2/12/07

Casi sin apenas tiempo

Casi sin apenas tiempo para deshacer la maleta tras el viaje anterior, salgo esta noche para Bruselas. Ya no controlo el espacio-tiempo. Estaba convencido de que el viaje era ayer y, si no llega a ser porque llamé para enterarme de la hora, me planto ayer a las tres de la mañana de camino al aeropuerto. Además, la confusión me ha partido en dos. El lunes tenía clase y apenas he tenido tiempo de avisar. El lunes por la noche, justo después de regresar, ya tenemos a Michael Snow en el Cendeac. Así que poco tiempo tendré de hacer algo en condiciones. De todos modos, estoy deseando escucharlo, tanto su conferencia como su improvisación al piano. Seguro que será una experiencia interesante.

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3 comentarios:

B% dijo...

Hola Master,
por lo que me comentan en clase, acceder a su blog es la única manera de recibir información de primera mano sobre las clases y su asistencia a las mismas así que aquí me veo.

Después del tostón que supone meterse en este entramado, por fin logré introducirme.El ojo todopoderoso de Google me aterra.

Tómese sus obligaciones con tranquilidad y siga ofreciéndonos su entrañable exhibicionismo.(Sería pertinente un estudio sobre este tipo de uso tan generalizado en fotologs, blogs, etc) A mi siempre me persigue el PUDOR y me llama la atención esta nueva forma de expresión, qué le vamos a hacer.

Mi email verdadero es: belen@duck-studio.com

Muy agradecida.
Alumna de 1º BB. AA.

Anónimo dijo...

Abre bien los ojos, dilata la tu sistema olfativo y templa tus órganos auditores y luego comenta las maravillas que verás, olerás y oirás.
Te darán de comer en el Parlamento, lamentaras toda tu vida haber comido tan mal.
Siendo como eres, casi un ”mileurista” terminaras frustrado ante el desfile de “cienmileuristas “ sin más merito que pertenecer a unas siglas.
Dormirás en un hotel de cuatro o cinco estrellas, echaras de menos la pensión cutre de Madrid, no andan finos los belgas en materia de hotelera.
Prepara cuatro euros para la caña de cerveza y cincuenta céntimos para desalojarla en el WC.
Te llevaran al monumento nacional, ese átomo idealizado que impresiona más en las pantallas que en la realidad.
No te pierdas la cena clásica, sopa de cebolla, mejillones glatinados con queso y el postre de chocolate.
Visita Brujas, cierra los ojos y trasmútate unos cuantos de cientos de años atrás.
Y sobre todo no podrás comprar libros, todos los euros lo invertirás en las mil y una clase de chocolate que expenden los cientos de establecimientos especializados de la ciudad. juanitagonzalezdios

Anónimo dijo...

Ten cuidado, sobre todo con las anginas.
Pedro P.