8/8/08

Tiempo a través

Por momentos, el presente nos libera de vivir en el pasado. Experimentamos entonces el mero existir de la vida, el flujo y la espesura del tiempo, la densidad del acontecimiento. Se trata de estar ahí, sin más, como una cosa, en la pura ataraxia de la dejación. Existir. Sin mirar hacia atrás ni hacia adelante... Luego el tiempo se arruina y no me queda más remedio que volver a las tinieblas. Recuerdo entonces que ya son cinco meses. Pero duermo contento porque sé que el presente aún no se ha alejado del todo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es bueno el obligarse a recordar, aunque solo sea una vez cada día siete, el recuerdo está tan dentro que no hay acción en la vida diaria que no nos de el aldabonazo.
Todos los seis de agosto a lo largo de setenta años, se avivaba el recuerdo en Ella y lo lanzaba, al correo primero y en tiempos modernos al teléfono.
Este año esperé en vano, ha sido un setenta aniversario vacio.
emilio