17/11/07

Efectos secundarios

Con el lógico nerviosismo de la primera noche, el hijo del sepulturero ayudó a su padre a colocar la lápida de una tumba. Mientras sostenía el mármol, escuchó golpes y gritos en el interior del panteón. Miró a su padre con el rostro desencajado por el terror. Pero la voz de la experiencia logró tranquilizarlo. "No te preocupes. Es normal. Enseguida se les pasa".

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7 comentarios:

taun dijo...

Esto cada vez se está volviendo mas tétrico.

Dori dijo...

Me ha gustado si señor, me ha gustado

Galder Reguera dijo...

Muy bueno,MAHN. Sí. Es lo que tiene la vida, que enseguida se pasa.

Galder Reguera dijo...

... o al menos eso dicen los que han muerto.

Antonio Rentero dijo...

Creía que tu microficción no podía ser superada... hasta que han llegado los comentarios de galder reguera...

Insisto, cuando los reúnas en un libro, "cuentos que dan cosica" debe ser el título.

Leandro dijo...

Muy bueno. Leyendo de abajo a arriba, el mejor hasta ahora

mahn dijo...

Muchas gracias. La verdad es que este a mí también es de los que más me gustan.