11/12/09

Bodas de madera

Cinco años. Cinco segundos o cinco milenios, depende de como se mire. Un instante, o toda la eternidad. Por un lado, tengo la sensación de que todo ha pasado en un abrir y cerrar de ojos. Pero, por otro, parece que esto siempre ha sido así, que este es mi estado natural, el de compartir la vida con womahn. No concibo otro modo de vida. No me imagino ya en mi vida anterior. Ni mucho menos en una vida futura. Tengo la sensación de haber nacido para vivir la vida que me ha tocado vivir. Y que esa vida está sucediendo justo ahora. No antes ni después, sino en el momento presente.

Por lo general, uno se pasa la vida entera buscando la felicidad. Y en esa búsqueda de lo que no tiene, a veces olvida lo que ha conseguido. Vivir de modo proyectivo, pensando en un futuro mejor es lo que nos hace avanzar y mejorar. Sin embargo, ese mirar constantemente hacia delante nos hace miopes ante nuestro presente.

Pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor conduce a la melancolía y evita vivir el presente. Pensar que el futuro será mejor produce una gran ansiedad y lleva hacia una insatisfacción primordial. Por eso, de un tiempo a esta parte, he comenzado a valorar el presente, el tiempo del ahora. Un tiempo en el que, afortunadamente, puedo decir que he logrado algo que se parece mucho a la felicidad, al menos yo lo siento así. Y eso no quiere decir que mi vida sea privilegiada, que no haya sufrido con la muerte de mis padres, que pueda tener todo lo que deseo o que todo sea siempre una balsa de aceite. Sin embargo, en "lo esencial" (algo que no sé qué es, pero sí que lo puedo sentir), percibo esa felicidad. Vivo con quien quiero, donde quiero y, en lo esencial, como quiero.

Por supuesto que el futuro puede ser mejor (o peor), pero cada vez me importa menos. Quiero disfrutar del momento presente, del tiempo del ahora, del instante fugaz y mínimo, del tacto de las teclas del ordenador, del gusto en mi boca del café con leche que acabo de tomar. Estas pequeñas cosas son las que conforman la felicidad. Felicidad que nada tiene que ver con el acomodo y la ceguera ante lo que ocurre en el mundo, sino con la toma de conciencia de lo que somos y del lugar en el que estamos. Sólo desde ahí, desde la experiencia de la plenitud, y no desde la ansiedad de la falta, es posible imaginar un mundo mejor.

4 comentarios:

Leandro dijo...

No se puede explicar mejor. Enhorabuena. Pero no te confíes

Gemma dijo...

Me ha gustado mucho leerte, cuánta razón tienes cuando dices que la felicidad está aquí y ahora, si esperamos a mañana, quizás sea tarde. Gracias por compartir. Saludos!

zaloette dijo...

Excelente exposición amigo. Coincido contigo más teniendo en cuenta que ayer brotaron en mi mente pensamientos similares, donde era consciente de mi Felicidad presente frente a la esperada del futuro. También fuí consciente de que cualquier tiempo pasado nunca fue mejor. Un abrazo,

Antonio Rentero dijo...

Felicidades a los dos y mi más sincero deseo de que esta felicidad de ahora os dure para siempre.

Un abrazo muy muy muy fuerte.