22/9/08

Dietario

Estoy disfrutando como un niño con el último libro de Vila-Matas. Ya casi lo tengo acabado. Espero haberlo hecho para el próximo viernes, día en el que inaugura la Feria del Libro de Murcia con una conferencia a las 20 horas. En un momento del libro, el escritor alude una afirmación de Pascal según la cual "los mejores libros son aquellos cuyos lectores creen que también ellos podrían haberlos escrito". No puedo estar más de acuerdo con él, aunque esa creencia en la posibilidad de la escritura sea siempre imaginaria. Más que creer que yo podría haber escrito este Dietario, me gusta imaginarme escribiéndolo, usurpando el lugar de Vila-Matas, experimentando sus vivencias y reinventándome en cada frase, sujeto de una dieta literaria.

8 comentarios:

César dijo...

Una afirmación arriesgada. Quizá habría que decir, más bien, que los mejores libros son aquellos a cuyos lectores les habría encantado haberlos escrito, ja, ja. Aquellos que estimulan e incitan a escribir uno propio aprendiendo de ellos.

César Noragueda

Leandro dijo...

No puedo decir cuáles son los mejores libros, me falta criterio. Pero sí sé cuáles son los que más me gustan, y no son aquéllos que yo mismo podría haber escrito, sino aquéllos que me hubiese gustado poder escribir. Cuando un libro o un cuento me gusta de verdad lo primero que siento es... envidia. Sana, por ahora. Y hablando de envidia, cómo me gustaría disfrutar de vuestra tremenda vitalidad lectora.

Antonio Rentero dijo...

Pues a mi tb me parece que esa afirmacion encierra una gran verdad, aunque matizable, pq ademas de las excepciones (a mi no me gustaria tener q escribir el "Ulises" de Joyce ni "La broma infinita" del recien autofiniquitado Foster Wallace) seguramente los que amamos la escritura y tratamos de hacer nuestros modestos pinitos juntaletras hay obras que nos animan a intentarlo en serio.

No pq pienses "boh, q facil parece despues de leerme esto" sino pq encuentras que probablemente lo que te gustaria escribir seria algo de lo que encuentras resonancias de algun tipo en determinado libro y hace que pierdas el miedo a lanzarte, el miedo al fracaso, la pereza de acometer un proyecto ambicioso o cuanto menos prolijo...

mahn, te pasara a ti tb con la musica (a mi me pasa, aunque no tengo tu talento), que determinadas canciones, cuando las escuchas, te impulsan a ponerte delante del teclado (musical) y no ya tratar de "sacarlas" y recrearlas, sino que te inspiran en esa direccion, te empujan para volar en un paisaje que acabas de sobrevolar llevado de la mano de quien ya lo ha logrado.

Puede ser un doble disfrute, el de lo asimilado y el de la confianza en que tu tb puedes hacerlo...

Mery dijo...

Tengo este dietario en mi lista de espera, a ver cuándo lo ataco (pobrecito).
Para mí los mejores libros son aquéllos que te dejan con la sensación de no querer leer otro durante un tiempo, para que nada enturbie ese sentimiento de posesión y embeleso (suena cursi, lo siento).
También aquéllos que a ciencia cierta volverás a leer en cualquier momento.
Un abrazo

Lilith, la Eternamente Libre... dijo...

Hola tu blog esta muy pdre, pienso que un buen libro es ese que te gusto tanto que deverdad te hubiera gustado escribir, o vivir en carne propia las aventuras de los protagonistas, esos libros que de tan buenos no quieres que se acaben, que te hacen pensar, querer platicarlos con otros, un buen libro es como cuando estas enamorado, un saludo.

Anónimo dijo...

A mi chica le extrañaba que yo no leyera. Tenía siempre el libro abandonado en la mesilla de la habitación que compartíamos con una señora mayor que decía que ella pasaba cada año la itv allí, en la planta de Oncología.
La verdad es que pensé que tenía que leer porque si no se notaría más mi angustia. Porque yo soy de los que he leído todos los días de mi vida durante los últimos veinticinco años. Incluida la mañana en la que me casé (y, a decir verdad aunque suene patético, incluso un ratito esa misma noche).
Lo dicho, que excepto esos primeros días de hospital había cumplido con los libros como los mususlmanes con lo del ramadán. Y es que estaba allí sentado como si pesase mil kilos y a la vez sintiendo que me habían vaciado como a un pollo. Siempre vigilando además el pasillo para que ningún medico le contase la verdad: lo del estadío tres, lo de los nódulos, lo de las doce metástasis... A mí me preocupaba todo y a ella sólo le preocupaba -y mucho- que yo no estuviera leyendo. Mal asunto, debía pensar.
Por eso aquel fue mi libro preferido. Lo rescaté con más teatro que ganas y comencé a leer. Y poco a poco sentí que aquella estampa que hacíamos los dos (ella en la cama con esas sábanas tan cortas que se usan en la seguridad social y aquel pijama que la hacía tan sexi, y yo leyendo al lado) de algún modo nos salvó y llegó la paz como si fuera una quimio del alma. Era un libro de Azorín, de esos en los que el tiempo pasa -como decía Quevedo al escribir que nadie escucha sus pasos- calzado de zapatillas de fieltro y de repente aquel tiempo sin tiempo vino a nuestra vida.
Le tengo mucho cariño a aquel libro.

Elena dijo...

Para mí los mejores libros son aquellos que no quieres que se acaben nunca. Y este Dietario voluble es, desde luego, uno de ellos. Y como dice el propio Vila-Matas, genial todo el rato.

Yo no quiero escribir, sólo leer.

Antonio Rentero dijo...

Esos libros que conforme disminuye el numero de paginas que restan por leer aumenta la pena de abandonar ese microuniverso en el que tu gustaría, si no habitar, al menos poder transitar materialmente...