23/5/08

Perturbado

En el tren, voy sentado al lado de un señor que no para de moverse y gesticular, como si mantuviese un pelea consigo mismo. Sin duda es un perturbado. Mientras lo observo, y me debato entre mirarlo o dejar de hacerle caso, me doy cuenta de que la única diferencia entre él y yo es que él saca a la superficie la esquizofrenia que yo, sin embargo, oculto a los demás. Mi aparente normalidad es sólo cinismo. Su anormalidad es, en cambio, un alarde de transparencia. Sin duda, él es mucho más razonable que yo, que escribo esto mientras lo miro con el rabillo del ojo. 

1 comentario:

Antonio Rentero dijo...

Pregúntate lo siguiente... ¿quien dormirá más plácidamente esta noche, quien se abriga por fuera para no tiritar del frío interior o quien se viste de corto por dentro para no helarse con el frío de fuera?

¿Cual de esos dos eres tú y cual tu compañero de viaje? ¿Importa?