7/4/08

Un mes

Hoy hace un mes que sucedió. El tiempo todo lo cura. O al menos eso dicen. Sin embargo, cada día que pasa, la ausencia se hace más grande. Tengo la sensación de estar adentrándome en un abismo cuyo fondo se encuentra siempre pospuesto. Sin origen ni final. Literalmente, un no(ha)lugar. Un lugar inhabitable, desplazado, inconcluso.  A veces, intento retroceder, volver al momento de partida, hacerle frente de nuevo. Experimento entonces que el tiempo ya no son semanas, días, horas, minutos y segundos, sino millones de hilos de cobre que me atraviesan la piel.

14 comentarios:

Antonio Rentero dijo...

Déjate de hilos de cobre, hombre, pásate a la fibra óptica, que es más moderna, más rápida... y así el tiempo pasará antes y el dolor se diluirá.

Sé que el día está gris, ventoso y amenazando lluvia, pero verás como al final saldrá el sol. Siempre lo hace.

Un abrazo.

Mery dijo...

No, el tiempo no cura, simplemente te acostumbras a vivir con ello y esa costumbre ya formará parte de tí.
Date el tiempo de duelo que necesites, no dejes que nadie ampute tu dolor, porque sería contra-natura y contraproducente.
En fin, quizás siempre te repito lo mismo, pero sé de lo que hablo, desgraciadamente.
Un abrazo muy fuerte

Anónimo dijo...

El tiempo cura, pero desgraciadamente no cura a todos con la misma velocidad, los que lo tienen todo por delante teóricamente larga-vida, se curan mejor y más rápido, los que por nuestra edad, hemos perdido casi-todo y nuestro horizonte se estrecha por segundos, tenemos más difícil dejar que el tiempo haga su labor curativa.
Personalmente esta mañana me he desayunado con un baño de lagrimas (como casi todos los días), después de tres días en cama con fiebre alta y una imagen fija de hace un mes en mi retina, no podía ser de otra forma, alguien me ha dicho ¡déjalo ya! Como si fuese posible, somos esclavos de tantas cosas y apenas dominamos algo de nuestro cerebro, que dice piensa en….. piensa en……piensa, piensa, y no puedes hacer nada más que pensar en…..

Emilionavarrofranco

Anónimo dijo...

Chico, no sé si es más desgracia tu lamentable pérdida o tenerte que leer. Dirás que nadie me obliga, y es verdad, pero hace falta impudor para llorar estas cosas en un blog. Sin mala uva de por medio, tío: no rebajes tu legítima pena a tema de un blog.

Galder Reguera dijo...

Miguel,
Siempre he mantenido cierta distancia con los discursos que describen el momento que tú estás pasando ahora como una travesía por el desierto de la que sales reforzado, moral o vitalmente. Nunca he entendido que alguien trate de quitar hierro a la muerte diciendo que cuando acontece en un ser querido, los que permanecemos, aprendemos a valorar la vida más, a vivir con mayor intensidad, tras los momentos de sufrimiento de rigor. Sin embargo, cuando he pasado por momentos así, me reconfortaba ver que determinadas personas que estaban a mi alrededor se empeñaban en “mentir” en este sentido, en intentar mostrarme que a pesar de todo, toda muerte es superable. Era una voluntad de corregir el mundo, de interpretarlo como un lugar más amable, que entendía como una muestra de amor: intentaban que dejara de sufrir, porque mi dolor les llegaba a ellos.
Yo no conocí a tu madre. Y sin embargo, durante el último mes he sufrido contigo. Me considero tu amigo. Te tengo una gran estima personal y profesional y te admiro en muchos sentidos. He entrado durante los últimos días anhelando un post en “No (ha) lugar” en el que mostraras una luz, una vía de escape de los momentos que por desgracia estás viviendo ahora.
Si te soy sincero, no creo que exista esa luz, ese final del túnel. Pero una de las grandezas del ser humano es que no se pliega a la verdad. Hay verdades buenas, y verdades censurables. Nuestra condición mortal es una verdad indigna, a la que tenemos que dar la espalda para poder seguir viviendo. Un mundo de seres plenamente conscientes de su caducidad es un escenario insoportable.
Así, te invito a no plegarte ante la verdad, a ser fuerte y crearte un nuevo y más habitable escenario en el que vivir la rutina. Miéntete y di que en el fondo todo merece la pena, miéntete y di que la vida tiene sentido incluso cuando es matizada por la muerte. Piensa que al fin y al cabo esto es lo que hacen quienes siguen el día a día, sin percatarse o sin querer percatarse de que van a morir, de que todos sus seres queridos van a morir tarde o temprano.
De vez en cuando, en noches lluviosas, la verdad se te aparecerá inevitablemente. En esos momentos de lucidez insoportable, dialoga con ella, afróntala. Pero en el día a día, dale la espalda elegantemente, como el Sísifo feliz de Albert Camus.
Vuelve con nosotros, Miguel, a la vida del día a día, esa que hay que llevar a pesar de la falta de sentido y del destino que nos aguarda. Algunos te estamos esperando, porque de tu regreso depende también que podamos seguir con la nuestra.

Finalmente, en cuanto al comentario del anónimo anterior, no te ruborices por haber compartido estos momentos con los que te leemos. Nada tiene de malo reflexionar en público de la experiencia privada. Dostoievski dijo que el único escritor digno es el que habla de sí mismo. La literatura nace de la vida, y vida sólo tenemos la nuestra. Yo no te perdonaría si a los que acudimos día tras día a este no-lugar nos hubieras ocultado el verdadero significado de tus palabras. No tengo la suerte de vivir cerca de ti, de pasear escuchándote, aprendiendo y teniendo el acicate intelectual y vital que para algunos de nosotros eres. Este blog matiza la distancia. Espero que siga siendo así, por más que al anónimo en tránsito le moleste. Que se vaya a otra parte.

Anónimo dijo...

Miguel Ángel, has presenciado y participado en discusiones entre nosotros sobre la esperanza. Como entonces, sigo creyendo que es lo que se tiene (o no se tiene) como un regalo justo cuando la situación, de suyo, es completa e invenciblemente desesperada. Me gustaría que pudieras tener ahora ese consuelo que no elimina el abismo de dolor por la ausencia, pero le pone orilla. Soy cristiano porque creo que Jesús sintió lo que tú cuando rompió a llorar por la muerte de Lázaro y porque, todavía más, creo que murió de verdad y desde entonces le da la mano a los que se la piden para pasar el abismo oscuro y sin fin de la muerte.
La fe no me quita el miedo a mi muerte y a la de otros, ni el dolor, ni la tristeza pero me deja tener la esperanza de que no estaré sólo, de que ella no lo está, de que no lo estaremos.
Nos vemos pronto.

taun dijo...

Venga, hombre, ánimo.

mahn dijo...

Queridos todos,
Muchas gracias por vuestro ánimo. No os preocupéis. Estoy bien. Esperanzado, recuperado, feliz, con ganas de vivir. Con mil proyectos ilusionantes, Podría decir, que estoy como siempre. Podría decir que nada ha cambiado, que sigo haciendo lo mismo, que voy al fútbol a ver perder (y a veces ganar) a mi Murcia, que sigo riéndome por los mismos chistes, que me sigue gustando la ironía, el humor negro y que mantengo mi gran capacidad para eructar mientras hablo. Podría decir muchas cosas que os harían reír. Es cierto. Podría hacerlo. Podría decir que sigo como siempre.

Sin embargo, no puedo obviar que hay momentos en los que lo real se cierne sobre mí. Momentos (a veces breves, otras, eternos) en los que el tiempo se hace añicos y siento como si alguien me punzara sin piedad en el cuello con un hierro candente. Hay momentos en los que la muerte se hace presente y es necesario darle cabida, experimentarla y mirarla de frente. Cerrar los ojos ante eso, negar la evidencia... eso sería sólo vivir la mitad.

Y en cuanto al comentario del impudor... has de saber, querido anónimo, que compartir la pena no es rebajarse, al menos tal y como yo lo entiendo: es mostrarse ante otro sin tapujos y de modo sincero, es señalar la pluralidad de la experiencia que se puede compartir. No creo en lo impúdico. Mi intimidad jamás podré mostrarla, porque lo íntimo es precisamente aquello que escapa a la mirada del otro, aquello que uno reserva para sí mismo. Lo que hago aquí es describir y escribir lo que se puede contar. Por supuesto, hay cosas que nunca contaré, cosas que quizá nunca sepa cómo hacerlas palabra. Ésas son las mías, las íntimas, las que no puedo decir porque no sé cómo hacerlo. El resto, faltaría más, las diré cuándo y dónde quiera.

El blog,estos apuntes en mi cuaderno, este no(ha)lugar, es durante estos días un espacio de duelo. Y a quien no le guste, que se vaya al mundo Disney. Allí no existe la tristeza.

Jaume dijo...

... Ai, el vell arrelat
dolor que no té alba!



de...
Cançó del trionf de la nit
(cançons de la roda del temps)
Salvador Espriu-Raimon.-

...Ai, el arraigado y viejo
dolor que no tiene alba!

sushi de anguila dijo...

Contra viento y marea, sigues siendo el gran tipo de siempre, MAHN, sólo que ahora arrastras el pesado yugo de la ausencia del ser más querido, de ese que nos da la vida. Nos tienes a tus amigos para todo lo que necesites: cruzar unos aceros, saborear el crujiente sabor de un codillo al horno mientras hablamos de libros, epatarnos con tu maestría a las teclas de tu flamante piano, hacernos reír con tu irónica manera de ver el mundo, hacernos partícipes de tus sentimientos a quienes de verdad nos interesamos por tí. Cada uno es libre de hacer con su dolor lo que le venga en gana; para esto, no existe hoja de ruta ni manual de instrucciones, y quien no lo sepa ver, que respete, al menos, los sentimientos de los demás. Un fortísimo abrazo para WOMHAN y para ti.

Anónimo dijo...

qué vergüenza. la estupidez campa por sus anchas en toda murcia y también en la universidad,donde habría que pensar más y exhibirse menos. y aceptar otros puntos de vista sin ponerse a la defensiva.más humildad y menos narcisismo.que las criticas hagan reflexionar, y los halagos dudar

mahn dijo...

Querido Anónimo, no sé dónde encuentras la vergüenza, ni cuáles son las críticas que debería aceptar, ni qué tiene que ver todo esto con la Universidad. Te agradecería, pues, que hicieras más explícito tu comentario, eso sí, sin ocultarte tras el anonimato. Como ves, yo hace tiempo que perdí la vergüenza, sin duda, lo mejor que me ha pasado en la vida. Te animo a que tú hagas lo mismo. De lo contrario la única vergüenza será la tuya. Has de saber una cosa, para criticar hay que comenzar mostrando el rostro (o cualquier sucedáneo de éste). Lo contrario es cobardía.

Anónimo dijo...

querido mahn. no es una crítica hacia ti. la vergÜenza es hacia el mundo en general.y el artistico en particular. veo exhibicionismo y narcisismo en exceso.¿ qué mas da mi nombre?.igual este no es el sitio adecuado para expresarme.no suelo ser oportuna, soy algo absurda y por eso no se me entiende.tengo que aprender a ser mas explícita,lo reconozco.en cuanto al anonimato, no soy el anonimo primero pero estoy de acuerdo con él y me ha parecido que aceptabas mas los halagos que la crítica. asi la vanidad queda cubierta pero no se mejora. yo haría mas caso a las críticas aunque no estuviera de acuerdo con ellas. sobre todo si pretendiera ser un buen escritor. o blogista. o lo que sea. es solo una opinión desinteresada, no un ataque personal ni nada parecido.además no suelo participar en foros de estos, por lo que no tengo práctica y seguramente estaré equivocandome mucho, pero como es la primera vez que escribo espero que lo entiendas

Anónimo dijo...

Ese dolor es imborrable, como una lastimadura, aunque esta la cosas al quitar el hilo queda la cicatriz, pero de todas formas eso no siempre es malo, pues te acostumbras a él y gracias a ello te vuelves más fuerte para seguir y para que te traiga mejores cosas a tu vida, no te rindas sigue y veras que por fin el abismo tiene un final, una salida.