3/4/10

Vida sana

La vida americana es una continua película. Ya lo he escrito aquí. Pero a veces hay escenarios y guiones que no se cuentan y otros que se cuentan tanto que llegan a oscurecer la realidad. Eso es lo que sucede con la imagen que se ha creado sobre la comida y el estilo de vida americano. Uno espera llegar y encontrarse un mundo de obesos sedentarios que no paran de atiborrarse de comida basura y televisión de baja estofa. Y no es así. Ésa es sólo una de las caras de la moneda. Junto a este mundo insano, se encuentra el mundo de la salud extrema, de la pulsión vigoréxica y de la paranoia de la calidad de vida. Estados Unidos es el país del estrés y el McDonald’s, pero también (y sobre todo) es el lugar de la healthy life, el yoga, el ejercicio constante y la alimentación orgánica. Y aquí no se admite el término medio: hamburguesa grasienta o sirope de savia.

Hasta ahora, no sé si para bien o para mal, me ha tocado vivir la segunda de las realidades. Williamstown es un lugar donde la vida saludable es una verdadera obsesión. Aquí niños y mayores hacen ejercicio a todas horas, sólo comen alimentos orgánicos, apenas ven la televisión, acuden religiosamente a su sesión de yoga o meditación trascendental y llevan todos los días una sonrisa de oreja a oreja. Parece que todos hubieran salido de un anuncio de Actimel o de alguna película futurista como La fuga de Logan. La comunidad perfecta: mens sana in corpore sano. Y yo, que no puedo evitar las recaídas en la pizza cuatro quesos y en la hamburguesa grasienta, vivo con el miedo de que en algún momento salten las alarmas y la policía sanitaria me encierre para siempre en alguna prisión y tenga que acabar mis días a base de agua y tofu.

2 comentarios:

R dijo...

ya sabes... sexo, drogas, y pop-rock español!!!!!

y drogas...

Juls dijo...

lástima que no cuentes con quien pueda pasarte algún pedazo de pizza por debajo de la ropa cuando estñes encarcelado...
aún estás a tiempo de hacer amistades ;)