10/9/09

Más espíritus

Con tanta lectura espírita me estoy llegando a asustar seriamente. Mi punto de vista siempre ha sido el del escéptico creyente o el del creyente escéptico. Ni me lo creo, ni me lo dejo de creer. Pero, desde luego, la curiosidad me puede. Lo que ocurre es que, cuando uno se mete de lleno en el tema, comienza a perder el norte. La mayoría de los libros que estoy leyendo dan por supuestas unas cosas que, si uno se para un momento a pensar seriamente, le entra la carcajada del siglo o el acojone del milenio.

La cosa se me está enquistando y quiero quitármela de encima cuanto antes. Había pensado que los seis meses en el retiro espiritual de Williamstown me iban a venir que ni pintados para avanzar y acabar la novela. Pero después de haber tenido noticias de la casa en la que voy a vivir, la idea ha dejado de hacerme gracia. Una casita del siglo XIX en las afueras del pueblo, clavadica a la de Psicosis. Un lugar idílico para escribir sobre cualquier cosa menos sobre imágenes de fantasmas y fotografías que lloran.

Seguro que, evidentemente, no me dará tiempo a acabarla antes y me llevaré allí para mis ratos libres. Ni pensar quiero el miedecito que puedo llegar a pasar. Me consolaré pensando que así la historia ganará en profundidad psicológica, aunque yo no gane para ansiolíticos.

2 comentarios:

angela dijo...

pròxima vez que vengas a mvd,visitamos el lado espirita de esta ciudad "tan laica"....
suerte en usa.
bs

Antonio Rentero dijo...

Yo de ti escribiría la historia del escritor que se va a escribir una novela sobrenatural en una casa en la que acontece algo sobrenatural, pero no en plan novela, sino "señores, esto es lo que me pasó: fui a por lana y salí trasquilado".

No sé pq me he acordado de "Al final de la escalera" y de "En la boca del miedo"...