18/6/08

Exceso de equipaje

Me escapo un momento a Madrid a una reunión y vuelvo a caer en la tentación de los libros. Después del mes de compras compulsivas, creía que podía pasarme por la librería con desinterés kantiano. Pero enseguida se me vienen encima los sudores de la muerte y comienzo a cargar como un poseso. Al llegar a casa observo que los libros de la anterior compra siguen en la mesa amontonados. No me ha dado tiempo ni siquiera a ponerlos en la estantería (o en el suelo, donde comienzan a estar). No sé hasta qué punto esto empieza a convertirse en patología. Miro a mi alrededor y me entra una ansiedad que casi no puedo controlar. Espero que se me pase, aunque creo que la ansiedad no es sólo por los libros. Comienzo a pensar que llevo demasiado equipaje para este viaje de la vida. Quizá sea bueno empezar a echar cosas fuera antes de caer al Atlántico. 

16 comentarios:

Anónimo dijo...

La diferencia entre los jóvenes actuales y los de “antes”, está en el asesoramiento de la mesa de camilla. Lamentablemente desapareció la Mesa de Camilla, ya no quedan viejos que con su experiencia, y en las noches sin tele, te digan que no se puede ir a ningún sitio con tanto equipaje, te cuenten como fueron dejando poco a poco su bagaje hasta quedar casi libres, y la felicidad que eso da. Cuando llegas a esa perfección. es cuando todo te importa una m…..y vas sin nada, prueba y veras.
emilio

Mery dijo...

Si, la vida es mas llevadera cuando caminas ligero de equipaje. Como un globo que debe soltar lastre para remontar el vuelo.

Antonio Rentero dijo...

Si te esperas a que el Euribor suba un poco mas y tenga que alquilar mi casa de tres dormitorios llenos de libros y comics para irme a vivir a un apartamento, nos juntamos, fusionamos tus fondos editoriales y los mios, y montamos una libreria para al tiempo que nos libramos del lastre sacar unos dinerillos.

Anónimo dijo...

Yo soy un defensor a ultranza del lastre. De hecho los globos que alcanzan las nubes o los barcos que surfean sobre las olas sólo funcionan gracias al lastre. No creo que la felicidad sea llegar a un estado en que a uno todo lo importa una mierda, sino al revés: que a uno todo le interesa. Los libros además son el lastre ideal contra las tentaciones de divorcio (cualquiera se pone a embalar la biblioteca) o de cambio de casa (Tal como anda la cosa mejor no menearse). Comprar libros además hace que uno noa tenga pasta para drogas.

Antonio Rentero dijo...

Totalmente de acuerdo con el anónimo... pero con matices.

Más de 10.000 libros, más de 30.000 comics, miles de películas en VHS y DVD, "sienes" de CDs... y me he separado y llegué a hacer 3 mudanzas en 4 años con todo eso a cuestas.

Ah, y dos gatos y un piano :-)

En esta vida todo es ponerse.

Anónimo dijo...

Gracias Emilio por la sabiduría de tus palabras.

Anónimo dijo...

Estimado Antonio, ni Alejandro cruzando los Himalayas, ni el guaje con lo del Hack tres (o como se diga)o José Tomás empitonado tres veces y templando naturales... Lo tuyo sí que es una heroicidad. Se me pone el vello de ave sólo de pensar en esas mudanzas...No son ya los libros es que por si lo del piano no tuviera su coña aparecen al final -en plan fin de fiesta- los dos gatos arañando. Siempre se ha hablado de esos que salían a por tabaco y hasta más ver... En tu caso ni imagino cómo sacaste los libros, los comics o el piano (por no hablar de los dos gatos, uno debajo de cada brazo).
Lo dicho: Con profundo respeto le saluda un admirador.

Ramón Monedero dijo...

Yo también tengo algún que otro problemilla con los libros, algunos han tomado vida propia, otros se me han revelado y están los que ya han pedido la independencia. Yo mientras tanto, sigo tranquilo al estilo de absoluta indeiferencia con lo que ocurre en mi estantería cuando yo no estoy y sigo a mi ritmo leyéndome, como de costumbre, un par de libros a la vez, como Miguel Ángel, comprando poco a poco pero de forma ininterrumpida y pergeñando cual será mi próxima compra cuando no me tropiezo con un volumen interesante, y simplemente me lo llevo.

Antonio Rentero dijo...

Estimado anónimo, gracias por la admiración, pecaría de hipócrita y de falsa modestia si dijera que no tiene ningún mérito arrastrar este bagaje cultural (me circunscribo a lo estrictamente material), pero al final el secreto suele estar, como en el chiste, en la organización.

Contratar una buena empresa de mudanzas, preparar con muuuuucho tiempo el empacaje y no tener ninguuuuuna prisa hasta haber desembalado todo, meses o incluso años después quedan aún algunas cajas que como no hay sitio donde colocar su contenido se quedan debajo de una cama y listo.

Los gatos son encantadores y muy dóciles, son el menor de los problemas. Lo unico que al final lleno yo solico un camión de mudanzas de los grandes con cerca de 500 cajas de mudanza, muebles (Y PIANO) aparte, sobre todo el piano que SIEMPRE se cobra aparte en una mudanza.

Para que luego digan que el saber no ocupa lugar.

Anónimo dijo...

Haz como tu venerado Duchamp, que sólo iba con un cepillo de dientes en el bolsillo de la camisa y lo puesto ¿no es así?

Anónimo dijo...

Y luego dicen lo de que el saber no ocupa lugar...
Por eso llega un momento en la vida de todo comprador de libros que nace el interés por la arquitectura libraria: superada ya la fase del adosado horizontal del volumen en la estantería y ante la carestía de baldas que ya no admiten nuevos inquilinos, comienza una fiebre, tipo Benidorm, de levantamiento de torres (normalmente suele empezar con una pequeña acumulación en la mesilla de noche de los llamados "libros pendientes de leer").
Es importante trazar bien las verticales ya que el papel tiene -como el campanario de Pisa- tendencia muelle, y a poco que uno se despiste se vienen abajo con estruendo (normalmente en medio de la noche para acojone de uno, que imagina ya rumanos aproximándose al dormitorio cuchillo en mano). Yo he sufrido varios percances debido a haber puesto en lo alto algún volumen con la obra completa de Cristobal Gabarrón o así... Y es que es importante poner ese tipo de libros pesados en la base (cosa que hace normalmente imposible su consulta) e ir subiendo poco a poco dejando para la cima la poesía, plaquettes... en fin, los libros hechos más de aire que de otra cosa. Es un poco –esto de apilar libros- como erigir obeliscos.
Algunas noches al ver el suelo de la biblioteca iluminado por la luna uno recuerda una pequeña ciudad, un Manhattan en el que en cualquier momento pueden caer torres, pero a la vez sabemos que siempre habrá nuevos libros para seguir en plan Pocero de Seseña.
En fin, Estimado MH, ánimo que esos libros por el suelo cimienten bien y sostengan el andamiaje.

Antonio Rentero dijo...

Ya trate el tema en mi blog hace un tiempo con esta interesantisima escalera-libreria:

http://rentero.blogspot.com/2008/03/libreras-decorativas.html

Anónimo dijo...

La escalera-libreria...bonita imagen.
Leer es eso ¿no?. Subir una escalera que uno no sabe muy bien dónde lleva (aunque hay libros que son ascensores)
Acabo de leer hoy en La Verdad una noticia de unos que proponen una solución para la proliferación indiscriminada de libros: según parece la editorial Maghenta pide quemar libros para celebrar la noche de San Juan. Son los editores -dice el periódico- de "Bt Portman, el último petrolero" y piden que les mandes luego un mail con la fotito con la fogata del susodicho libro.
No sé...me asusta la cosa de arrimar la cerilla a un libro sobre petroleros, la cosa incendiaria podría extenderse demasiado.

Antonio Rentero dijo...

Efectivamente, esa es la bonita metáfora.

Sobre la iniciativa de Maghenta, cuyo interesantísimo blog se encuentra entre mis visitas diarias

http://letrasmaghenta.blogspot.com/

y aunque no termina de convencerme lo de quemar libros, aunque mi gran amiga C. está detrás de esa cuanto menos llama-tiva ;-) iniciativa y me regaló entre otros el libro a quemar, creo que si ya se habla de un libro aunque sea por esas causas y nos mueve a estas reflexiones se está consiguiendo algo.

Leny dijo...

los libros de mi mesilla no me dejan ni apagar el despertador si estoy tumbada en la cama. la mano no me llega a la cima del montón. pero aún así, creo que me ganas con mucha ventaja. yo no tengo escalera en casa.

mahn dijo...

No es el lugar de los libros el que me preocupa, sino el de las personas. Para los libros siempre hay una solución. Con las personas es más difícil.