

Aunque lo que más me atrae ahora es de nuevo la música. Hace dos semanas me lié la manta a la cabeza y acabé comprándome un sintetizador Korg M50. Siempre había soñado con tener algo así. Y como últimamente, siempre que puedo, no me privo de los sueños e intento no dejar las cosas para otro momento (no vaya a ser que no llegue), pues decidí hacerme con mi soñado objeto de deseo. Aunque intento que no me coma todo el tiempo, lo cierto es que es una maravilla y que se me van las horas frente al teclado intentando hacerlo funcionar (cosa que no es, ni mucho menos, fácil).

Ahora me ha dado por la música electrónica. Y, con un amigo, nos hemos enfrascado en un proyecto musical: B-Clara (no me preguntéis de dónde viene el nombre que no lo sé). De momento sólo hay un tema producido (I cry), raro de narices, y varios por venir. Y la verdad que es con lo que más disfruto (junto, claro está, a esa novela que cada vez más se queda sin tiempo de escritura). Hace dos semanas el tema sonó en La Yesería, uno de los bares por los que ciertos jueves nocturnos me dejo caer, y la emoción que sentí al ver que la gente lo bailaba y sobre todo no se percataba de que aquello no pertenecía a la secuencia lógica de canciones allí programadas (The Ting Tings, Jamaica, etc.) fue indescriptible.

Y el lunes comienzo de nuevo la esgrima. Después de casi tres años de parón, vuelvo a las pistas a servir de sparring y de blanco evidente para los tiradores de Murcia. Pero no me importa perder aquí. Lo importante es, más que nunca, participar y llegar a casa lleno de cardenales. Eso sí, la broma me ha salido por un pico, porque después de tres años he tenido que comprarme de nuevo la equipación. Ocho tallas menos de chaqueta y 6 de pantalón, las correspondientes a los 35 kilos que he perdido estos últimos años. Espero que con esa pérdida de volumen y, en consecuencia, de superficie de estocada, pueda mejorar mi mejor marca y salir del último puesto de la federación regional, que mantengo a mucha honra.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues a mí lo que se me ha pasado volando ha sido el verano. Visto y no visto. Claro que no he parado. Como si pensara que fuera a ser el ultimo o como si fuera el primero en mucho tiempo. Les digo algunas cosas que he visto por si les sirve de inspiración. En Málaga flipé con la exposición "Mil Besos" de Rubén Afanador y con los cuadros de Victoria Civera. De concierto en concierto pasé de Nawja Nimri a... otra época de mi vida en la que daba saltos como una loca, finales de los ochenta, un concierto que me hizo volar como en un sueño imposible. "Tiempo muerto" de Rafael Amargo me recordó que de pequeña quería ser bailarina. Con tacones de lunares y castañuelas incluidas. Entre todo esto muchas olas, que a mí si me gusta mucho el mar y cine,pelis, "Origen" cómo no y "Conocerás al hombre de tus sueños", también me gustó, qué le vamos a hacer...pero lo dudo y bueno pues al final análgesicos-opiáceos (para más inri) y despedida y cierre. ¿qué voy a hacer con mi otoño y peor aun con mi invierno?...no sé, más o menos lo mismo. Besos. Marta

Antonio Rentero dijo...

Palabra de verificación "vicepant"...

Al turrón... ya nos facilitarás ese "I cry".

Y algún día sacaré tiempo de algún sitio para disputarte ese último puesto en el escalafón espadachinero regional.

Leandro dijo...

Pues yo iba a decir enhorabuena, tirador; el último puesto es el que nadie te disputará. Pero fíjate...